viernes, 8 de marzo de 2013

Ludovico Silva y la muerte


TÓPICOS Y SEMBLANZAS/Américo FernándezPDFImprimirE-mail
Viernes, 08 de Marzo de 2013
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Creo que en 1986, antes de su muerte, cuando Ludovico Silva visitó Ciudad Bolívar por dos días, invitado a un café concert por el director de la Galería Germania, Wolfgan Scroder, compartió en uno de los salones reservados del Hotel Laja Real con el poeta John Sampson Willians, el abogado Saúl Andrade, el periodista José Laurencio Silva y quien esto escribe.
El poeta, ensayista y filósofo, vino y dijo que más atrás venía su esposa Beatriz que prácticamente lo cuidaba para que no se extralimitara en la bebida pues había estado enfermo y ya pasaba de los 50 años de edad.
En esa ocasión recuerdo que respondió algunas preguntas del periodista relacionada con su vida, su estada en la Sorbona estudiando literatura y en Alemania cursando filología. No sé por qué también salió a relucir el tema de la muerte, creo que fue por la reciente ejecución del poeta Benjamín Moloise condenado y ejecutado en Pretoria por su actividad contra la política del apartheid que motivó fuera perseguido, detenido, juzgado y condenado. La ejecución de la sentencia en octubre de 1985 provocó manifestaciones de protesta en todo el mundo.
Ludovico habló sobre el último poema de Moloise antes de sucumbir en la prisión de Pretoria, víctima del odio racial. Entonces escribió una requisitoria sobre la muerte “¿Por qué debemos temer a la muerte? Para Moloise la muerte era otra forma de libertad. La vida convertida en destino
Entonces decía Ludovico: “El dios contemporáneo es el Dios de la muerte. Vivimos en unas sociedades, llámese capitalista o socialista, donde impera el dios de la muerte. El dinero y el poder. Por el dinero y el poder este siglo será conocido en el futuro como el siglo de la muerte. Nunca había muerto tanta gente como ahora. Asesinar a un poeta negro en el Sur de África por un régimen de caníbales parece ser cosa de todos los días. Los que vivimos en la sensibilidad tenemos que sentirnos afectados por ello. La muerte individual ha pasado de moda, lo que está vigente es el genocidio”.
Consideraba que el literato y el filósofo que hacen literatura simplemente por hacerla, no merecen la pena de ser llamado creador. El creador tiene que enfrentarse a la vida y a la muerte. Especialmente a la muerte, porque esta es como una especie de sirena que lo llama constantemente. El que no oye esa sirena no es más que un escribidor, es decir, lo contrario de un escritor, o su caricatura.
Dijo que en 1961, cuando era un mozalbete, lo impactó tanto la muerte trágica de Camus que no dejaba de pensar en ella. Su gran tormento era querer vivir eternamente y eso está plasmado en un poema que escribió a los 18 años. “Hoy no se qué pensar, La muerte me rodea por todos lados, da vueltas constantemente en torno mío y yo no sé qué hacer. Estoy todo confundido”.
Asumía la muerte como un viento frío que nos penetra hasta los huesos y nos los deja como resecos y duros. Con un blancor deslumbrante. Comentaba haber sentido la muerte. “Yo he estado muerto. Hace diez años durante una enfermedad penosa, vi pasar delante mí un montón de cadáveres. Y Ahora en mis sueños de vigilia, veo muertos, muchos muertos. Es producto de la melancolía, me ha vuelto intratable, porque no hago sino ver fantasmas y oír música, encerrado como un cadáver en el rincón más humilde de mi casa. Es lo que quería ese gran filósofo de la muerte, Franz Kafka, sólo un rincón donde respirar”.

2 comentarios:

  1. Ciertamente..el Siglo de genocidas y con nuevas formas de matar SUTILMENTE...

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  2. Amigo, gracias por esto. Necesito averiguar la causa de muerte de Ludovico, no la encuentro por ninguna parte ¿qué enfermedad padecía? Si tienes esta información estaría muy agradecido.

    Un abrazo desde Chile

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