miércoles, 30 de noviembre de 2011

La antigua Catedral de Ciudad Bolívar


 Así como la vemos en la gráfica, pobre y deprimida, era la iglesia Catedral de Ciudad Bolívar hasta el 25 de mayo de 1922 que comenzaron los trabajos de refaccionamiento y ampliación de longitud hacia la calle Amor Patrio, abarcando el Oratorio de San Antonio, trabajos que se encomendaron al constructor para la época más reputado de la ciudad, Antonio Valera Villalobos.

Muy poco tiene que ver la Iglesia Catedral de Ciudad Bolívar del siglo diecinueve y parte del veinte al lado de la Catedral actual, alta y monumental y de presencia dominante dentro del contexto urbano del cuadrilátero histórico.

Lo único dominante de la Catedral antigua era la torre campanario con su cúpula y molduras de claro estilo neoclásico. La Iglesia Catedral remataba en la calle Amor Patrio casi por la mitad de la Plaza Bolívar. Separada de ella en la misma calle, el Obispo de la Diócesis, Monseñor Antonio María Durán, había hecho construir el Oratorio de San Antonio, su santo onomástico preferido y por el que promovió una devoción extendida a lo largo de la vía, entonces de tierra, que conducía hacia el puente Gómez. Extendida porque la Municipalidad la decretó Paseo San Antonio.

El Oratorio se había construido en 1901. Era de regular dimensión, tenía en los lados dos jardincillos y la imagen introducida era parecida a la que se venera en el Asilo de la Providencia de Caracas.

Por cierto que el 14 de enero de 1901, ese Oratorio de San Antonio había sido profanado y robado. Lo despojaron de su alfombra, de los floreros y el escobillón, originando una condena indignante de la feligresía.

Pero la devoción por San Antonio terminó por extinguirse. Se fue extinguiendo después del fallecimiento de Monseñor Antonio María Durán, ocurrido el 16 de junio de 1917, hasta el punto que el Paseo San Antonio pasó con el tiempo a llamarse Paseo Moreno de Mendoza y la Capilla terminó integrada a la Catedral y convertida en Sacristía.

La ampliación de la Catedral sacrificando el Oratorio de Monseñor Durán, la dispuso el obispo de la Diócesis de Guayana, Monseñor Sixto Sosa, alegando comodidad y holgura para los ritos religiosos. Los trabajos fueron llevados a cabo por el alarife Antonio Valera Villalobos. Fue la última obra material del prelado nativo del Tinaco, toda vez que había sido preconizado ese mismo año por el Papa Pío XI, Obispo de la recién creada Diócesis de Cumaná y Nueva Esparta.

Para cerrar su gestión diocesana con broche de oro, el Obispo pidió y fue complacido al Presidente del Estado, Vicencio Pérez Soto, elevar a Santa Ana a la categoría de Parroquia Eclesiástica.

De hecho, Santa Ana venía funcionando como parroquia desde que Monseñor Antonio María Durán introdujo en la diócesis a varios sacerdotes de la Orden de los Agustinos y le adjudicó a ellos la iglesia que es la segunda levantada en la ciudad después de la Catedral.

La Iglesia de Santa Ana, en la entonces calle Amazonas, se levantó sobre una casa donada para tal fin por la señora Ana María Méndez de Pulido, según documento público del 31 de enero de 1856. Los trabajos se realizaron bajo el Provisorato del sacerdote José Leandro Aristeguieta, pariente cercano del Libertador y quien llegó a ser Deán de la Catedral y Vicario Capitular de la Diócesis de Guayana. Fue bendecida por el Obispo José Manuel Arroyo y Niño. Además de la patrona Santa Ana, cuyas festividades realiza la comunidad el 26 de julio, fue entronizada también en 1893, la imagen de la Santísima Trinidad, siendo cura interino de la parroquia el Pbro. doctor Jesús María Alvarado.

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