domingo, 31 de agosto de 2014

Raúl Villegas, un recio hombre del llano

TOPICOS
Cayó uno de los hombres recios de la ciudad. El 3 de abril de 1990 había cumplido 82 años y a los 25 días de ese acontecimiento que otrora pudo ser de refocilamiento, muere estrangulado por la inexorabilidad del tiempo. De un tiempo intolerable al desiderátum del hombre por una vida más prolongada para ver y hacer en función de su eterna inconformidad.
Raúl Villegas (en la foto), tumeremense descendiente de los Ruiz y de los Villegas Liccioni, relevantes en el campo de la ganadería regional, cumplió su jornada vital al lado de su inseparable Josefina Marten Brito y de su único hijo Noel, se despide dejando la huella de quien siempre tuvo los pies bien puestos sobre la tierra a la hora de la verdad y de las grandes decisiones.
Se destacó en su vida como servidor público, dirigente gremial y productor agropecuario. Como en buena ocasión nos lo pintó su coetáneo Horacio Cabrera Sifontes. Era un llanero nato que sufrió muchos encontronazos, pero que jamás había caído. Lo venció la inexorable guadaña de la ultimidad. A él que siempre estuvo plantado como un roble y que muere como un gallo de Navarra, en la raya, con entereza y dignidad.
Su antiguo Hato Cantarrana al que dedicó vida y pasión, quedó sepultado bajo las aguas del vaso del Guri y su ganado en buena parte bajo los rieles del tren, que un mal día se le atravesó a él también para quedar padeciendo hasta que expiró su último aliento.
Fue además de productor ganadero, sarrapiero y prefirió dividir la Asociación de Ganaderos antes de permitir la entrada de la fiebre aftosa al arco sur orinoquense. Fue gallero de los mejores, coleador vitalicio, amigo de los militares y además de Noel tuvo un amigo que era como un hijo grandote en el afecto: Manuel Alfredo Rodríguez, a quien no dejó de latirle el corazón salvaje de conmoción por la muerte de su ídolo.
Raúl Villegas nació el 3 de abril de 1908, un día que recuerda al escritor norteamericano Washington Irving y al actor Marlon Brando, aunque de ellos no exhibía Raúl sino la voluntad, el impulso y espíritu creador, característica de los areanos.
Nació en Tumeremo cuando el presidente Cipriano Castro claudicaba en el Palacio de Misia Jacinta a causa de un riñón y en el estado Bolívar, el hábil Francisco Linares Alcántara se iniciaba en la Gobernación que dejaría a fines del mismo año para convertirse en el premier del hombre de La Mulera.
Era la época del Balata y el oro a cuyo comercio se dedicaba su padre el general Héctor Villegas, nieto de don Antonio Liccioni, que se tenía entonces como el corso más rico de Guayana.
La madre de Raúl era Pepita Ruiz, descendiente del médico José Angel Ruiz, presidente del Estado Bolívar en 1980-1892 y fundador del Hospital Ruiz en el edificio que hoy sirve de asiento a la Alcaldía. Ella era casada con el general Héctor Villegas Liccioni, quien estuvo dos años preso en el Castillo de Puerto Cabello, por hacerle oposición a El Cabito desde las trincheras de la Guerra Libertadora que tuvo a Ciudad Bolívar como último baluarte.
De manera que Raúl Villegas siguiendo el camino de sus antecesores se destacó como servidor público, dirigente gremial y productor agropecuario. Como dijo su gran amigo y paisano Horacio Cabrera Sifonte, un llanero nato que sufrió muchos encontronazos, pero que jamás se derrumbó en vida. Siempre estuvo plantado como un roble y como un gallo de Navarra dispuesto a morir en la raya.

