sábado, 5 de abril de 2014

Gustavo Rodríguez


 El muchacho aquel de la calle Concordia con Boyacá de Ciudad Bolívar, que se ganaba los primeros premios de disfraces en tiempos de Carnaval, pasó a ganárselos todos  durante el resto de su vida hasta su fallecimiento el miércoles 2 (2014) con sus actuaciones en las tablas y es que el hijo del sombrerero nació y creció para la transformación, para la metamorfosis, para el desdoblamiento, rebelándose contra lo que un día de diciembre mal pudo suponer su madre María Luisa Orá de Rodríguez.
Y si Gustavo Rodríguez se rebeló, se sublevó, lo hizo corno buen revolucionario, pero no para revelarse o desvelarse como el Gabriel ni el Eloy de "La Revolución" de Isaac Chocrón, sino como lo que por compromiso y oficio fue desde que se frustró como estudiante de sociología de la Universidad Central.
De todas maneras, no estuvo él distante de la ciencia que estudia la relación del hombre con los otros, vale decir, la sociología, pues el Teatro que fue su ejercicio de oficio se halla inmerso en muchos aspectos de la fenomenología social haciendo las veces de una sociometría a través de la interpretación.
"La Revolución" pieza teatral del dramaturgo Chocrón que lo consagró,  estuvo en Caracas seis meses en cartelera y se montó en varias ciudades del país, entre ellas Ciudad Bolívar, abarrotando un diciembre las gradas del anfiteatro de la Gobernación.
Gustavo Rodríguez no actuaba en Ciudad Bolívar desde 1974 cuando vino con el "Nuevo Grupo" a una temporada iniciada en la biblioteca Rómulo Gallegos, entonces dirigida por Lourdes Salazar y que culminó en el Gimnasio Cubierto de Las Moreas. Fue cuando se estrenó "La Máxima Felicidad" y se montaron obras de gran resonancia como "El Testamento del Perro" y "Resistencia".
Nació y se crió en Ciudad Bolívar, pero profesionalmente se realizó en Caracas sin que por ello perdiera el pulso del río, la bonhomía y perspicacia guayanesa que es tanta como la del maracucho.
La Ciudad Bolívar del 40 al 50 todavía era plácida, casi bucólica y la relación humana bastante estrecha.  Sus compañeros de correrías eran Alberto Camacho, Tomás Gómez, Horacio Villamonte, César Gil Samy y Ernesto Guevara.
         Su vena de actor  le venía por su  Padre José Leandro Rodríguez. El era sombrerero de oficio, pero su vocación realmente era la de actor y no perdía la oportunidad de las Trouppe o Compañías teatrales que pasaban por la ciudad para aceptar papeles eventuales.       Pero hubo un tiempo que no pasaban Compañías sino Circos de malabaristas, equilibristas, payasos, y aceptó suplantar por emergencia a un equilibrista de la cuerda floja con tan mala suerte que cayó y quedó inválido para siempre.
De allí le vino entonces su pasión por el teatro, además que en su casa la alimentaron desde pequeño, cuando lo disfrazaban de Napoleón, de Julio Cesar, de Gladiador, de Mosquetero y con ellos se ganaba los primeros premios de disfraces infantiles en los Carnavales que eran realmente hermosos.
Gustavo estudió en el Seminario primero y luego en el Peñalver hasta tercer año. El Bachillerato lo terminó en el Liceo Aplicación de Caracas y luego ingresó a la UCV para estudiar Sociología,que interrumpió ya muy avanzado para aceptar una invitación del Instituto Internacional de Teatro.
         Fue monaguillo de Monseñor Bernal. Estuvo tres años en el Seminario Cristo Rey. No pudo consolidarse como sacerdote, pero le quedó el regusto por la ceremonia. Se casó tres veces y tuvo tres hijas María Fernanda,   Alexandra y Juliana Andrea con la querodó  dos películas y como hijo de mono no pela bejuco ésta siguió el mismo camino de sus padres.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada