lunes, 18 de marzo de 2013

El caño Mánamo

B1TOPICOS


Un muro de contención de 800 metros de longitud construyó la gestión de la CVG de 1966 sobre el caño Mánamo, con el propósito de incorporar a la producción agropecuaria 300 mil hectáreas del Delta del Orinoco y de comunicar con el centro del país a esta región del sureste, hoy estado Amacuro, a donde sólo era posible llegar por avión.
Pero este programa de la CVG proyectado para desarraigar de la miseria y el aislamiento a la importante zona del Delta, trajo como consecuencia inmediata un cambio radical en el modo de vida de los ribereños, en tal forma que muchos de ellos emprendieron el éxodo, ante la realidad de no poder bañarse, consumir el agua del caño, lavar y pescar.
Con el muro, este brazo del Orinoco quedó incomunicado y el caño Mánamo, a partir de allí, a la altura del caserío Volcán, hasta Pedernales, en la desembocadura del golfo de Paria, se convirtió en una laguna estancada que sólo sube y baja precariamente con la marea. Los peces murieron y por toneladas fueron a recalar a las orillas y el agua que surtía al acueducto de Tucupita se hizo impotable.
Dada lo serio de la situación, la CVG se vio obligada a sustituir la toma de agua del caño Mánamo y ordenar la apertura de pozos profundos a la vez que el Ejecutivo suplía el agua con camiones cisternas y construía estanques en algunas caseríos entre ellos, Guina, Morena, Morocoto, Guaranoco y Boca de Tigre, poblados indígenas de la raza guarauna.
Pero si por un lado este violento y deprimente cambio afectó la vida de los 15 mil habitantes que entonces tenía la capital Tucupita y sus aledaños, por otro le hizo bien, pues la sacó del aislamiento, del riesgo de las periódicas inundaciones y 300 mil hectáreas del Delta se incorporaron a la producción agropecuaria.
El proyecto se inició con la construcción de un sistema de diques, el primero y más importante de ellos fue el del caño Mánamo, entre la isla de Macareo y tierras del estado Monagas. Los demás diques se construyeron en algunos sectores que rodean a las islas de Macareo y Tucupita. Con estos diques se protegían de las inundaciones del Orinoco las islas de Tucupita, Macareo, Manamito, Cocuina y Guara. En ellas se concentra la mayoría de la población (más del 80 por ciento) y las actividades económicas y administrativas de la planicie deltaica.
El Orinoco y sus caños juegan papel importante en el sistema deltaico. Sus crecidas periódicas aportan sedimentos nuevos a los suelos, manteniendo así la fertilidad en los terrenos mejor drenados. La fuerza del agua durante la crecida ejerce un efecto de limpieza en todos los caños, arrastrando hacia el mar materiales de desechos orgánicos e inorgánicos acumulados durante las aguas bajas. Las crecidas del Orinoco, por otra parte, suministran agua suficiente para que los suelos durante las aguas bajas se mantengan húmedos.

Pero es evidente que la construcción del muro rompió los suministros naturales de materia y energía desde el Orinoco hasta el delta, los cuales sostenían un equilibrio dinámico entre los componentes del sistema. Los primeros efectos se dejaron sentir cuando, a raíz del cierre total de Mánamo, las aguas salobres se desplazaron desde su área normal, unos 45 kilómetros aguas arriba por el Mánamo y demás caños conexos. Este efecto de salinización causó pánico entre los pobladores que utilizaban las aguas para uso doméstico y actividades agrícolas. La solución inmediata de la CVG fue la construcción de compuertas en el dique para dar paso controlado a las aguas dulces.

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