viernes, 13 de diciembre de 2013

El reportero gráfico Rogelio Salazar


Rogelio Salazar es un margariteño de Santa Ana del Norte que cambió la caña de pescar por una máquina fotográfica que lo ha acompañado en los lugares de Venezuela donde han reclamado su presencia profesional.
         Después de los fragores del Porteñazo, todavía con el humor acuoso de la pólvora sobre la piel,  llegó al Orinoco atraído por el paisaje del que tanto oyó hablar a los navegantes, pero específicamente, por el periodista José Luis Mendoza, un compañero de lucha tanto en el terreno político de la izquierda como periodístico en tierra falconianas, quien ejercía la corresponsalía del diario El Nacional en Ciudad Bolívar.
         Rogelio Salazar se residenció en la antigua calle de La Pica, en la misma cuadra de la Familia Montes.  Allí encontró a Carmencita Montes, la que iba ser además de su cámara fotográfica, la compañera de por vida.  Comenzó a trabajar en el Laboratorio fotográfico de Nino Marchesse, un italiano también abortado por la miseria fragorosa de la guerra allá en la mediterránea tierra del fascista Benito Mussolini. Nino al llegar a la ciudad a finales de los años sesenta montó una tienda donde todo costaba un real, pero luego de la atractiva novedad, descubrió que tenía buen ojo para a fotografía y terminó montando el estudio más cotizado de la ciudad. La verdad que el hombre tenía sensibilidad artística, tanto así que los parroquianos bolivarenses lo connotaron con remoquete de “El Ojo Mágico”.
         Allí con todos los hierros comenzó a trabajar Rogelio Salazar, alternándose con Nino ya en el laboratorio, en el Estudio como en la calle desempeñando el oficio de reportero gráfico del diario local El Bolivarense y de los diarios metropolitanos El Nacional y La República.
         Los hijos de Nino, Anita y Pipo, se hicieron reporteros gráficos al lado de Rogelio Salazar, quien al final saltó a la Orinoco Mining de Puerto Ordaz donde las perspectivas económicas y profesionales eran muy superiores.
         El 23 de marzo de 1966 llegó a la Orinoco Mining Company para  una entrevista de trabajo y se quedó ese mismo día  con el cargo de fotógrafo.  Para entonces  vivía en Ciudad Bolívar con su esposa, por lo que tenía que viajar diariamente para poder cumplir. Entre este ir y venir, y con tan sólo 20 días laborando en la Orinoco, tomó la decisión de presentar la renuncia, lo que causó preocupación a sus superiores, quienes le gestionaron una vivienda en Puerto Ordaz, y fue así como se quedó en la empresa durante más de treinta años trabajando, pero con mayor dedicación a la revista El Minero al lado de Pedro Acosta, Luis Viteri Huerta, Leopoldo Villalobos y Carlos León.
         Trabajó en los laboratorios de El diario el Nacional de Caracas, La Esfera, la Mañana de Coro, Diario de Occidente y Panorama.  Ha recibido el premio regional de periodismo “Andrés Roderick” 1984 y premio municipal de periodismo Lucas Manzano en 1971. Recibido la Orden al Merito en el trabajo en su 1ra y 2da clase.
En 1972 realizó una exposición fotográfica de mo­tivos guayaneses en la Casa del Periodista de Ciudad Bolívar, con ocasión de la entrega de certificados de asistencia al curso de mejora­miento profesional promovido por la AVP na­cional y la CVG y como parte de los actos con los cuales iba a ser celebrada la semana del periodista.
La muestra fotográfica comprendía paisajes de los tepuyes de la Gran Sabana, sus grandes saltos de agua, indios guaraunos del Delta del Orinoco, monumentos históricos de Guayana, estampas de la Ciudad Bolívar antigua y moderna, elaboración del casabe y otros temas atractivos

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