martes, 27 de noviembre de 2012

La Siderúrgica del Orinoco

El 7 de enero de 1956, la prensa nacional e internacional informa que el ingeniero Ferdinando Inocente, declaró en Roma recién llegado de Caracas donde firmó con los representantes del Ministerio de Fomento, un importante contrato para la instalación de una gran Planta Siderúrgica junto al río Orinoco, que este pedido representa para Italia la mayor operación económica de la historia en el plano de la exportación y para Venezuela la mayor operación después de los acuerdos petroleros con la América del Norte.
Sesenta días después, específicamente  el 23 de febrero comenzaron los trabajos de la Siderúrgica y para presenciar el inicio de las obras vinieron a Ciudad Bolívar los doctores Gaspar  Pestalozza, Aurelio Masseto y Fernando Grignolo, directivos de la Compañía Inocente, que obtuvo la buena pro. Al iniciarse los trabajos, fueron enganchados 130 obreros venezolanos además de 130 técnicos italianos que llegarían inmediatamente después.
A objeto de impulsar la instalación de la Planta y supervisar su construc­ción, el Gobierno creó el Instituto Venezolano del Hierro y del Acero, adscrito al Ministerio de Fomento, en sustitución de la Oficina de Estu­dios Especiales de la Presidencia de la República, pero en 1960 este Instituto quedó disuelto con la creación de la Corporación Venezola­na de Guayana que revisa el contrato con la Innocenti y decide elevar la capacidad de la Planta a 900 mil toneladas. Para entonces, la producción de hierro venezolano sobrepasaba los 20 millones de toneladas.
En 1961, la Planta Siderúrgica del Orinoco inició, progresivamente, la producción de arrabio en los hornos eléctricos de reducción, así como, la producción de tubos sin costura, al mismo tiempo que se inauguraban las operaciones de la Presa de Macagua I. La primera colada de acero se efectuó el 9 de julio de 1962 en presencia del Presidente de la Repúbli­ca, Rómulo Betancourt.
El primero de abril de 1964, la CVG creó la empresa Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) confiriéndole la operación de la Planta, administrada por una Junta Directiva compuesta de ocho directores principales con sus respectivos suplentes. Su primer presidente fue el ingeniero margariteño Argenis Gamboa Marcano.
Desde el inicio de su producción, la Planta Siderúrgica comenzó a en­frentar serios problemas de índole tecnológico y administrativo que uni­dos a la estrechez del mercado y a una baja en la demanda de tubería sin costura por parte de las empresas petroleras, retardaban la superación de los escollos iniciales de la puesta en marcha de una empresa de esa mag­nitud.
La existencia de estos problemas y la necesidad de entrar en un agresivo plan de ampliación de la capacidad de producción en materia siderúrgi­ca, con miras al aprovechamiento de las ventajas materiales de Vene­zuela dentro de la ALALC, impulsaron al Gobierno a tomar decisiones en este campo y al efecto se inicio un programa siderúrgico integral a largo plazo, que a la vez que ampliaba las líneas de producción permitía incorporar en un esquema general las ventajas de los ricos yacimientos de hierro en explotación, y la energía eléctrica barata que se había empe­zado a generar. Esto implicó inversiones anuales en el campo siderúrgi­co que entre 1969 y 1973 alcanzaron a 1.661.987 millones de bolívares.
Dentro de ese esquema general entró la nacionalización de la industria extractiva del hierro, el primero de enero de 1975, y la creación de Ferrominera Orinoco, empresa del estado venezolano encargada de co­ordinar y ejecutar los trabajos de extracción y manejo del mineral de hierro.
CVG - Ferrominera Orinoco, inició sus actividades el primero de enero de 1976, al concluir el proceso de nacionalización y traspaso de las ins­talaciones de la OMC.




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