sábado, 30 de agosto de 2014

Proyectos para el Casco Histórico


En 1991, el gobierno de Andrés Velásquez inició la construcción de cinco importantes proyectos en el Casco Histórico de Ciudad Bolívar. Los mismos correspondían a labores de remodelación de edificaciones abandonadas, dos que iban a servir como sedes a las tradicionales escuelas Heres y Zea, otra, la casa del maestro Antonio Lauro y la destinada a Dirección de Identificación y Extranjería, DIEX.
Rosángela Yajure Santeliz, directora de la Oficina Técnica para revitalización del Centro Histórico de Ciudad Bolívar, informó a la directiva de la Asociación de Vecinos del centro histórico, sobre alcances de los proyectos y su interés para la comunidad.
Las dos primeras restauraciones a efectuar tendrían uso educativo y servirían como sedes propias de las escuelas Heres y Zea. Estos trabajos estuvieron bajo la responsabilidad de los arquitectos, Carlos Álvarez y Carlos Pou con costo de 18 millones de bolívares cada escuela. Las remodelaciones de la escuela Heres para albergar 350 alumnos y la construcción de 15 aulas, mientras que la escuela Zea para el ingreso de unos 500 niños y la construcción de 20 salones.
En el ámbito cultural la restauración de la casa del maestro Antonio Lauro, permitió su transformación en una sala de concierto. La primera, prácticamente que tuvo Ciudad Bolívar. La casa se conservó original, pero con un área de exposición, salones de ensayo para los grupos musicales, sala de grabación y en terreno adyacente se previó la ubicación de una sala con capacidad para 220 personas. Además de sus áreas de dirección, administración y secretaria. Hoy en día la vemos convertida en un estacionamiento oficial, lamentablemente.
Otro de los proyectos era la remodelación de la Casa Granatti con miras a funcionar como sede de la Dirección de Identificación y Extranjería. El quinto proyecto a ejecutar, entonces en etapa de anteproyecto, era el Teatro de Ciudad Bolívar ubicado en el terreno adyacente a la antigua prefectura. El teatro con una capacidad para 300 personas y ambientes para la realización de teatro de calle. De igual forma la Oficina Técnica estaba a la espera del proyecto de guardería para la Gobernación, del proyecto de la Casa de Maria Teresa León para sede del Archivo General, y la conclusión de los trabajos de la Casa Pashen. Estos dos últimos trabajos se realizarán con aportes de Corcoven y Lagoven. Detalló la directora de la Oficina Técnica para la revitalización del centro histórico, el avance de los trabajos recientemente iniciados de la casa Rengel, para el funcionamiento de un centro materno infantil, así como la restauración de la casa Wantzelius, ahora con un convenio entre la Sociedad Bolivariana y el Archivo Histórico para tener allí sus propias sedes. Actualmente se le dio otro destino.
Al resaltar sobre los futuros planes informó acerca de la construcción de 16 viviendas en el mismo centro histórico a bajo costo y con valores que preserven la arquitectura antillana y colonial del mismo.
Igualmente señaló, la elaboración del proyecto de la Escuela de Artes Plásticas y concluir los trabajos en la antigua prefectura para sede de la Escuela de Artes Escénicas.
El arquitecto Farruco Sesto, presente en la rueda de prensa, señaló la trascendencia de los cinco proyectos a iniciarse. Expresó que antes se hacía un trabajo de rescate y remodelación muy puntual, mientras que ahora se está tratando de hacer una intervención más global, coherente y ambiciosa, como ejemplo citó la remodelación efectuada a una galería del paseo y comentó que se lleva adelante un acuerdo con el Consejo Nacional de la cultura Conac que permitirá financiar el proyecto de restauración de todas las galerías del paseo.

