lunes, 28 de mayo de 2012

La gran crecida del 43

El 3 de agosto de 1943, se registró una descomunal crecida del Orinoco. Las aguas invadieron el Paseo La Alameda. Una crónica del bachiller Ernesto Sifontes publicada el día 28 de Julio lo preveía cuando decía que las inundaciones habían comenzado en forma impetuosa abarcando las barriadas del oeste de la ciudad, incluida “Perro Seco”. El Orinoco había entrado por la calle Amazonas, del Cine Royal hacia abajo. En puerto Blohm se tapaban boquetes mientras que el agua asomaba por las alcantarillas del paseo, cubría el tubo de descarga de la bomba de desecación y amenazaba seriamente la casa de habitación de los Valeri Agostini.

De Caicara se informaba que las aguas habían inundado las oficinas del correo y el vapor “Apure” había sido destinado al salvamento de cientos de personas damnificadas. En los días sucesivos el Orinoco continuaba creciendo a la par que se iba evacuando a la gente, tapando filtraciones, levantando muros, poniendo pequeños diques. Decía el bachiller Sifontes que todas las fuerzas vivas de la ciudad y voluntarios formaron un ejército de salvamento frente a los estragos del río sublevado y en reconquista de sus antiguos dominios. Innumerables casas con filtraciones, ojos de agua por doquiera, pequeños chorritos que iban en aumento y otros que ya de por sí eran grandes. El vapor “Guayana” descargando frente al comercio “Palazzi Hermanos” se veía casi sobre el paseo y ya finalizando julio no quedaban habitantes en el populoso barrio Alameda. Muchos acamparon en las zonas altas y otros buscaron alojarse en los barcos surtos y abandonados y en los depósitos de los muelles.

En Caracas se creó una Junta Nacional de socorro y otras en el interior del estado y entidades vecinas. Ya comenzando agosto el Orinoco dejaba discurrir su nivel por el puerto Aguirre del barrio Santa Ana inundando la casa de los Inaty hasta la casa Blohm y la Zapatería Pacífico que se amurallaba con ladrillos mientras el vapor Arauca descargaba por el malecón frente al Club de Comercio y la gabarra “Zulia” atracaba frente a Felipe Berzara y las Glaciere. Al Comercio “Realización Benedetto” podían llegar las curiaras en tanto que la Botica Vargas, la Tipografía del Luchador, Saturnino Pardo, Henderson y la Mueblería Lugarten se defendían con muros de ladrillos.

El episodio de la inundación y como un atractivo para la clientela sirvió para que Benedetto exhibiese unas fotografías de la crecida del Orinoco en 1892 y las cuales habían sido publicadas por El Cojo Ilustrado. En esos días al tiempo que el diario El Luchador registraba los movimientos y estragos del río, publicaba poemas alusivos, entre ellos, uno de Andrés Brito que decía en una de sus estrofas: “Tú siempre fuiste en tu correr, sereno/y qué te pasa hoy bello Orinoco?/ es que quieres dejar ya de ser bueno? /o contagiado estás de hacerte el loco/”.

El 10 de agosto el nivel de las aguas llegó al tope marcando 17,95 metros sobre el nivel del mar y a medio siglo de la que tapó (1892) la Piedra del Medio. En agosto de 1943, la ciudad parecía una Venecia, se podía navegar en curiaras por las calles, toda la nación estuvo pendiente y el presidente de la República, Isaías Medina Angarita, vino a la ciudad para apreciar personalmente los daños y número de damnificados de la inundación. Entonces existía la “Ciudad Perdida”, latrocinio de fama marinera en todos los puertos del país que arrasó el río por completo y sobre cuyos escombros el Mandatario Nacional ordenó la construcción del actual Grupo Escolar Estado Mérida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario