domingo, 18 de noviembre de 2012

La explotación de la coroba


B1Topicos
El 25 de septiembre de 1946 se dio el primer intento por explotar la coroba de la zona del Cuchivero por iniciativa del empresario Víctor M. Monasterios y Juan Marcos Gorrín.
  
Estos personajes contrataron con el Ministerio de Agricultura y Cría 20 mil hectáreas de tierras en la zona del río Cuchivero y registraron la empresa Guayana, para la explotación de productos agrícolas y pecuarios.
El proyecto estaba en principio dirigido a la explotación de 5 millones de kilogramos de oleaginosos, especialmente, coroba, con fines industriales de grasas y aceites.
Hasta entonces la coroba se creía que sólo servía como sustituto de la harina de maíz para la confección de la clásica arepa criolla. La arepa de coroba forma parte de los hábitos alimenticios de los habitantes del municipio Cedeño cuya cabecera es Caicara del Orinoco y el fruto es propio de una palmera que alcanza hasta más de diez metros de altura.
Coroba de la voz tamanaco Coroibe, según Henry Pittier es una palmera perenne y ofrece su fruto maduro durante buena parte del año, pero señaladamente los meses de abril y mayo. Últimamente se ha notado un gran interés por parte de algunas fundaciones y organismos del Estado, dirigido a tomar en serio lo que en el pasado intentaron, sin mayor éxito, algunos empresarios como Raimundo Aristeguieta y Víctor Maldonado.
Las investigaciones que recientemente se han divulgado sobre la coroba señalan una diversidad de productos que se podrían obtener industrializando el fruto de esa palmera conocida científicamente como Jessenia Polycarpa Karst. Se ha comprobado que del mesocarpio del fruto es posible obtener cierto tipo de aceite y otro de la propia semilla. Asimismo, harinas con diferentes contenidos grasos para elaboración del pan, carbón activado, jabones y hasta un combustible ecológico, además, claro está, de la arepa ya conocida así como la natilla. También es múltiple su uso en la artesanía.
La empresa “Guayana” que intentó industrializar la coroba fracasó al malogrársele por mal almacenamiento los primeros mil sacos del fruto que sacaron en una barcaza a través del rio Cuchivero.
La experiencia fue fatal y más nunca desde entonces se habló de la posibilidad de industrializar la coroba hasta que la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia se interesó por esta palma silvestre y patrocinó una investigación sobre las propiedades agroalimentarias que concluyó recomendado el desarrollo de un estudio orientado a definir su calidad nutricional puesto que comprobó que la harina de coroba es deficiente en proteína, lo que permite considerar la necesidad de enriquecerla como nutriente o incluirla en formulaciones acompañada de de materias ricas en proteínas.
Fundacite Guayana igualmente financió un estudio sobre este fruto emblemático de la flora del Cuchivero y al cual se le ha levantado una plaza y una feria en Caicara. Tal el “Proyecto Comba” que investiga los productos que se pueden extraer de la fruta.
Las investigaciones que se han hecho hasta hoy, han arrojado una diversidad de productos que se pueden obtener al procesar la fruta. El aceite del mesocarpio, el aceite de la semilla, las harinas con diferentes contenidos grasos para la elaboración del pan, carbón activado, jabones y hasta un combustible ecológico, son sólo algunos además de las tradicionales arepas, natillas y accesorios artesanales como llaveros y anillos.
Se habla también del beneficio económico que puede recibir el municipio Cedeño si se tecnifica paulatinamente el procesamiento, lo que por supuesto incidiría en una mejor calidad de vida de los habitantes de esta localidad, pero hasta ahora los estudios financiados no han podido materializarse en proyectos industriales efectivos.

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