sábado, 7 de diciembre de 2013

El Semanario sabatino Orinoco


Miguel María Escalante (en la foto), un fogoso periodista y político, amante de la poesía, era andino, pero vivió en Ciudad Bolívar y tuvo una figuración importante a raíz de la caída de la dictadura de Juan Vicente Gómez, en 1935.
         Fue el primero que le puso “Orinoco” a un periódico.  Este nombre de nuestro Río Padre sólo había figurado de otra forma connotando impresos bolivarenses como “Cabos sueltos del Orinoco” fundado a finales del siglo diecinueve por el escritor colombiano José María Vargas Vila cuando vivió en Ciudad Bolívar en su tiempo de liberal colombiano exiliado y “Ecos del Orinoco”, fundado  el 2 de marzo de 1908  por el impresor Domingo María Navarro, el mismo que redactó el Editorial que disgustó a Cipriano Castro y provocó el cierre definitivo del diario “El Anunciador” de Agustín Suegart..
         El nombre “Orinoco”  de Miguel María Escalante, fue rescatado por mí y la colega Gladys Figarella para nombrar la revista que circuló en 1965  editada en los talleres de la revista “Elite” en Caracas.
         Escalante editó el semanario “Orinoco”  desde el 26 de febrero de 1936, aprovechando la apertura de un gobierno tolerante con las libertades públicas, de suerte que el material sabatino del hebdomadario se contraía a la actividad política, comentarios  noticiosos y una importante sección literaria que lo llevó finalmente a convertirse en un semanario poético, pero ya en otras manos cuando Miguel debió ausentarse de la ciudad.
         Entonces el semanario quedó en manos de de un grupo de estudiantes  encabezado por Manuel Bossio Vivas.  Tenía su sede en la Calle Libertad 23 y agregó una secciona denominada “Correo Azul” que se hizo popular.
         El sábado 16 de diciembre de 1939, después de un receso,  volvió a salir  “Orinoco”, dirigido por el poeta Alarico Gómez.  La jefatura de redacción estaba en manos de, Arquímedes Brito y la administración a cargo de Rafael Orta. Apareció como un Semanario poético con el siguiente lema; “La poesía nueva tiene sitio elevado en esta hoja periodística que tal vez sea la única que haya enfocado la literatura  en forma seria”.
         En la edición del  sábado 9 de marzo 1940, el semanario se identificó como órgano del Grupo Auroguayanos y en él brillaron las plumas de César Gómez, Vicente Gerbasi, Jean Aristeguieta, Arquímedes Brito, Elías Inatti, Alarico Gómez y Luis Martínez Francci.
         Debemos decir que a raíz de la caída de la dictadura de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935, Miguel Maria Escalante estuvo entre los oradores que arengaron a los bolivarenses  para que se incorporaran a la lucha por restablecer las libertades conculcadas por la dictadura,
Lucila Palacios quien siempre iniciaba las oratorias dice en sus memorias que “Miguel Escalante pronunció un encendido discurso en relación a las minas auríferas y la explotación de que eran objeto. Su arenga en la Plaza Bolívar denunciaba hechos que habían permanecido en silencio pero que tenían su vigencia en el espíritu de los guayaneses y produjo una explosión emocional y el pueblo cargó en hombros a Miguel  Escalante”.
Dice Lucila Palacios que la simpatía que despertó la postura de Escalante y el calor de que fue rodeada quizás puedan señalarse como un gesto intuitivo del pueblo guayanés: era algo así como un reconocimiento a los andinos que no se habían adherido nunca a la tiranía, y a los que unidos al movimiento cívico estaban luchando como nosotros —desde la cordillera— por una misma causa”.
Escalante también formó parte de la Junta Patriótica antigomecista presidida por su paisano el  obispo Miguel Antonio Mejías,  Luis Felipe Vargas Pizarro y José Eugenio Sánchez Afanador.



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