martes, 13 de enero de 2015

El romántico de Guayana


En la Navidad de 1996 murió César Ávila, a los 74 años de edad, barítono medio que terminó los últimos años de su carrera con el Trío Panare. Empezó como aficionado en la Radio “Ecos del Orinoco” en 1935 y de tanto cantar vals, bolero y tango relacionados con el tema del amor, fue reconocido como “El Romántico de Guayana”.
César Ávila, quien se fue con el año, fue tan popular como sus conterráneos Alejandro Vargas y Carlos Tomedes, también extintos, pero dentro del campo romántico. Él y la Radio Orinoco eran coetáneos. En 1935 cuando la sacó al aire su fundador Enrique Torres Valencia, César debutó como aficionado y luego no tardó en hacerse de una audiencia cautiva de su voz. Del canto vivió y pervivió; no obstante, hubo un tiempo en que las cosas estuvieron tan mal que se vio impelido a alistarse como vendedor de cerveza en un aparatoso camión de la Polar.
Posteriormente, la Distribuidora se convenció que le resultaba mejor promoverse al ritmo de su voz y le facilitó una gira por todo el país. El hombre viajaba y cantaba con Polar hasta que el inolvidable Trío Panare lo rescató para que fuese su única e insustituible voz.
César se inició cantando el bolero “Virgen de media noche” en la radio de Torres Valencia cuando ésta salía al aire a las seis de la tarde en la avenida 5 de Julio. Solían acompañarlo al piano, bien doña Florinda Barazarte, quien además de pianista era mezzosoprano, Felo Cabrera o Tiburcio Guevara. La canción que lo popularizó fue “Dame tus rosas” que luego le sirvió de tema. Asimismo, Aura, Te Quiero, Dijiste, Júrame, y “Déjame quererte” que grabó Tony Luna.
Guayana, además de César Ávila, tuvo otro, “El Indio Romántico” como los bolivarenses reconocían a Oscar Domingo Hernández, nacido como César, en Ciudad Bolívar, el 4 de agosto de 1930. Murió el 1 de junio de 1978, solo y triste, abandonado por tantos seguidores y amigos que tuvo en sus andanzas de músico bohemio. Según escribe Ivo Farfán en su plaquette “Panorama de la música en Guayana”, El “Indio Romántico” era hijo de María Corao Hernández, quien por no poderlo sostener, lo entregó a muy temprana edad a la señora Algimira Higuera Plata de Afanador, quien cuidó de él hasta su muerte, brindándole solícito calor de madre. Músico autodidacta, ejecutaba el cuatro, el bajo, la guitarra y la batería. Comenzó cantando las canciones de antaño en los programas radiales de aficionado que se ofrecían en la localidad. Bailador, parrandero y con el sentido del humor a flor de labios. Fue músico de la banda de Upata, bajo la dirección de Pablo González. Recorrió varias regiones del país, cantando y tocando, compartiendo su arte en franco y sincero compañerismo. Trascendió por su canción “Tarde guayanesas”.
Tanto César Ávila como Óscar Hernández cantaban al amor, eran sentimentales, generosos y soñadores y en esas cualidades solían traducirse sus canciones. Por eso, quizás, eran románticos y es que como dicen los tratados sobre el tema, el amor idealizado es considerado como un sentimiento diferente y superior a las puras necesidades fisiológicas, como el deseo sexual y generalmente implica una mezcla de deseo emocional y sexual, otorgándole, sin embargo, más énfasis a las emociones que al placer físico, a diferencia del amor platónico, que se centra en lo espiritual. Algunos analistas recientes coinciden en que las características más señaladas de este tipo de amor se confirman y difunden a través de relatos literarios, películas y canciones como las que jamás faltaron en los repertorios de César, el Romántico de Guayana y de Óscar el Indio Romántico.

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