sábado, 6 de septiembre de 2014

Teresa de la Parra


Topicos
En mayo de 1988, la Unesco presentó en Roma un libro de Velia Bosch sobre la escritora venezolana Teresa de la Parra. Obra en la que ella visualiza críticamente “Las Memorias de Mamá Blanca”, égloga del valle de Caracas, donde transcurre la niñez de la autora.

Pero la obra de mayor trascendencia de Teresa de la Parra es “Ifigenia”, que en un principio se llamó “Diario de una señorita que se fastidiaba”, premiada en París en un concurso de novelistas hispanoamericanos en 1924.


La vida de tan distinguida venezolana transcurrió entre su tierra natal, España y Francia. Falleció en Madrid el 23 de abril de 1936 a causa de una lesión pulmonar.

Velia Bosch, quien dictó interesantes conferencias en Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana sobre la vida, obra y trascendencia de Teresa de la Parra, la considera como una de nuestras pocas escritoras clásicas. Una serie de homenajes se le tributaron posteriormente en París y aquí en Venezuela otro con motivo del centenario de su nacimiento el 5 de octubre de 1989.
Para entonces se cumplió el traslado al Panteón Nacional de los restos de Teresa de la Parra que se hallaban desde 1947 en el Cementerio General del Sur, cuando fueron trasladados desde la capital francesa por la Junta Revolucionaria de Gobierno.
El Senado de la República así lo había dispuesto el año anterior. Luego vino el decreto ejecutivo del presidente Jaime Lusinchi atendiendo a una solicitud de todos los intelectuales de Venezuela, especialmente de Caracas y Ciudad Bolívar, donde Teresa de la Parra ganó su primer concurso de cuentos. Fue en unos Juegos Florales escenificados en el Teatro Bolívar. Teresa de la Parra concursó con el cuento “Mamá X”, que posteriormente formó parte de su novela “Ifigenia”, premiada en París.
Ifigenia, escrita en forma de diario personal, ha sido valorada como la novela venezolana que marca la madurez del género en las letras del país. Fue escrita y publicada en 1924 al terminar la Primera Guerra Mundial, bajo el seudónimo de Teresa de la Parra. Refleja la inconformidad de una joven que no tiene voz propia ni posibilidad de elegir su destino en un mundo que, según su definición, es “un banquete de hombres solos”. El texto abre el camino hacia una nueva valorización de la mujer. En clave literaria, es manifestación de lo que la misma autora define como un feminismo moderado, en el que la mujer debe conquistar su puesto en el mundo no a través de una "revolución", sino de una "evolución" que le permita crecer como ser humano. Tal pensamiento refleja, definitivamente, su propio desempeño vital, y se adelanta como práctica de vida a circunstancias que no serán cotidianas en el mundo sino un siglo más tarde. La novela, además de un difícil e interesante tema para la época, muestra muchas de las costumbres venezolanas, especialmente, las de la vida de Caracas. Su personaje de la obra, María Eugenia Alonso, escribe en su diario: “El pensar y tener iniciativa no está bien visto en una señorita decente”, y ella ve cómo ser una mujer inteligente es prácticamente un pecado, cuando toda la sociedad pesa en su contra y le pide que se calle, que se case, que se someta.
La segunda novela de Teresa de la Parra Las Memorias de Mamá Blanca, publicada en 1929, es considerada un clásico de la literatura hispanoamericana. Fue escrita en Suiza y en ella aborda el tema de la memoria, de la saga familiar, ilustra el ambiente de su niñez, mostrando personajes y costumbres de la época.

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