miércoles, 30 de mayo de 2012

El Caroní y la hidroelectricidad

El 3 de diciembre de 1945, estuvieron en San Félix los doctores Oscar Augusto Machado, gerente de la Electricidad de Caracas; John R. Long, ingeniero norteamericano, y Raimundo Aristeguieta (en la foto), para observar y estudiar el potencial hidroeléctrico del Caroní. Recientemente había estado la Misión Kaiser con idéntico propósito.

Era evidente que ya comenzaba a tomar cuerpo la idea de montar turbinas en el cauce del río más tormentoso de Venezuela, para el aprovechamiento de su fuerza hidráulica. La llegada del guayanés doctor Raúl Leoni a la Junta Revolucionaria de Gobierno el año de 1945, abría tal posibilidad alimentada desde 1936 por Raimundo Aristeguieta, quien logró obtener los fondos necesarios para proceder a hacer los estudios preliminares.

Raimundo Aristeguieta, nacido en Ciudad Bolívar, era banquero e industrial. Había fundado en Caracas, Barranquilla, Puerto Rico y Panamá la fabricación de los famosos sombreros “Britania” que llegó a tener más de 800 obreros. Fue de los fundadores de la Corporación Venezolana de Fomento y del Banco Industrial y desde allí encausó los primeros estudios sobre el potencial hidroeléctrico del Río Caroní.

Aristeguieta interesó al principio a La Electricidad de Caracas, de allí que haya venido en diciembre de 1945 con Oscar Augusto Machado, hombre de confianza de Ricardo Zuloaga y su sucesor en la gerencia de La Electricidad de Caracas por más de treinta años.

Ya desde 1889 se daban señales de la potencialidad y futuro del Caroní. Las da en primer lugar el doctor Lucien Morisse, explorador francés, al hacer en caballo un recorrido por las riberas del río y observar la “reserva admirable de energía, equivalente, solamente para San Félix, a centenares de miles de caballos de fuerza”. En 1912, Leonard V. Dalton en su libro “Venezuela” publicado en Londres, se extraña que San Félix no se haya convertido en una ciudad importante y floreciente, no obstante el enorme potencial de energía hidráulica de las cataratas del Caroní y en 1920, John A. Bouman en carta dirigida a Juan Vicente Gómez.

Todos estos estudios y otros posteriores culminaron entre 1956 y 1961 con la construcción de la primera represa hidroeléctrica -Macagua Uno- a 10 kilómetros de la confluencia del Orinoco con el Caroní de 6x64 MW turbinas generadora tipo Francis equivalente a una potencia instalada de 384 MW.

El río Caroní, con 952 kilómetros de longitud desde que nace en el Tepuy Kukenán hasta que confluyen en el Orinoco es uno de los ríos más caudalosos del mundo. Su caudal promedio oscila los 4.850 metros cúbicos por segundo. Su cuenca abarca 95.000 km2 y forma parte, a su vez, de la cuenca del Orinoco tributada en parte por el mismo Caroní y su afluente el Paragua. Son ríos con un curso escalonado, en el que numerosos saltos y raudales se intercalan con tramos de curso lento y pendiente escasa, donde se presentan muchos meandros y lagos en herradura. Entre los saltos más importantes de estos ríos y sus afluentes pueden citarse el salto Ángel, el de mayor altura del mundo (casi 1.000 m de caída libre) y el salto Kukenán (el décimo a escala mundial, con 610 m de caída libre)

El río Caroní, debido a su caudal abundante y asentamiento sobre un suelo rocoso y compacto perteneciente al Macizo Guayanés que da soporte a grandes estructuras y a su fuerte pendiente es ampliamente aprovechado para la generación de energía hidroeléctrica desde 1961 que comenzó con Macagua I y Macagua II y ha continuado con Guri que es la presa más grande de todas, Caruachi y Tocoma.

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