viernes, 29 de agosto de 2014

Muerte de Monseñor Maradei Donato

El 9 de enero de 1992 falleció en Caracas el Obispo Monseñor Constantino Maradei Donato. Su deceso se produjo en la Clínica Ávila de San Bernardino en horas de la tarde. Fue sacerdote y Vicario de la Diócesis de Ciudad Bolívar, primer Obispo de Cabimas y el tercero de Barcelona, estado Anzoátegui.
Sus paisanos bolivarenses, mucho más la generación de estudiantes que pasaron por sus manos de docente, nunca se acostumbraron a la prelatura del paisano sino que para ellos era siempre el simple “Padre Maradei” y así igualmente lo llamaban quienes se pegaron a su sotana para intentar la proximidad del cielo, tentar a veces su brusquedad jocosa o compartir su espacio sensibilizado por la sabiduría del libro o la experiencia del hombre universal que cultiva la iglesia.
Monseñor Maradei era hijo de un barbero y clarinetista de la Banda del estado llamado, Domingo Maradei, procedente de los viñedos del sur de Italia y de Lucía Donato Decális. El matrimonio tuvo nueve hijos en Ciudad Bolívar, entre ellos, además de Monseñor Maradei al médico Lino Maradei.
Nació Monseñor Maradei en la parroquia Santa Ana, a la orilla del Orinoco, el 9 de noviembre de 1915 y falleció a los 85 años. El Obispo de la Diócesis de Guayana, Monseñor Miguel Antonio Mejía lo puso en el camino del sacerdocio embarcándolo en un barco hacia La Guaira para subir luego hasta Caracas e internarse en el Seminario Interdiocesano en las faldas del Ávila, dirigido por jesuitas.
Años después viajó a Roma donde se recibió de sacerdote y ofició su primera misa en la Basílica de Nuestra Señora de las Nieves, en el monte Esquilino. Su segunda misa la ofició en las Catacumbas. Regresó a Venezuela en 1942 para continuar su vida de sacerdote hasta cubrir etapas como docente del Peñalver, Vicario de la Diócesis y finalmente Obispo de Cabimas.
Monseñor Constantino Maradei se despidió se Ciudad Bolívar en 1965 cuando recibió la consagración como Obispo de manos del Cardenal José Humberto Quintero en Caracas, recién creada la Diócesis de Cabimas hacia donde lo habían destinado su Santidad. De suerte que el fundador de esta Diócesis levantada en tierra caliente y petrolera del Zulia, trabajó incansablemente en ella durante cinco años. Allí entre muchas tareas se impuso la de escribir “La Copaiba”, una columna periodística para seguir siendo consecuente con un oficio que practicó asiduamente en Ciudad Bolívar a través de las páginas de “El Luchador” y desde la Secretaría General de la Asociación Venezolana de Periodistas.
Cumplió su tiempo quinquenal en Cabimas, fue trasferido a la Diócesis de Barcelona, donde igualmente cumplió con su labor religiosa y cívica que enalteció como prelado. Llegó a escribir la historia de Anzoátegui y estando allá partió la idea de Camilo Perfetti y César Pérez Rossi y de otro antiguo alumno del Liceo Peñalver de hacerle un homenaje con motivo de sus 75 años de edad y bodas de oro sacerdotales.
El homenaje tuvo lugar el 16 de noviembre de 1990 y se limitó dentro de la mayor sencillez a una misa concelebrada con los obispos de oriente, ofrenda floral al Padre de la Patria, condecoración Gran Collar de Angostura en la casa del Congreso, concierto en la Plaza Bolívar con Serenata Guayanesa, el grupo Parapara y el Orfeón de la Cámara de Comercio y, finalmente, una cena ofrecida por sus exalumnos y en el cual discursó exaltando la vida y la obra de Monseñor, el doctor Roberto Arreaza Constasti.
En la ocasión el gobernador Andrés Velásquez le impuso el Collar de Angostura y dijo: condecoro en usted a todos los educadores que hicieron de Ciudad Bolívar un Atenas de los tiempos modernos…”.

jueves, 28 de agosto de 2014

Primer Alcalde electo por el pueblo

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A la edad de 33 años tomó posesión y comenzó a actuar como alcalde Jorge Carvajal Morales (en la foto), abogado que ganó la Alcaldía de Ciudad Bolívar con 27.471 votos (51,81%) seguido del también abogado Leonel Jiménez Carupe (Frente de Oposición) con 13.057 votos (25,33%); el profesor Alfredo Arcila (Causa R), 11.378 votos y Alí Rojas (ORA) 1.281 sufragios. De esta manera y de acuerdo con la Ley Orgánica Municipal sancionada en junio del año anterior y que consagra la figura del alcalde en sustitución del tradicional presidente municipal, Carvajal Morales pasó a ser el primer alcalde electo directamente por el pueblo de Ciudad Bolívar.

Lo acompañaron como concejales también electo en las mimas elecciones, la profesora Nelly Frederick de Marcó, María Teresa de Morantes, Nelson Fuenmayor y Flor de Melgar (AD); Alfredo Arcila, Nicolás Franco y Alfredo Inaty (causa R); Paúl Von Büren, Guido Latorraca (Copei) y Celestino Aponte Díaz (frente de oposición).
El doctor Jorge Carvajal Morales nació en Ciudad Bolívar el 23 de abril de 1956. Casado con la Licenciada en educación, Jackelin Colmenares Rodríguez. 2 hijos. Estudió primaria y secundaria en el Colegio “La Milagrosa” de los Padres Paules cuando éste tenía como sede la antigua Casa de los Gobernadores de la Colonia. Luego cursó dos años de ingeniería agronómica en Maracay y finalmente decidió estudiar Derecho en la Universidad Santa María de Caracas, de donde egresó a la edad de 24 años.
De inmediato comenzó a ejercer libremente la profesión en su tierra natal y Asociación de Ganaderos, Cámara de Comercio y Colegio de Abogados, donde destacó como directivo del Instituto de Previsión Social. También se desempeñó como presidente de Incresur, asesor de empresas sobre materias civil y mercantil y suplente de la Fiscalía Sexta del Ministerio Público.
Carvajal Morales abordó la política siendo estudiante universitario y prácticamente de la doctrina socialcristiana por la vía del partido Acción Democrática en el cual militaban sus ascendientes desde los días aurorales de su fundación
Su labor de activista dentro del partido le valió en poco tiempo la titularidad de secretario político de la fracción de abogados durante el lapso de cuatro años.
En 1989, su partido Acción Democrática lo lanzó como candidato a la Alcaldía del Municipio Heres enarbolando la consigna de “una gerencia social para un gobierno eficaz” y resultó favorecido con el 51,81 por ciento de la masa electoral
Al año siguiente (1990), el primer alcalde electo por el pueblo de Ciudad Bolívar y sus parroquias, tuvo su debut junto con el primer gobernador también electo directamente en este caso por todo el pueblo del estado, Andrés Velásquez, al poner en servicio la segunda etapa del programa de interconexión de la Subestación La Paragua para incrementar la confiabilidad del servicio alterado por los apagones.
Antes el Deán de la Catedral, Monseñor Samuel Pinto Gómez impartió la bendición a las modernas instalaciones, en la cual La Electricidad que gerencia el ingeniero Alberto Manccini, invirtió 50 millones de bolívares.
Manccini dijo que con esta Subestación de La Paragua queda incorporada la parte Sur Este de la ciudad que comprende Vista Hermosa I y II, La Paragua, Virgen del Valle, Los Caribe y Los Báez.
Esto significa que la ciudad ahora contará con un servicio de alta confiabilidad, pero aún quedará pendiente una tercera etapa para alimentar la Subestación de Cañafístola.
Manccini reconoció la preocupación y el esfuerzo del gobierno de Andrés Velásquez para hacerlo posible, igualmente el terreno cedido por la Alcaldía de Heres.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Pedro J. Díaz, cronista social de Caracas


