lunes, 21 de enero de 2013

La muerte de dos connotados bolivarenses

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Con una diferencia de días, en el mismo mes y año, fallecieron en la Ciudad Bolívar de su origen, el cronista de la ciudad magistrado y docente doctor Adán Blanco Ledezma y el insigne maestro de la música Carlos Afanador Real.
La muerte del primero ocurrió el 6 de septiembre de 1962 en Caracas (foto de la izquierda) y sus restos fueron trasladados a Ciudad Bolívar, donde recibió homenajes como director que había sido del Liceo Peñalver, profesor del Núcleo Bolívar de la Universidad de Oriente; fundador de la Sociedad Bolivariana, miembro de la Sociedad de Artesanos y Obreros; presidente de la Corte Suprema de Justicia; ministro de la Corte Superior; juez de la Instancia en lo Criminal; presidente de la Asamblea Legislativa, en dos ocasiones; fiscal del Ministerio Público; síndico Procurador; juez Nacional de Hacienda; secretario general de Gobierno; presidente del Concejo Municipal; senador al Congreso Nacional; presidente del Ateneo Guayanés; presidente de la Sociedad Bolivariana; representante del Colegio de Odontólogos al V Congreso de Medicina con sede en Caracas.
El doctor Adán Blanco Ledezma, como Cronista de Ciudad Bolívar, escribió Horas de asueto (versos y cuentos), Hablillas, Tópicos y Semblanzas (dos tomos); Semblanzas Médicas, Crónicas de Ciudad Bolívar, Anales del Colegio de Guayana, Una Comedia, y varios trabajos científicos relacionados con su profesión de odontólogo.
El otro señor connotado de la ciudad Carlos Afanador Real falleció el 20 de septiembre de 1962 (foto a la derecha). Vivió 85 años puesto que había nacido el 1 de diciembre de 1877.
Este insigne maestro de la música estudió en el Colegio Federal de Varones, donde se graduó de Bachiller en Filosofía el 13 de agosto de 1904. Dada su vocación musical sus padres lo enviaron a estudiar al Conservatorio de París donde cursó su carrera profesional bajo la dirección del maestro Teodoro Lack, director también del Teatro de Ópera y Maestro de Capilla de la iglesia de Notre Dame.
Fue su profesor de armonía, instrumentación y composición el maestro Alberto Schneider. Se especializó en Música Sacra y dio su primer concierto en la iglesia de la Magdalena en el cual figuraba el Popule Meus del venezolano José Ángel Lamas. Entonces usó la batuta de ébano ribeteada de plata que su maestro Teodoro Lack le entregó en premio por su talento y brillante carrera.
En la Ciudad Bolívar del siglo veinte fue siempre bien venerado y respetado don Carlos Afanador Real, especialmente por su alumno José Francisco Miranda, como por los jóvenes del Alto Coro de la Catedral, entre quienes destacaron las sopranos líricas Carolina y Camila Dalla Costa de Beltrán, la Soprano Florinda Barazarte de Guntermann; Santiago Sosa Jiménez, Inesita de Plaza Ponte, Salvador Calogero, Juan Bautista Marcano, José Francisco Hernández, Juan Requesens, José Emázabal y J. M. Yélamo.
El 12 de marzo de 1958, fue creada por decreto 57 del gobernador Horacio Cabrera Sifontes, la Escuela de Música “Carlos Afanador Real” bajo la dirección del profesor Fortunato Pascuale músico y compositor, ex director de la Banda Dalla Costa y fundador de la Orquesta Sinfónica Infantil.
El nombre de la escuela fue sugerido por el profesor José Francisco Miranda, quien sucedería poco después a Fortunato en la dirección de la escuela trasformada hoy en la Fundación Conservatorio de Música. Fue un homenaje en vida al por largos años Maestro de de Capilla de la Catedral,
Carlos Afanador Real dejó entonces como herederos a sus hijos Petrica Afanador y al doctor Alberto Afanador Arreaza, quien para entonces era síndico municipal bajo la presidencia de Pedro Vicente Trotta.

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