miércoles, 25 de enero de 2017

75 años del Rotary Club de Ciudad Bolívar


¿Cómo era la Capital del Orinoco cuando sucedió


                                       César Matei                     Julio. Paván
Aquí en la angostura del Río, el Rotary Club  encontró su asiento en 1942, 15 años después (1927) de haber llegado a Venezuela, 37  luego 'de su fundación y a poco tiempo de haberse decidido su internacionalización en el propio Chicago, donde fue creado en 1905 por un grupo de ciudadanos liderados por Paúl Harry
Pero el  Rotary Club en Venezuela "murió al nacer" porque no obstante ser el general Eleazar López Contreras rotario, el benemérito Juan Vicente Gómez desconfiaba de este club que para él tenía conforme a lo que le había comunicado su cuerpo de seguridad, características de una logia de la conspiración. "Mejor -le hizo saber al general López Contreras- mejor sugiérele a esa gente que se quede tranquila, pues ya tenemos bastante con los revoltosos de la Universidad”.
Y el incipiente Rotary caraqueño desapareció y no revivió sino en 1936, tras la muerte del Dictador.
Aquí en Ciudad Bolívar se fundó el 21 de enero de 1942.  A principios de ese mes el Concejo Municipal se había constituido bajo la presidencia de Adrián Cordoliani, un personaje formado con los empresarios alemanes de la Casa Blohm y que hizo carrera política y administrativa dentro de los más sanos principios de la moral y rectitud ciudadanas.  El Presidente de la República era Isaías Medina Angarita que el año anterior había estado en la ciudad inaugurando en calidad de ministro el Puente sobre el Río Orocopiche.  Presidente  del Estado Bolívar había sido nombrado el coronel Carlos Meyer, quien había iniciado el año anterior su labor en Bolívar respaldado por un plan de obras nacionales que comprendía la carretera Ciudad Bolívar−Upata, la carretera Upata−El Callao; el Puente sobre el Yuruary; el Edificio del Resguardo que hoy sirve de Comando a la Armada; el Acueducto de Ciudad Bolívar; el  Sistema de cloacas para la capital bolivarense;  cloacas para Upata,  y Acueductos para El Callao, Tumeremo y Upata.
También le toco inaugurar  la avenida Táchira y el Estadio Heres, obras del gobernador anterior, Ovidio  Pérez Agreda.  La inauguró el 24 de julio de 1942.  Día del Ejército, con una misa de campaña y entrega de 85 títulos de propiedad de parcelas en la propia avenida, a los obreros que trabajaron en la construcción de la obra.
Los andinos conmovidos por el gesto bolivarense de ponerle el nombre del Estado Táchira a su principal avenida, lo retribuyeron construyendo otra allá en San Cristóbal con el nombre de Avenida Guayana.
 El pueblo bolivarense estaba contento por la Avenida a través de la cual podían llegar rápidamente al Aeropuerto para abordar los aviones ACO de Aeropostal que cubría la ruta Ciudad Bolívar − Maiquetía y ADA que viajaba al interior de Guayana.     El Dr. Ovidio Pérez Agreda, quien había sido Presidente del Estado Bolívar, era en ese momento Director  de Aeropostal en Caracas, la cual había sido fundada en abril  de 1930 por un Sindicato francés y comprada tres años luego por el Gobierno Nacional. Ciudad Bolívar que para entonces seguía siendo un puerto fluvial importante donde operaban dos flotas de vapores: la Compañía Venezolana de Navegación y la Real Holandesa, contaba con 40 mil habitantes y carecía de un buen hotel moderno  El más aceptable era el  Hotel Bolívar funcionando en una casa antigua desde 1900  que lo fundó en la calle Orinoco, Guillermo Eugenio Monch Siegert.  Este Hotel pasó después a manos de José Méndez y finalmente a Ana de Stevenson. En él los  bolivarenses conocieron el Bioscopio, el primer aparato de cine llegado a Ciudad Bolívar.  Se pasaron dos películas el “Baile de la serpentinas” y la “Destrucción del vapor de guerra Maine”.  El Maine era un acorazado norteamericano que estalló en 1898 en el puerto de La Habana  y cuya explosión motivó a que los Estados Unidos declararan  la guerra a España.