El 29 de septiembre de 1991, repentinamente, falleció en su residencia caraqueña, Pedro J. Díaz, considerado durante muchos años como cronista social por excelencia de Caracas en su sección “La Ciudad se divierte” que diariamente publicaba el rotativo “El Nacional”.
Pedro J. Díaz, hermano del poeta Rafael Pineda y del ensayista Carlos Díaz Sosa, todos nativos de Guasipati,  pasó buena parte de su existencia tomándole el `pulso a la gran urbe metropolitana logrando con su estilo sentar cátedra en el periodismo especializado.
Periodista, actor de teatro, cine y televisión, fue sin duda el cronista más solicitado de la ostentosa sociedad caraqueña.  Poco antes, acaso como despidiéndose, estuvo en Ciudad Bolívar y Guasipati, recorriendo a pie los lugares más frecuentados por él durante su infancia y juventud pues según nos confesó, quería escribir un libro resucitando vivencias y reconstruyendo anécdotas de un tiempo en que la sociedad era más elegante que ahora.
La antigua sociedad bolivarense y también la caraqueña eran sobradamente elegantes, con rostros muy particulares, más  que la de ahora,  suerte de caballeros con peluca y maquillaje de ladrillo. La sociedad antigua era de una gran belleza y como el cine, tuvo una época.
Se vino Pedro J. Díaz para Ciudad Bolívar cuando su madre Blanca Sosa decidió dejarlo todo, dada la ausencia definitiva de su marido. Vivían los cuatro en una casa enterrada en los arenales de Los Morichales y para sobrevivir, se valió de una escuela privada donde se podía aprender las primeras letras antes de llegar a la “Moreno de Mendoza”, reputada escuela dirigida por el bachiller Felipe Natera y en la que la maestra Teodorita Montes alimentaba ilusiones de mártir de la resistencia.
El bachiller Felipe Natera era tan severo como la maestra Natividad Cardozo, de Guasipati, tierra de remanso del tráfago aurífero calloense. Guasipati, entonces parecía una calle larga desde la entrada hasta la salida de El Callao y con una tranquilidad bucólica ni siquiera perturbada por la algarada de los discípulos de la maestra Cardozo. Tan drástica era la doña que al sólo verla a Pedro J. Díaz se le olvidaba la lección y el estímulo para reaccionar era el consabido coscorrón cuando  no el palmetazo, un templón de oreja o una hincada sobre piedritas con la testa cubierta por un capirucho.
De la capital del distrito Roscio salió Pedro J, dejando atrás su velocípedo, el único que había en todo el pueblo. Se vinieron todos, madre e hijo, y Ciudad Bolívar se abrió como una posibilidad distinta que a la larga resultó dura por el esfuerzo que debió hacer la madre para suplir la ausencia del padre. ¿Cuánto podía ganar una dama como Blanca Sosa Grillet para enseñarle las primeras letras a un párvulo? Dos o cuatro bolívares al mes. Lo mismo que Blanca Sosa pagaba al profesor de Inglés para que le enseñara a Pedro J. Díaz lo suficiente para defenderse más tarde en la Mene Grande, compañía que vino de los EE UU a explotar el petróleo de la Faja del Orinoco e instaló su oficina matriz en Ciudad Bolívar.
Pedro J. Díaz, además de cronista muy perceptivo, perteneció a las artes escénicas, mientas su hermano Rafael Pineda logró destacarse en la literatura y la investigación histórica y Carlos Díaz Sosa en el periodismo y el ensayo literario. En conclusión, los tres en la línea de los comunicadores de la sociedad como lo fueron sus padres: Su madre Blanca Sosa tocaba la guitarra y era maestra, en tanto que Zoilo Díaz era telegrafista y agente viajero, de esos que no se aguantan mucho tiempo en un lugar y se van con el olvido.

