miércoles, 4 de diciembre de 2013

Poeta Enrique Hernández D` Jesús



El poeta merideño Enrique Hernández D` Jesús  recibió el 19 de junio de 1968 en un acto especial el Premio del Concurso Anual de Poesía “Alarico Gómez” obtenido con su poema “Mi abuelo Primaveral y Sudoroso”.
            En la ocasión manifestó asombro por no conocerse nada suficiente del poeta Alarico Gómez, nombre del concurso ganado por él y otros poetas de renombre como Argenis Daza Guevara, Luis Camilo Guevara, Efraín Subero y Gustavo Pereira.

            Se quejó el poeta andino que nuestra cultura precolombina, nuestra cultura de la conquista y nuestra cultura colonial tienden a desaparecer por la penetración cultural, política y económica a la que somos sometidos diariamente.  Nuestro compromiso con el país consiste en desechar esta penetración y ser más auténticos.
            No nos damos cuenta que nuestros maestros son los escritores de otros países.  Estamos atados servilmente a Europa y a otras culturas y no reparamos que nuestro verdadero lenguaje está aquí, en nuestra gente, en nuestra realidad y no en Oriente, en el budismo Zen.
            Considera que los poetas tienen un compromiso muy importante cual es el de rescatar nuestro lenguaje, hablar del país como parte nuestra, conocerlo verdaderamente. Este es el problema de fondo.  Piensa que la verdadera poesía está en ese mal hablado idioma, de los Andes, del Centro, del Oriente, de todo el país, porque nos pertenece por completo.  Está en ese atormentado idioma que nos hace universales, y lo universal no puede ser escribir con estilo ajeno.  La enajenación es un acto individual que puede ser genérico, pero que comienza siempre en el individuo.
             Para entonces se notaba escasa divulgación de los autores venezolanos y lo atribuía a que no existe el menor estímulo para los intelectuales.  Por ejemplo, yo recibo el Premio Alarico Gómez.  Me gustaría saber cuántos venezolanos conocen a este poeta.  Cuántas instituciones han publicado aunque sea un solo poema de Alarico Gómez.  
              Enrique Hernández D´ Jesús, nativo de Mérida (1947), además de poeta, es fotógrafo de profesión y editor. Desde 1978 ha llevado a cabo exposiciones en otras ciudades de Venezuela así como de Italia, España y Puerto Rico. Ha participado en festivales de poesía por todo el mundo, incluidos Turquía, Japón, Alemania, Palestina y Australia. Entre sus muchos libros, cabe destacar: Muerto de risa, 1968; Mi abuelo primaveral y sudoroso, 1974; Así sea uno de aquí, 1976; Los últimos fabuladores, 1977; Mi sagrada familia, 1978; Mi abuelo volvió del fuego, 1980; El circo, 1986; Retrato en familia, 1988; Los poemas de Venus García, 1988; Recurso del huésped, 1988; Magicismos, 1989; La semejanza transfigurada (94 fotografías intervenidas por Vicente Gerbasi), 1996; y La tentación de la carne, 1997. 
               De su obra ha dicho Luis Camilo Guevara,  también ganador del “Alarico Gómez” que  “Se trata de los despojos del amor, de lo que nadie quiere enterarse, a no ser que se esté sufriendo bajo no sé qué respetables formas de humillación, y  se nos den por adelantado algunas cuantas indicaciones para dormir tranquilos… [El poeta] nos lleva al fondo del despecho que todos llevamos encima alguna vez, o siempre. Claro, nada indica que estamos abjurando de las reconciliaciones. Lo que Hernández-D’Jesús propone es que respetemos nuestros vicios (en su mejor sentido, el amor es casi un vicio religioso) y, además, que busquemos en los ocultos significados de una baraja, en el contenido de una copa brillante, en el secreto de un bar cómplice, no solamente la señal que nos devuelva la razón (necesaria, por supuesto) sino el coraje con el cual podamos recorrer de nuevo los parques y ver el esplendor de los soles profundos” .



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