sábado, 12 de abril de 2014

Un chino que no es chino


A Tomás León Rangel, vice pre­sidente de la Municipa­lidad, todo el mundo lo conoce como el "Chino León", no porque sea re­almente nipón ni haya estado alguna vez más allá de la cuenta, sino sencillamente porque tiene algunos rasgos asiáticos a nivel de la zona ocular que lo obliga a usar lentes oscuros casi siem­pre. Pero no es el único, hay aquí otros fa­mosos como el  Chino Lee, connotado dirigente de Acción De­mocrática; el Chino Lima, quien acaba de as­cender por segunda vez a la presidencia de la Asamblea Legislativa; El Chino Palermo, co­ordinador del núcleo de la Universidad Pedagó­gica y otros menos con­notados como el Chino Puerta y el Chino Car­mona.
Pero cada vez que le es menester hacerlo para salvar confusiones, el Chino León aclara que él no es del llamado "Grupo Chino" al que la Causa Radical le  remacha perseverante­mente la impronta de "corrupto" que le costó al Chino Lee la Secreta­ría de Educación del CEN y otras posiciones de poder.
La aclaratoria más re­ciente la formuló en el Salón Río Claro adonde concurrieron el co­mandante Walter Bece­rra,  alcalde Jorge Car­vajal y la prefecto Dio­medes Túnez, y dirigencia de todos los partidos para saludar a través de "Guayana, buenos días" al Chino León que cumplía 51 años de edad y 33 de locutor (30-01-1991) iniciado en Ondas Porteñas de Puerto La Cruz bajo la dirección del desaparecido Gabriel Aguilera Ordaz.
El Chino León es re­almente un personaje, no sólo como narrador fluido y agradable sino también como político de hábil sutileza dentro de los más enconados enredos. De suerte que ahora que la dirigencia adeca se ve como arrin­conada por los constan­tes ataques del gobierno de Andrés Velásquez y de su partido, el Chino León logró ascender desde la bancada blanca al estrado presidencial del Concejo Municipal con los votos de la Cau­sa R, del MAS, COPEI y los de su propio partido Acción Democrática.
Nacido el día de Santo Tomás (29 de diciembre), no por ello es in­crédulo como lo fue el apóstol. El Chino no ne­cesita ver para creer. Se anota entre los que cre­en de buena fe y a pri­mera vista y, sin embar­go, confiesa que jamás ha sido engañado ni ba­jado de la mula y menos en esta su Ciudad Bolívar, donde hace tiempo se acabó este noble medio de transporte (la mula) y distracción de los muchachos que atardecían o amanecían en la Laguna El Porvenir para verlas abrevar en el verde pastizal del ganado de Paravisini.
Quién se atrevería a engañar o a agraviar en cualquier sentido al que nunca le ha faltado un micrófono para decir y denunciar con "espadas y espinas". Tiene el Chi­no una manera tan par­ticular de decir las cosas que a muchos les parece a la vez que terrible, di­vertida. Lo hace espon­táneamente y ayudado por una elocuencia na­tural que se apoya en el lenguaje popular y co­loquial, siempre lleno de gracia y de proverbios y que hoy por hoy tiene su representación autén­tica en el diario y lon­gevo microprograma ra­dial "La piedrita en el zapato", que ostenta como lema "Así me lo dijeron, así lo digo".
Hoy cuando reproduzco esta crónica que publiqué el 30 de enero de 1991 en El Nacional, el Chino Antonio León Rangel, ya no trabaja en Radio Angostura sino en Interactiva, ni vive en Cerro Azul sino en Agua Salada.  Tiene 74 años y ayer con su mismo talante lo vimos en la Plaza Miranda facundo y fecundo animando  el ritual previo al esparcimiento en el Orinoco de las cenizas de su amigo de  infancia, Gustavo Rodríguez.




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