lunes, 13 de febrero de 2012

El Matadero de Ciudad Bolívar


En tiempos de la Colonia, Angostura disponía de un lugar en la parte occidetal, lo que se conoce como Perro Seco, para sacrificar las reses y otros animales de buena carne para el consumo. El lugar se denominaba La Matanza y era un lugar de referencia, tanto así que la Ley de División político territorial de 1864, señala en el Artículo 2º, parte única, que “El Distrito capital (Ciudad Bolívar) se divide en tres, a saber: Oriente, Centro y Occidente, terminando el primero en la calle Miscelánea (hoy Dalla Costa), el segundo en la calle Babilonia y el tercero en La Matanza, siendo sus respectivos asientos Santa Justa, Catedral y Santa Ana”.

Esta sala de matanza, a la orilla del Orinoco, tuvo más tarde un molino de viento y recibía el ganado por el Orinoco, embarcado en Chalanas y por tierra depositado en unos corrales ubicados donde hoy se halla el Hospital del Seguro Social. De allí era introducido a La Matanza a través de una manga que todavía se conserva en Perro Seco, pero convertida en calle.

El 3 de mayo de 1940, el presidente del estado, doctor Ovidio Pérez Ágreda, decretó un mercado y un matadero modelos para Ciudad Bolívar y para los cuales destinó 120 mil bolívares el primero y 80 mil bolívares el segundo, tomado de los 200 mil bolívares entregados por el Ejecutivo nacional como retribución por la propiedad del Capitolio contiguo a la Plaza Miranda, sede del cuerpo militar del Estado. El mismo decreto contemplaba la construcción de un hospital en Upata para el cual destinó 60 mil bolívares y desecación de tres lagunas que rodean a San Félix.

Ciudad Bolívar, según el censo nacional contaba entonces con una población de 25.000 habitantes.

El matadero fue ubicado en las afueras de la ciudad, en una zona bastante despejada del centro urbano, pero no fue concluido sino en 1941, siendo presidente del Concejo Municipal el doctor Adán Blanco Ledezma, a quien le tocó clausurar La Matanza para poner a funcionar el Matadero Modelo de Cañafístola, bajo la administración Rogelio Petrocelli.

En 1968, la Junta Directiva de la Cámara de Comercio, presidida por el doctor Ramón Castro Mata, en el mismo acto de juramentación entregó a Fedecámaras un documento con puntos básicos para el desarrollo del estado Bolívar, especialmente de su capital Ciudad Bolívar en franco deterioro de su economía. El decimosexto punto estaba precisamente dedicado al matadero que pedía fuese convertido en una primera etapa en matadero zonal, y en segunda, industrial; toda vez que sus instalaciones lo admitían y lo cual podía traer otras industrias, permitiendo aprovechar lo que se desperdiciaba.

En 2001, el alcalde Lenin Figueroa decidió remodelarlo y dotarlo de maquinarias más avanzadas importadas de Italia, para el sacrificio de ganados vacuno y porcino, pero sucesivos inconvenientes contractuales y de orden público administrativo, demoraron el proyecto, mientras los hacendados bolivarenses se vieron obligados a sacrificar su ganado en el rústico matadero de Soledad.

En 2008, el fiscal cuarto en materia de salvaguarda, Pedro Pérez Espósito, inició una investigación formal sobre la gestión del alcalde Lenin Figueroa, por la presunta comisión de irregularidades en la contratación de obras del matadero.

En 2009, una de las primeras tareas del recién electo alcalde Víctor Fuenmayor (en la gráfica), fue la de reactivar el funcionamiento del matadero de la ciudad, paralizado durante siete años a raíz de un proceso de remodelación y moderna tecnificación, además de demorado por trastornos y presuntas irregularidades denunciadas por la propia municipalidad

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