lunes, 7 de abril de 2014

Centro de las artes de Ciudad Bolívar

TOPICO
El Centro de las Artes, proyectado e iniciada su ejecución en los actuales predios del Jardín Botánico de Ciudad Bolívar durante la administración (1979-1982) del gobernador Alberto Palazzi, sufrió un revés durante los períodos gubernamentales subsiguientes al no preverse partidas en la Ley de Presupuesto para la continuación de los trabajos.

La paralización de esta importante obra (en la foto) concebida para agrupar las diseminadas instituciones artísticas y culturales funcionando en lugares inadecuados, generó pérdidas millonarias que el consorcio que ejecutaba la obra intentó cargar al gobierno regional. El techo, butacas, dispositivos electrónicos y escenario en general, adquiridos en el exterior en los tiempos de bonanza, se hallaban depositados en abril de 1986 en los muelles de Bilbao, Miami y La Guaira.
Al Instituto Nacional de Puerto, por ese concepto, el gobierno adeudaba una cifra considerable. Lo cierto es que ninguno de los gobiernos sucesivos de la administración Palazzi mostró interés por solucionar los problemas y darle continuidad a esta obra que comprendía un teatro para mil butacas, además de oficinas para la Dirección de Cultura y sedes para la escuela de danzas, de música y artes plásticas.
El gobierno de Andrés Velásquez igualmente se negó a darle continuidad a la obra y prefirió acoger un proyecto del arquitecto caraqueño Oscar Tenreiro consistente en un Teatro moderno adosado al Capitolio, antiguo inmueble frente a la Plaza Miranda, diseñado y construido a finales del siglo diecinueve por el ingeniero polaco Alberto Lutowski, estableciendo un alto contraste no permitido por la Ordenanza de Protección del Centro Histórico aprobada por la Municipalidad en 1987.
Aunque el teatro hace tiempo que se salió de sus tradicionales confines y ahora las obras pueden escenificarse en la calle o en cualquier lugar donde la comunicación entre el actor y el espectador sea lo más horizontal posible, Ciudad Bolívar sigue añorando su Teatro Bolívar que perdió un día de los años 30.
El Teatro Bolívar, resquebrajado por la escasa consistencia del material con el cual fue construido, tuvo que ser demolido, pero bajo la promesa oficial de uno nuevo en el mismo lugar que más tarde cubriría el gobernador Mario Briceño Iragorri con el desaparecido Auditorio Simón Rodríguez, transformado finalmente en Palacio Legislativo.
Como se ve, la promesa de un nuevo Teatro quedó en suspenso hasta que el gobernador Alberto Palazzi decidió incluirlo en un complejo cultural o Palacio de las Artes en el que invirtió 50 o 70 millones de bolívares, pero que no pudo concluir por haber sido reemplazado en 1982 por el doctor Alcides Sánchez Negrón. Luego a este le siguieron como gobernantes, Paúl Von Buren, Edgar Vallée Vallée, Luis Felipe Goubat, Omar González Moreno y Andrés Velásquez. A ninguno de ellos les importó el Complejo Cultural cuyas bases y columnas asedian la desidia y la intemperie.
En vez de concluirlo, el gobierno de Velásquez prefirió invertir 120 millones de bolívares para transformar el Capitolio en un complejo cultural similar, no obstante todas las limitantes que suscitaron una larga discusión.
El problema que vemos es que con esos millones de bolívares destinados para adosarle al Capitolio el proyecto Tenreiro, se hubiera terminado el Palacio de las Artes en el Paseo 5 de Julio que incluía, un Teatro para mil butacas. Escuelas de Artes Escénicas, Escuela de Artes Plásticas, Escuela de Música, Galería de Arte, Cine Club, Cafetín y sede de la Dirección de Cultura. Sin embargo, privó otro criterio administrativo cuyos resultados están a la vista: una estructura adosada al antiguo Capitolio de la Plaza Miranda que ningún gobierno post Velásquez y de la época chavista, ha querido concl

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