El nombre del hotel como que no estaba registrado, pues por iniciativa del Rotary Club se comenzó a gestar un movimiento para la construcción de lo que fue el Gran Hotel Bolívar en el Paseo Orinoco, para lo cual se fundó una Compañía Anónima.  Las palabras inaugurales del moderno Hotel inaugurado en 1950 estuvieron a cargo  de don Natalio Valery, uno de los fundadores del Rotary, quien en el curso de su discurso dijo:
“Ya sabíamos nosotros que no sería tarea fácil la que habíamos de realizar. Teníamos que recordar aquella fracasada iniciativa que enhorabuena tuviera el “Rotary Club de Ciudad Bolívar”, cuando en el año 1942, entre sus varios proyectos progresistas, y humanitarios lanzara la magnífica idea de construir un hotel en esta ciudad, a cuyos efectos todas las diligencias necesarias fueron hechas en el sentido de la formación legal de una Compañía Anónima a base de acciones que debían suscribir además de los rotarios nuestros principales hombres de negocios y acaudalados de la región a quienes presentamos los proyectos que para el caso pudieran ilustrar suficientemente a cuanto se creía que podían y debían siquiera por agradecimiento  y por amor al terruño demostrar su buena voluntad y franca colaboración, más aun cuando en aquella  oportunidad el Gobierno del Estado y la Municipalidad de Heres estaban dispuestas a ceder gratuitamente el terreno necesario para la construcción del Hotel (…)¡Pero señores, a pesar de todos esos innumerables contratiempos se ha llegado a la meta!... La semilla sembrada por Rotary Club germinó magníficamente en el surco que luego había de ahondar y abonar los autores de la obra; y he aquí que hoy se inaugura solemnemente el moderno hotel de Ciudad Bolívar bajo le denominación comercial y Jurídica de “Gran Hotel Bolívar”, Sociedad Anónima.
En 1942, los primeros clubes de béisbol que estrenaron el Estadio  Heres en la avenida Táchira fueron Progreso y Angostura, el 22 de agosto, un día antes de instalarse en la ciudad la VII Convención Nacional del Magisterio, la cual deliberó hasta 30 de ese mes.  Entonces el Director de Deportes del estado era  Enrique Torres Valencia, fundador y director de Ecos del Orinoco,  la primera emisora fundada en la ciudad y donde el Ateneo presidido por la maestra Amita Ramírez, tenía una sección literaria todos los sábados.
La inauguración del Estadio contribuyó a imprimirle un mayor impulso al deporte,  que sumado a los Cines, al Hipódromo y al Circo Monedero, ampliaba el radio de sitios estables de recreación de la ciudad.
En el Circo Monedero torearon en 1942 matadores como Pepe Gallardo y también unos cuantos novilleros locales como Paco Castillón, Flores Carreño, Morales, Salicetti y Pedro Montes.  La corrida del 27 de mayo mereció esta crónica versificada del poeta Gil Plaz:
“Con el laudable fin de hacer dinero / para fines benéficos fue dada / una despampanante becerrada /  el domingo, en el Circo Monedero / Con oreja de oro, de ternero, se dispuso sería recompensada / la faena mejor ejecutada / y aunque diestros no había, sobró torero / Y aún cuando Paco Castillón y Flores / Resultaron valientes matadores / y Carreño y Morales, dos Belmontes / y aunque comióse un toro Salicetti / y como si fuese un plato de spaghetti / correspondió la oreja a Pedro Montes”/.
