viernes, 16 de diciembre de 2011

general Matías Alfaro


 
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Luisa Carlota Reyes Santodomingo vive en Monagas y de paso por estas tierras del Orinoco, nos echa el cuento de su bisabuelo el general Matías Alfaro, considerado “ilustre prócer” en un Decreto del 15 de enero de 1909 dictado por el presidente del estado Bolívar doctor Antonio María Delgado.

El decreto del ejecutivo regional dispone que “en la necrópolis de esta ciudad y sitio que guardan los despojos  del ilustre prócer General Matías Alfaro, se construirá un túmulo como testimonio de reconocimiento del pueblo bolivarense a las relevantes y encomiables virtudes de tan eminente ciudadano”.

Matías Alfaro, natural de Píritu de Barcelona (1826), había muerto en Ciudad Bolívar el 29 de octubre de 1901, siendo jefe de las milicias. Comenzó guerreando en el bando federalista en 1859 con 300 llaneros de sus fincas pecuarias y las de otros vecinos. Fomentó acciones guerrilleras en Oriente y tuvo actuación efectiva en los combates que desde Oriente contribuyeron al triunfo de la Guerra Federal.

Opositor después del gobierno de Guzmán Blanco, éste lo exiló en Ciudad Bolívar de donde no podía salir para otro lugar fuera o dentro del país. Lo que llaman “la ciudad por cárcel” después de haber estado engrillado en La Rotunda. En Ciudad Bolívar donde tenía amigos como José Pío Rebollo, se quedó definitivamente sin que por ello perdiera su espíritu revolucionario, pues siempre estuvo metido en conspiraciones como la que derrocó al presidente del estado Bolívar, médico, político y escritor, Antonio María Parejo.

El general Matías Alfaro, respetado y admirado por los bolivarenses, fomentó un hato en las cercanías de Ciudad Bolívar y vivía en una casa que hizo construir en el Paseo San Antonio, cerca del Convento, donde hizo familia con su esposa Dolores y sus hijos homólogos Dolorita y Matías. Una casa, según explica su biznieta Luisa Carlota Reyes Santodomingo (nacida allí en 1920), con pisos de madera y techos de teja, rodeada por grandes corredores, muchas palmeras, flores de malabar, rosas y jazmines. La casona disponía de salones con muebles de la época, piano de cola y retratos de familia.

El 29 de octubre de 1901, a la edad de 75 años y siendo jefe de las Milicias de Ciudad Bolívar y presidente local del Partido Liberal, falleció allí en esa casa el general Matías Alfaro, quien cinco meses antes había participado en la Junta pro inauguración de la estatua al general Juan Crisóstomo Falcón en el hoy Paseo Orinoco. El Obispo Monseñor Antonio María Durán ofició las exequias encabezada por el presidente del Estado General Julio Sarría Hurtado.

El Paseo San Antonio transformado con el tiempo en la Avenida Moreno de Mendoza, fuera del Paseo Orinoco,  era la arteria socialmente neurálgica de Ciudad Bolívar a comienzos del siglo veinte. Allí en esa vía donde se hallaba la casa del general Matías Alfaro, se escenificaban los Toros Coleados y las Carreras de Cintas. Al siguiente día de publicarse el decreto de homenaje al mentado prócer de la Guerra Federal Matías Alfaro, el Ejecutivo (enero 16) publica la siguiente nota: “De conformidad con el programa publicado en hoja especial por la entusiasta Junta Directiva, se verificarán mañana en el Paseo San Antonio, a las 4 de la tarde, las alegres corridas de cintas que tanto mueven el regocijo general a los morichales, pues a pasar un rato agradable y bien divertido”.

La devoción por San Antonio, ya extinguida, la introdujo en Ciudad Bolívar el Obispo Antonio María Durán hasta tal punto que detrás de la Catedral fue erigido un oratorio al monje egipcio y la Municipalidad le puso su nombre a la Avenida Moreno de Mendoza.


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