miércoles, 14 de diciembre de 2011

Los relojes de Angostura


 En noviembre de 1914, los bolivarenses citadinos sufrían escasez debido a la depresión económica causada por el conflicto de la Primera Guerra Mundial, pues Ciudad Bolívar así como exportaba todo cuanto se producía en el arco sur del Orinoco, importaba hasta papel para las publicaciones periódicas. El único periódico que quedó circulando, pero con apenas cuatro páginas era el vespertino El Luchador de los Hermanos Suegart, pero con espacios para comentarios como éste: “No sabemos si también por causa del conflicto europeo -Guerra franco-prusiana- pero es lo cierto que los relojes tipos de Ciudad Bolívar como el de la Catedral, el del Acueducto, el del Resguardo, y no hablemos del de la Esquina Boulissiere que anda más descordado que un contrabajo sin bordones, vienen marchando desde hace algunos días cada uno por su cuenta y con tal disparidad que a los infelices empleados se les hace una verdadera galimatías el saber la hora a que deben marchar a su trabajo”.

La Esquina Boulissiere, entre el actual Paseo Orinoco y Calle Dalla Costa, a la que se refiere la nota, se llamaba así porque allí el señor Eugenio Boussiliere (primer Comisario que tuvo La Electricidad de Ciudad Bolívar -1910) tenía un negocio que vendía fonógrafos y lámparas de acetileno. Esta igualmente se llamó Esquina Guevara y Coll cuando este señor tenía allí su tienda y Esquina von Büren cuando los hermanos von Büren Wenzel (Antonio, Carlos y Enrique) procedentes de Alemania, establecieron en el siglo XIX una Relojería y Platería. Fue a ellos a quienes se les ocurrió traer de Alemania el gran reloj esférico de cuerda que siempre, todavía, está en la esquina y por el cual se orientaban los citadinos para ir a su trabajo. Igualmente se orientaban por el Pito del acueducto, el pito de La Electricidad o los relojes de la Catedral, pero según la nota cada cual andaba por su cuenta.

Para el tiempo de la colonia el único reloj conocido en Venezuela era el Reloj de Sol, pero Ciudad Bolívar no lo conoció como sí Caracas en la Plaza San Jacinto. Y si bien en la redoma inmediata al Puente Gómez, entrada de La Sabanita, existe un atractivo Reloj de Sol, es de muy reciente data y cumple una función meramente ornamental, gracias a la inquietud del doctor José Nancy Perfetti, fundador del Centro de Geo-ciencias de la UDO.

Ciudad Bolívar, la otrora Angostura del Orinoco, desconoció el uso de instrumentos primitivos para medir el tiempo porque para el año de su fundación o traslado a esta parte del Orinoco (1764) estaban en desuso, pues ya existían en Europa, contexto de la España colonizadora, relojes mecánicos de tamaños que incluían no solamente el de bolsillo y el mecánico automático, sino el cronómetro, reloj de mayor precisión, inventado en 1735 por el británico John Harrison.

Por supuesto, no todo el mundo podía gastarse un reloj, por lo que se generalizaron los relojes públicos para orientar la entrada y salida al trabajo. Los primeros relojes públicos se situaron en las torres de las iglesias, plazas y estaciones. El célebre reloj de la Plaza de San Marcos, en Venecia, data del siglo XV y es una obra única en su género y de la misma época es el de la torre de la Estación de Lyon en Francia, uno de los más grandes de Europa.

Angostura, durante el período de la Colonia fue una ciudad muy pobre, le bastaba con alzar los ojos al cielo para tener una idea aproximada de la hora con sólo ubicar la posición del Sol o las estrellas.

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