Había otro Circo de moda en la ocasión: el Blacamán Circus que realizaba temporada tanto en Ciudad Bolívar como en la tierra del oro, El  Callao. Blacamán era un fakir que terminó casándose en la ciudad con Teresa Weis después de haber comido cabeza de Sapoara, según el decir popular.  Fijó su residencia en la calle Libertad.
 En Octubre de 1942 apareció el Diamante de Barrabás, una piedra de 154 kárates con 45 puntos.  El comerciante guayanés Gilberto Daly, fue autorizado por  Jaime Hudson, alias “Barrabás”, Israel Jaime y Rafael Solano, mineros  del hallazgo, para comerciar la piedra y trasladarla de un lugar a otro con Guía del Ministerio de Minas expedida en Santa Elena  de Uairén por el Vigilante de Minas, Carlos Rangel Cárdenas.
Barrabás, protagonista principal del fabuloso hallazgo, viajo en avión desde Tumeremo a Caracas el 29 de octubre acompañado del abogado Matías Carrasco y Gilberto Daly, financiador de los mineros, para buscarle un buen destinatario a la gema que sólo tenía para la fecha 12 paralelos o superiores en el mundo.
Barrabás, junto con Israel Jaime, 22 años, hijo de una india y un negro a quien se conocía como “Támbara” y Rafael Solano, 39 años, veterano de expediciones mineras, se hallaba en el
Polanco, a orillas del río Surukun, un sábado 10 de octubre, alrededor del mediodía, cuando extranjeros la piedra de la tierra de un hoyo de 5 metros de profundidad.
El diamante de Barrabás estuvo en Miraflores y de allá salió bautizado con el nombre “Diamante Libertador”, comprado más tarde por la Casa Harry Windston de Nueva York que pagó por el mismo medio millón de bolívares.  Fue fraccionado en tres y la mayor de 40 kilates, ya tallada, subastada en 185 mil dólares.
Un mes después del Suceso Barrabás, específicamente el 18 de noviembre de 1942, se procedió a la exhumación de los restos de los próceres de la Independencia, General Tomás de Heres y Capitán José Tomás Machado, los cuales se hallaban sepultados en la Catedral de Ciudad Bolívar.
Los restos, una vez exhumados, fueron llevados al Palacio Episcopal hasta el momento de ser trasladados al Panteón Nacional, en Caracas.
Actuaron en la ceremonia de exhumación, el juez Francisco D´Enjoy Rávago; el Presidente del Estado, coronel Carlos Meyer y los familiares de los próceres: Clara Rodil de Machado, Gabriel Rodil de Ortiz, Rosalía Ortiz de Jara y Mercedes Rodil de Astor, así como el Dean de la Catedral, Dámaso Cardozo.
Los restos de ambos próceres fueron trasladados a Caracas el 24 de noviembre y el Ejecutivo del Estado comisionó para su entrega al doctor José Gabriel Machado, padre de la poeta Luz Machado y al Pbro. J. M. Guevara Carrera.
Todo cuanto he narrado ocurrió en  esta ciudad 1942, año del nacimiento del Rotary Club de Ciudad Bolívar por iniciativa de César Mattei, Julio César Paván, José Gervasio Barceló Vidal,  Natalio Valery Agostini,  Herman Meinhard, Adán Blanco Ledezma, Paúl Tomassi, Federico Max Ferrer, Carlos Vega, Julio del Río, Héctor Nowel, Lino Bossio,  Juan Alcalá, Teodoro Valdivieso,  José Ramón Santamaría, Lamberto Cazadore y Luis Aldomar, incansables ciudadanos que le dieron lustre a la ciudad desde sus respectivas profesiones, sirviendo tal como lo demanda la institución que aquí preside el rotario Luis Enrique Mejías, sirviendo a la comunidad, fomentando la solidari­dad y siendo fieles a los principios de ética profesional y comercial y, en general, sirviendo en función de la paz y el entendimiento universal.
Natalio Valery
 Herman Meinhard
                                                                  BarcelóVidal   



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