sábado, 12 de mayo de 2012

Juan Sutherland

A Juan Sutherland todavía se le recuerda en Ciudad Bolívar como un personaje que siempre estaba de cabeza metido en la cosa política regional con su palabra fácil y su humanidad avasallante, finalmente refugiado en una chivera que fundó a la orilla de la Laguna El Porvenir a donde el que iba por una pieza usada de repuesto salía con la "ñapa" de una crítica a la situación política y social del momento.
El vulgo bolivarense prefería llamarlo "perro sucio" frase que él siempre utilizó contra sus adversarios y que se le convirtió en bumerán a lo largo del tiempo sin que se molestara por ello.
No obstante haber estudiado sólo primaria cuando su padre lo inició en el oficio de la construcción, poseía una cultura autodidacta aceptable que le permitió incursionar en la política y la administración pública.
Desempeñó el cargo de sub-ecónomo en la Comisión de Límites Colombo-venezolanos y constructor de los "Hitos" limítrofes. Esta labor la realizó entre los años de 1930 al 31, bajo la dirección de los ingenieros Abraham Tirado y Enrique Garcés En la continuación de sus labores en la construcción, permaneció por algún tiempo frente a Obras Públicas Estadales y Nacionales en la construcción de la carretera Puerto Ayacucho a Samariapo, bajo la dirección del Ingeniero Santiago Aguerrevere y Rivas Montañas.
A raíz de' la muerte del General Juan Vicente Gómez se inició en Venezuela una era de libertad democrática y Juan. Southerland se unió a ese mo­vimiento en Guayana Los grandes acontecimientos en la historia de los pueblos, en esos momentos de transición, traen consigo el desbordamiento de las pasiones contenidas por los diques del temor o el terror: ese brote característico de los pueblos oprimidos a una sorpresiva libertad, pudo significar la destrucción de obras nacionales o privadas de utilidad pública, como la Planta Eléctrica, el Acueducto, el Obelisco, pero los integrantes del movimiento democrático, entre los que se encontraba Southerland impidieron la destrucción de esas obras. También se encontró al frente de la organización que agrupaba a los caleteros y estibadores de nuestro fluvial
Puerto de la ciudad, en cuya defensa tuvo como respuesta un atentado casi mortal en Soledad que lo condujo al Hospital. Pasaron los años y reanudó sus labores como Fiscal de la Sarrapia en 1945 y Jefe del Resguardo de la Aduana.
Solía escribir en la presa local variados temas. Sobre un mapa de la provincia de Guayana levantado por el explorador doctor Asseu Trayunov; sobre el fallecimiento de don Hilario Machado, diputado de la Asamblea Legislativa del Estado, cuyos pasos siguió su hijo José Luis Machado Luengo; sobre la Asamblea Legislativa del estado Bolívar, bajo la presidencia del diputado J. R. Del Valle Laveaux que acordó seguirle un juicio al doctor Arapé Garmendia por un artículo suyo titulado "El Calvario de la democracia", el cual los diputados consideraron vilipendioso y difamatorio. El artículo del doctor Arapé Garmendia aludía a quienes continuaban en los cuerpos colegidos que se suponían democráticos no obstante sus loas al dictador defenestrado. El artículo de prensa que causó mayor impacto social fue el relacionado con un tradicional purgante a base de Aceite de Ricino y era que el tal Aceite de propiedades terapéuticas, excitantes de los movimientos peristálticos, "ha dejado oír su
voz en las máquinas y motores de los aeroplanos en calidad de excelente lubricante"
Efectivamente, el aceite de ricino era un laxante, pero quedaba en desuso porque producía una gran irritación de la mucosa intestinal. En la industria comenzaba a ser utilizado como lubricante y aditivo para los compuestos de nitrocelulosa.



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