martes, 26 de agosto de 2014

El librero Pedro Vicente Gómez


El 23 de octubre de 1991, se registró la muerte de Pedro Vicente Gómez fundador de la Librería Venezuela, una de las primeras y quizás la más relevante del estado desde la segunda mitad del siglo veinte.
No hizo otra cosa en su vida que repartir cartas, vender periódicos y terminar siendo librero de los buenos y más prósperos. Descubrió el mundo para los demás a través del libro que ofrecía desde la “Librería Venezuela”, establecimiento que fundó en la calle de su nombre entre lo que era entonces “Morales y Luces” del sacerdote Mirco Falé y la Oficina del Correo de Ciudad Bolívar.
La Librería Venezuela fue importante desde entonces gracias a la constancia y pasión de su dueño y que en cierto modo vino a llenar el vacío dejado por la Librería Hispana de los Requesen.
Vender libros, desde la época más antigua es oficio por demás reconfortante para el intelecto y el espíritu, pero con sus naturales vicisitudes. Tiene sus contratiempos como cualquier otro oficio cuyo éxito depende del crédito nunca cómodo en un país tan económicamente dependiente y fluctuante como el nuestro, de la regularidad de una demanda siempre alterada por la competencia y la inflación, de la capacidad de sacrificio que tenga el librero para resistir ajenas exigencias a su oficio; del aprovechamiento del tiempo libre en la lectura para conocer mejor el producto que ofrece y del buen humor, tolerancia y amabilidad con una clientela heterogénea y diversa.
De Pedro Vicente Gómez podemos decir que reunía esas cualidades y allí su éxito y su fama de buen librero. Un buen librero que comenzó prácticamente de la nada, siguiendo la vocación de su padre Juan Vicente Gómez que era tipógrafo de la Librería Hispana y que entonces, inicialmente, él se refugiaba en el oficio de cartero.
Pedro Vicente Gómez fue distribuidor de las publicaciones de la Cadena Capriles durante largo tiempo y en los años sesenta, a solicitud de Capriles, me propuso desempeñar la Corresponsalía. No tenía experiencia del reporterismo de calles. Era sólo conocido como columnista aficionado de los diarios El Luchador y El Bolivarense. Acepté con sueldo de 400 bolívares y debía enviar las informaciones por triplicado que luego la Cadena distribuía entre Élite, Ultimas Noticias y La Esfera cuando era dirigida por Óscar Yánes (Chivo Negro). De allí salté a El Nacional para sustituir a José Luis Mendoza, quien pasó a otro destino.
Pocos días antes de morir a consecuencia de una cirrosis renal me mandó a buscar con su esposa (era casado en segundas nupcias) para poner en mis manos personalmente un libro sobre la monarquía en América (“Fernando VII y los nuevos estados”) del académico Carlos Villanueva, así como un material sobre el Congreso Anfictiónico de Panamá.
En aquella ocasión de octubre de 1991, le propuse escribir sobre él y le pregunté cómo quería que lo diera a conocer. Como comerciante, masón, directivo de la Cámara de Comercio o simplemente como librero. Me contestó, que le gustaba más lo de “librero” aunque en nuestro país ser librero es un oficio que, por lo menos oficialmente, no existe. Por ejemplo, cuando nos toca llenar cualquier planilla aparecen cientos de profesiones, oficios y ocupaciones, menos la de librero. Se preguntaba y preguntaba cómo era posible que en un país donde hay cientos de librerías, la mayoría de las personas no sepan que hay gente que se dedica a este oficio, tan importante como el de bibliotecario, maestro, archivero, cartero o pregonero; un oficio que en algunos países es una profesión, tan respetada como la de médico o ingeniero.

