domingo, 28 de abril de 2013

El Gobernador Garrido Mendoza


B1TOPICOS

El primero de junio de 1970, el arquitecto Manuel Garrido Mendoza, tomó posesión de la Gobernación del estado Bolívar, luego de un caluroso recibimiento en la terminal del aeropuerto.
Garrido Mendoza, un especialista en la planificación urbana, tuvo mucho que ver durante el bienio 1960-62 con el desarrollo urbanístico de Ciudad Bolívar. Arquitecto, natural de Caicara de Orinoco, cuarenta años, venía de desempeñar el cargo de jefe de Estudios y Proyectos de la Urbanización El Roble de San Félix de Guayana.
Vino en reemplazo del abogado Eduardo Oxford Arias, quien desempeñó la Gobernación durante 14 meses. Acompañado de su esposa Zémida de Garrido; del presidente de la CVG, general Rafael Alfonso Ravard; del comisionado de la Presidencia, general Alberto Monserrat y del presidente de Sidor, ingeniero Argenis Gamboa, tomó posesión a la hora del mediodía.
Dijo a los guayaneses que no aceptó el cargo para trabajar por intereses pequeños, para servir a grupos o parte de esos grupos. Prometió ser muy amplio en la gestión político-administrativa y en cuanto a los problemas regionales señaló que estamos ante la urgencia del tiempo. Estoy consciente de que existen problemas graves que resolver, comprendo que hoy más que nunca necesitamos redoblar esfuerzos para abrir horizontes nuevos a los grandes contingentes de jóvenes que día a día esperan una ocupación para subsistir en condiciones de dignidad. Igualmente habló de los problemas rurales y del desarrollo como problema del hombre y de la técnica.
Por su parte Oxford Arias manifestó que se reintegraría al ejercicio de su profesión de abogado convencido del deber cumplido y que entregaba a su amigo y compañero de partido arquitecto Manuel Garrido Mendoza un presupuesto saneado y suficiente dinero en caja y bancos para continuar las obras emprendidas, entre ellas, el Museo de Arte Moderno Jesús Soto.
El talante del nuevo gobernador inspiró simpatía desde el mismo momento de la toma de posesión de la Gobernación. Los bolivarenses se sintieron atraídos por aquella figura alta y magra luciendo en la parte superior de los labios unos bigotes largos, abundantes y poblados.
Todo el mundo tenía que ver y para diferenciarlo del común de los bigotes empleaban el vocablo italiano mostaccio (mostacho) recordando tal vez al venado de matacán o aquel personaje, Bartell D’Árcy, de la novela Los Muertos, del escritor y poeta irlandés James Joyce, que cantaba ópera en el Theatre Royal.
Se me ocurre que este personaje de Joycee ha debido parecerse a nuestro paisano bolivarense José Sambrano Ruiz, un exgerente de la Cantv, a quien los citadinos preferían reconocer como “Bigote Eléctrico”, cognomento que creo le habría venido más acertadamente a Mario Moreno Cantinflas.
Lo cierto de todo esto es que a una de las bombas diamantíferas del Guaniamo los mineros la bautizaron con el nombre “Los Bigotes del gobernador”. El diario El Nacional se ocupó del asunto y hasta el doctor Márquez Bustillos fue recordado a propósito, sólo que este funcionario de confianza del general Juan Vicente Gómez tenía los bigotes puntiagudos o vibrisas como un morsa del Pacífico.
Muchos bolivarenses siguieron la moda del gobernador, entre ellos, el presidente de la Asociación de Ejecutivos, doctor Ramón Castro Mata, aclarando cuando un periodista le preguntó que “antes que imitar al gobernador, yo diría que imito más bien a mi abuelo que los usó antes que él”.
En esa ocasión, queriéndole salir al paso, la señorita Malvina Rosales, la primera guayanesa en usar pantalones y que trabajó en una oficina pública, dijo que si los mostachos vuelven ella resucitaría el rígido abanico de conchas, pese al ventilador y al aire acondicionado.

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