martes, 20 de noviembre de 2012

La iglesia de Guasipati

















El 9 de enero de 1955, quedó inaugurada la nueva iglesia de Guasipati, capital para entonces del Distrito Roscio, que comprendía además los municipios foráneos El Callao, Tumeremo, El Dorado y Santa Elena de Uairén.
La nueva iglesia que venía a suplantar a la antigua en condiciones precarias, fue posible gracias al esfuerzo del padre Domingo Montiel con la colaboración del Gobierno regional y nacional.
La reconstrucción del templo duró cuatro años si partimos de 1951 cuando el cura párroco inició una colecta pública con ese fin, más tarde reforzada con aportes de los gobiernos de turno a instancias del Obispo de la Diócesis, monseñor Juan José Bernal Ortiz, quien estuvo presidiendo todos los actos comprendidos en el programa festivo de inauguración, desde el día 8 a las 6:00 de la tarde cuando fue recibido por la feligresía hasta todo el día siguiente que cerró con el Santo Rosario a las siete de la noche y la bendición del Santísimo Sacramento y una luminosa como estruendosa cohetería.
El padre Montiel, quien estuvo veinte años al frente de la parroquia de Guasipati fomentando la devoción por su patrona Nuestra Señora del Rosario, no sólo se ocupó de dejarle a la capital yuruarense una iglesia adaptada a sus necesidades y digna de la que en tiempos de la Colonia tuvo uno de los mejores conventos, sino que, fundó la Juventud Católica, la Escuela de catequistas y la Escuela Nocturna adelantada a los actuales programas de alfabetización.
Según indagación del licenciado Leopoldo Villalobos, cronista natural de Guasipati, antes que el padre Montiel, estuvieron al frente de la iglesia o parroquia, el padre  Dionisio de Curillas, 19 de septiembre de 1924 al 19 de abril de 1927; el padre Angel de Lieres. 2 de mayo de 1927 a febrero de 1930 y el sacerdotes Nicolás de Cármenes, 20 de mayo de 1930 a 14 de febrero de 1931.
Según Villalobos, el padre Montiel fue el sacerdote que mejor se integró a la comunidad y compartió sus vicisitudes y alegrías.  Se propuso y lo logró reemplazar la vieja iglesia por una más a tono con las exigencias de la feligresía. Corrió con la suerte de que el gobernador del Estado, doctor Eudoro Sánchez Lanz,  era nativo de Guasipati.
El padre Domingo Montiel era hispano. Allá comenzó a estudiar en el Seminario de Astorga, Provincia de León, y concluyó en el Seminario Interdiocesano de Caracas. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1934. Así mismo, durante su actuación, demostró preocupación por diferentes problemas que afectaban la comunidad. Además de su reconocida labor en pro de la nueva iglesia, estableció la Acción Católica, una escuela para la formación de catequistas, reconocida como la única que existió en el Vicariato. Además, dirigió la Escuela Nocturna Estadal “Jacinto Lara” hasta el tercer grado durante diez años, que funcionaba en el despacho parroquial de la antigua iglesia considerado como el primer centro de alfabetización de adultos en la región
El padre Montiel se integró tanto que llegó hasta patear en Navidad la llamada “Bola de fuego”, no obstante la leyenda supersticiosa que se extiende por todo el llano venezolano, según la cual la tal bola responde a la maldición contra una mujer que cometió filicidio.
En Guasipati como en El Callao es tradición antes y después de oficiar el sacerdote la misa de aguinaldo, divertirse con la “Bola de fuego” que jóvenes patean por las calles hasta extinguirse. La bola es elaborada previamente con alambre y trapo, impregnada de kerosene. Posteriormente se sustituyó por el coco seco igualmente impregnado de kerosene.

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