lunes, 25 de agosto de 2014

500 millones de pinos

El ingeniero Leopoldo Sucre Figarella plantó el pino 500 millones al Sur del estado Monagas, donde la Corporación Venezolana de Guayana lleva adelante la plantación forestal más grande del país a través de la empresa “Productos Forestales de Oriente C. A. (Proforca), presidida por el ingeniero Arquímedes Rodríguez.
La siembra de pinos Caribe comenzó en1969 en la zona de Uverito, al sur del estado Monagas, a la cual sucedió en 1972 el Programa de Chaguaramas bajo la responsabilidad del Ministerio de Agricultura y Cría, pero al crearse la Compañía Nacional de Reforestación (Conare) en 1975, le fue transferida dicha plantación.
La suma de la superficie plantada conforme a todos los programas alcanzó para 1991 un total de 336.860 hectáreas. Pero la necesidad de responder a programas de industrialización previstos por la CVG para la zona, concluyó en la conveniencia de fundar una nueva empresa especializada con la participación de los dos entes estatales CVG-Conare capaz de asumir la responsabilidad de los programas forestales del oriente del país establecidos en los estados Monagas y Anzoátegui.
Así nació CVG-Proforca con un capital de 500 millones de bolívares suscrito por la CVG y Conare, que tiene por objeto elaborar y ejecutar planes de establecimientos y manejo de plantaciones forestales, la explotación y comercialización de la madera provenientes de las grandes plantaciones de pino Caribe que se desarrollan al sur de los estados Monagas y Anzoátegui.
Dentro del régimen actual, la Sociedad Mercantil CVG Productos Forestales de Oriente, C.A. (CVG Proforca), pasó a denominarse Empresa de Propiedad Social Maderas del Orinoco C.A. (Maderas del Orinoco C.A.), adscrita al Ministerio del Poder Popular para las Industrias, según establece el decreto presidencial N° 8.824, publicado con fecha del 6 de marzo de 2012”.
El Ministerio del Poder Popular para Industrias ejerce el control de tutela sobre la Sociedad Mercantil Empresa de Propiedad Social Maderas del Orinoco, C.A., los encargados de la ejecución del decreto son los ministros del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, y de Industrias.
Con esta nueva reorganización, estaba previsto para el año 2011 establecer 60.000 hectáreas, 80.000 hectáreas en el año 2012 y a partir del año 2013 hasta el 2029, 120.000 hectáreas por año.
Técnicos y cooperativistas tratan de cumplir la programación establecida por las gerencias de Producción Forestal Monagas y Anzoátegui. En el sur de Monagas un significativo número de personas participan en la siembra de pinos, distribuidas en los sectores: Uverito, Paso Nuevo, Chaguaramas, Los Barrancos y Varadero de Limones, entre otras. Los pinos que se producen en los viveros provienen de 15 familias de semillas de pino Caribe de nuestros huertos semilleros, esto para distribuir las plántulas en los diferentes tipos de suelos que se encuentran en las sabanas sur orientales del país.
En la siembra, el equipo de Coloradito trabaja en la producción de 7 millones 500 mil pinos y en las actividades previas, varias cooperativas se encargan de la molienda y mezcla de sustrato.
El gran adversario que tienen estas plantaciones son los incendios forestales durante la estación de verano. En marzo de 2010, por ejemplo, se registraron cuatro días de incendio al cabo de los cuales se contabilizó la destrucción de 20 mil hectáreas de pino. Es decir, el 80 por ciento de la producción de madera del país, quedó inutilizada por las llamas. El entonces presidente de CVG Proforca, Ricaurte Leonett, estimo que el área afectada por el incendio superó las 20 mil hectáreas, “lo que representa la pérdida de al menos 20 millones de árboles”, algunos de los cuales tenían más de 20 años de vida.

sábado, 23 de agosto de 2014

50 años de la tragedia del Salto La llovizna

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El 21 de agosto de 1964, quedó instalada la XIV Convención Nacional de la Federación Venezolana de Maestros, en el salón Cuyuní de la Planta Siderúrgica del Orinoco, con 500 delegados efectivos y 300 fraternales, entre ellos, de la Confederación de América Latina.

