lunes, 27 de agosto de 2012

Derrocamiento de Gallegos


 
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El 24 de noviembre de 1948, las Fuerzas Armadas Nacionales, representadas en la Junta Militar integrada por los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, asumieron el poder tras derrocar al presidente constitucional de Venezuela, Rómulo Gallegos, quien apenas lo ejerció durante nueve meses y nueve días.

Gallegos, con su esposa Teotiste Arocha Egui (en la foto), fue expulsado a Cuba, donde entonces gobernaba Carlos Prío Socarras, mientras Rómulo Betancourt se asiló en la embajada de Colombia al tiempo que su partido Acción Democrática era disuelto y sus dirigentes, entre ellos, Alberto Carnevali, Luis Augusto Dubuc, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Gonzalo Barrios y Luis Lander, presos y expulsados.

La alocución de las Fuerzas Armadas al pueblo venezolano, tratando de justificar el golpe de Estado, se contraía a que: “El Partido Acción Democrática continuó, a pesar de que pregonaba ser un partido nuevo, los vicios políticos que caracterizaron a los anteriores gobiernos, aprovechándose seguidamente del Poder para su propio beneficio, implantando el sectarismo político, manteniendo una agitación permanente y trayendo el desbarajuste total de la República…”.

El Gobierno de los Estados Unidos que se iniciaba con Harry S. Truman como trigésimo segundo presidente fue el primero en reconocer a la Junta Militar de Gobierno, seguido de los de Panamá e Israel. Por su lado, el de Venezuela se disponía a reanudar las relaciones diplomáticas con el régimen franquista que el anterior había suspendido.

En cuanto a los exiliados políticos, unos se iban y otros volvían. Entre los que retornaron de primero, estaba el doctor Arturo Uslar Pietri, ex ministro de Relaciones Interiores de Medina, quien se hallaba en los EE UU. Al regresar, declaró: “Regreso sin odios y deseando justicia para todos”. Sus bienes que habían sido incautados al igual que los de otros ministros, fueron devueltos.

La reacción en Ciudad Bolívar fue virtualmente pasiva al divulgarse la noticia del derrocamiento de Gallegos. El mismo 24 de noviembre, el gobernador Ángel Fariñas Salgado dejó la gobernación del Estado en manos del teniente coronel Alonso Acosta Córdoba, comandante de la guarnición, quien la tomó acompañado de los civiles doctor J. M. Arapé Garmendia, doctor Manuel Siverio, doctor Carlos Fragachán y Leonardo Aponte.

Rómulo Betancourt, presidente de Acción Democrática, se asiló en la Embajada de Colombia. También se refugiaron en ella Carlos D’Áscoli, Domingo Alberto Rangel y el dirigente sindical Luis Tovar.

La Junta Militar de Gobierno, presidida por el Tcnel. Carlos Delgado Chalbaud, disolvió al partido Acción Democrática y sus órganos de prensa, entre ellos el diario El País. Los dirigentes de AD en Bolívar fueron detenidos en la Cárcel Vieja, entre ellos, Manuel Alfredo Rodríguez, Alfredo Bolívar, Enrique Viccionacci y José del Valle Silva.

Ante el golpe militar, Jóvito Villalba y su partido reaccionaron diciendo que era “la consecuencia de no haber querido oír sus reclamos, pues URD demandaba se constituyese a raíz del golpe de octubre del 45 un gobierno imparcial, lo cual fue rechazado por el grupo imperante. Pero este rechazo determinó a la larga el fracaso de toda la política del régimen y preparó su final colapso. A través de tres procesos electorales los dirigentes de AD usaron y abusaron de los recursos del poder para inclinar en su provecho la balanza electoral. En cada uno de estos procesos, el acto final, es decir, la emisión del voto y su escrutinio, cumplido siempre ante periodistas e intelectuales de centros de opinión internacional, fue ostensiblemente limpio. Pero este acto constituyó siempre la culminación de una empresa sistemática de adulteración de la voluntad del electorado, de coacción y fraude en grande escala”.

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