lunes, 8 de septiembre de 2014

Venezuela es un río

Con el título Venezuela es un río, el tercer domingo de mayo de 1989 fue inaugurado en el Museo de Ciudad Bolívar una significativa muestra de libros y documentos de los siglos XVII, XVIII y XIX, provenientes de la colección “La Gran Papelería del Mundo”. Del poeta y escrito, Caupolicán Ovalles (en la foto).
El poeta John Sampson, organizador de la misma, resumió el espíritu de la exposición citando fragmentos de un poema de su propia autoría: “Venezuela es un río porque navega en esas querellas como hogueras, que en el alba pierden su historia, presintiendo futuras caídas, y el río es disidente: vive bajo un puente”.
En la exposición, que tuvo lugar con motivo de los 225 años de la fundación de Ciudad Bolívar, se incluyó trabajos sobre la Real Cédula de 1777 y el primer libro publicado en Venezuela: Calendario o guía de Forastero, editado en 1810 y atribuido a don Andrés Bello. También figura Descripción geográfica de la Guayana, de F. Belin, editado en París en 1773; dos libros del Abate Prat, Narraciones de Santo Domingo y la América y Seis últimos meses de la América y del Brasil, fechados en París en 1818.
Vida y naturaleza de los trópicos, (Nueva York, 1817); Notas del primer libro venezolano sobre literatura, ciencias y bellas artes (Ciudad Bolívar, 1886), de J. M. Rojas; Diario de una expedición a través de Venezuela y Colombia (Londres, 1909), de Bing Ham Hiram; figuran en la extensa nómina de valiosos documentos y publicaciones que día se exhiben.
Sampson subrayó la importancia de la presentación de este significativo legado histórico y cultural en una ciudad de la trayectoria de Ciudad Bolívar, antigua Angostura, y capital poética del país, a raíz de la creación reciente del concurso internacional de poesía. Venezuela es un río es resultado de una investigación realizada por Luis Camilo Guevara, Elí Galindo y Luis Sutherland, con la coordinación de John Sampson.
De esa exposición me quedó un libro de Bellín sobre la “Descripción geográfica de Guayana” traducido por Jaime Tello con prólogo de Caupolicán Ovalles, quien dice “Recordemos que la obra del cartógrafo Bellín sobre Guayana y su impresionante afirmación de que la Guayana “es francesa” toca un territorio en donde solo los españoles, portugueses y holandeses han sentado el pie del uso cultural y civilizador. Y donde el Imperio Británico no ha tocado el velo mineral-vegetal de alguna mariposa. Ya vendrá el pacto de familia, la independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa, el caos napoleónico, nuestra guerra de independencia y la puntilla del Pérfida Albión
“Recordando que la existencia de nuestro continente es tan importante como la lengua de los milagros y la ciencia de las maravillas, hoy nosotros pensamos que un homenaje a Gallegos, Cortázar, García Márquez, Julio Garmendia y a Borges se anticipan en doscientos y tantos años. En este manifiesto poético-geográfico de Bellín, en esta casa bestiaria-poética de Bellín, en este museo mineralógico-fáustico y terroso de Bellín, en este homínido Rey de Lenguas de Maravillas de Bellín y también, por qué no, el gusto de las pailas de cobre, del axiomático cuerpo de nubes del café, de una rana que habla con ojos de oro y diamante, con una en fin agua, maravillosa y de curso celeste que se llama Nuestra Señora de la Orinoquia Amazonia, en todo esto hay un hombre que se llama el caballo que cabalga el siglo de las luces que se llama de la Ilustración”.

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