Pero el evento, instalado a las ocho de la noche, bajo la presidencia del anfitrión profesor Miguel Ángel Delgado, tuvo bajo la contemplación abismal del Salto La Llovizna, una culminación trágica y profundamente dolorosa para el magisterio nacional. El frágil puente de madera que salva el cañón de la airosa caída de agua se desplomó con el sobrepeso de unos ochenta maestros, 37 de los cuales fueron arrastrados hasta la muerte por el torrente atronador de las aguas.
Irene Fernández, sobrina de la primera dama Doña Menca de Leoni, doctor Cruz del Valle Rodríguez (director del Dalla Costa), José Luis Guzmán, Teresita Coronell, Evangelista Natera, Ana María Contreras, Carmen Teresa Rosales, Carlos Arturo González, Consuelo Navas, Cecilia de Segura y otros veintisiete cadáveres fueron apareciendo a lo largo de los días bajo el ojo de la búsqueda persistente y constante de los cuerpos de rescate extendidos hasta la propia desembocadura del Caroní en el Orinoco.
La convención del magisterio clausuró con numerosos acuerdos orientados hacia la nueva ley orgánica de educación y sobre ese saldo humano doloroso que no podía escapar en los discursos de cierre y salutación del presidente de la República Raúl Leoni, del presidente de la Federación, profesor Adelso González y del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien por un tris no cayó en la trampa fatal del paisaje subyugante, pues se hallaba en uno de los estribos cuando el puente se desplomó tras un quejumbroso y siniestro ruido apagado por la furia atronadora de las aguas.
Debemos decir que cuando la CVG, entonces presidida por el ingeniero Rafael Alfonso Ravard, creó el Parque La Llovizna, tenía dos puentes colgantes, uno a la entrada y el segundo para pasar y contemplar el salto. El puente colgante desplomado estaba sostenido por 4 cables de acero, fijados en bases de concreto. Los cables no se rompieron con el sobrepeso, sino que se desprendió una de las bases haciendo que el puente girara y luego se desprendiera. La mayoría de las víctimas quedaron sumergidas bajo la estructura.
Luego de la tragedia, el parque estuvo cerrado al público por dos años mientras se construía el puente de la foto a base de concreto y acero. El segundo puente colgante, finalmente también fue reemplazado por otro construido sobre dos vigas. Lo montaron dos metros más alto y el efecto de la llovizna es menor. Ahora están pensando unir el Parque La Llovizna con el Parque Loefling, ubicado en la otra ribera del Caroní, para lo cual han solicitado el puente viejo sobre el Cuyuní, en El Dorado, trabajado en hierro forjado en los talleres de Gustavo Eiffel, el mismo de la famosa torre de París, colocado originalmente sobre el río Guárico en la época del presidente Juan Vicente Gómez.
En memoria de los caídos los maestros venezolanos incrustaron sobre la roca esta inscripción; “Los maestros caídos en el Caroní son cuota de vida pagada al progreso de Venezuela”. Homenaje de la Federación Venezolana de Maestros. 23/08/1964-23/08/1965.

---------------Las ruinas del puente de la Llovizna tras la tragedia de los maestros

El 23 de agoto e 1.964,  el Salto de la Llovizna, recién reabierto al público, fue escenario de una de las tragedias más conmovedoras. Cuarenta docentes que asistían como delegados a una Convención Nacional del Magisterio cayeron a las tormentosas aguas del Caroní al desplomarse un frágil puente de paseo.
Nadie sabía que la muerte acechaba en aquel paraje exuberante y hermoso del Caroní. Quién en aquel  momento de euforia edénica podía creer que la muerte se hallara escondida en la torrentera espumosa, acechando desde los intersticios de la rústica pasarela, dentro del follaje de los árboles, bajo las marañas de las piedras, suspendida en la vaporosa llovizna que emigra de los saltos?
Sólo la imaginación clarividente de Cruz del Valle Rodríguez. Él predijo con su vena de poeta aquellos instantes de consternación y espanto en que los seres rodaban como peces marchitos hasta las fauces de la hidra. Él que también fue atrapado por la furia de las aguas lo predijo y sin embargo, todos signados por la fatalidad perecieron con un libro bajo el brazo. El maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa que también iba en el grupo se salvó al ser llamado por un colega que deseaba tomarle una foto.
El Salto de la Llovizna, uno de los atractivos turísticos de Ciudad Guayana, exhibe un monumento erigido por el Magisterio a los caídos aquel trágico día tras un paseo pautado dentro del  programa de la Convención que entonces se realizaba con más de  300 delegados de todo el país en el auditorio del edificio del Sidor en Matanzas.

Víctimas:
Consuelo Navas
Irene Fernández
Ana Cecilia Culautre
Cruz del Valle Rodríguez
José Luis Guzmán,
Teresita Coronell, 
Evangelista Natera, 
Ana María Contreras, 
Carmen Teresa Rosales, 
Carlos Arturo González, 
Cecilia de Segura 
Hosto Rodríguez


viernes, 22 de agosto de 2014

El Parque que cayó en un farallón


La Corporación Venezolana de Guayana terminó en el mes de mayo de 1988 en Ciudad Bolívar el Parque Los Farallones para la instalación progresiva de ochenta pequeñas y medianas industrias. Abarca una extensión de 507.200 metros cuadrados, en el cruce de la Avenida Perimetral con la carretera que conduce a Maripa.
Además de las 80 parcelas industriales fueron acondicionadas 2 comerciales, 7 para servicios y 2 educacionales. Se trata de un proyecto modelo de los parques industriales en Venezuela porque no solamente comprende instalaciones de carácter recreativo, sino otras para el mejoramiento profesional, comercial y seguridad.
Está dotado de los servicios de acueducto, cloacas, drenajes, energía eléctrica, calles pavimentadas, brocales, aceras y pronto será instalado el servicio telefónico.
Produrca, que era una empresa de la CVG creada para desarrollar tierras y ejecutar proyectos industriales, habitacionales y de recreación, diseñó lo que su gerente, el ingeniero Francisco Guevara Luces, denominó “Proyecto Industrial 88”, que tenía por finalidad atraer inversionistas para que se fueran instalando allí bajo una serie de facilidades.
Dentro de ese plan se pensaba interesar, promocionar y atraer inversionistas. Produrca estuvo en conversación con gente de fuera, a la que en principio envió un tríptico donde se define lo que tiene el parque. Ya se hallaban instalados la Fábrica Nacional de Tractores (Fanatracto), los Silos (en la foto) con su sistema de secado y almacenamiento de granos y también Cadafe que construyó allí una subestación eléctrica, lo que significa que la C.A. Electrificación de Ciudad Bolívar, que distribuye la energía en la ciudad, quedó fuera de ese parque industrial.
La idea inicial era instalar allí industrias grandes y pequeñas derivadas de la madera, industrias metalmecánicas y a base de aluminio. Asimismo industrias para fabricar partes de los tractores que ensambla Fanatracto como baterías, tubos de escape, radiadores, correas. Asimismo un mercado mayorista.
El 28 de julio de 1988, CVG-Produrca y la Cámara de Comercio presentaron además Proyectos para Planta Procesadora de Pescado; Planta para el Desarrollo Hidropónico y Pulverizado de Hortalizas; Planta Procesadora de la mata de Sábila y una planta para la fabricación de muebles de oficina.
La planta procesadora y recuperadora de pescado trabajaría con la producción del Orinoco, en la preparación de filetes, pulpa y harina para alimentos de animales, con capacidad para procesar 8 mil kilos de materia prima por día.
En la reunión de la Cámara de Comercio presidida por Ezio Rampini, con asistencia del presidente de Produrca, Francisco Guevara Luces, se informó que la inversión para esta planta estaba por el orden de los 60 millones de bolívares aproximadamente, en la cual CVG-Produrca participaría con el 20%, sector privado local, 25 y sector promotor, 55. Daría empleo directo a 50 personas y a 150 de manera indirecta.
El proyecto de la instalación de una planta para el desarrollo Hidropónico y Pulverizado de Hortalizas, presentado al igual que el anterior por Pablo Bencomo y Carmelo Sulsenti, se ocuparía de la producción de hortalizas con el sistema Hidropónico, pulverización y embolsado. La planta estaría diseñada para producir 240 mil kilos de cebolla, ajo y otras hortalizas en polvo, trabajando a un tercio de su capacidad.
Carmelo Sulsenti, del Ital Traco Group presentó el proyecto de la planta procesadora de la mata de sábila, para la producción de pulpa congelada de Aloina y producción de granulado de pulpa de Alina, alcaloide utilizado en las industrias farmacéutica y de cosmético. El procesamiento sería de 6 mil matas de sábila por día, equivalente a media hectárea de superficie. Dieter L. Winandi L., Rafael Rodríguez y Antonio Hernández, de la Compañía CVG-Productos Manufacturados C. A., deseaban ampliar hasta Ciudad Bolívar una fábrica de muebles de oficina para exportar a las Antillas… pero, bueno, llegó el presente Gobierno y todo se fue para el cesto del olvido.

jueves, 21 de agosto de 2014

El Obelisco de Ciudad Bolivar

TOPICOS
Tras la muerte de Juan Vicente Gómez, el actual Obelisco de la Plaza Maturín, fue blanco de la furia antigomecista, pero, afortunadamente, no lo derribaron sino que maltrataron sus alegorías de bronce exaltando al dictador. Algo similar le ocurrió a la ausencia del presidente Antonio Guzmán Blanco, progresista, pero tildado o sentido como autócrata.

La prensa local informó de las manifestaciones contra todo lo hecho por los gobernadores de turno para exaltar la persona del dictador. Fue así como un grupo de citadinos encabezado por Alida y Trina Gambús, Hortensia y Armida Suegart, Miguel María Escalante y Carlos Kleyser, echaron abajo la alegórica triada escultural de bronce que en el Obelisco se apoyaba en el lema “Venezuela, Paz y Trabajo”. Dos años antes de la muerte del dictador manos ocultas modificaron el lema sustituyendo la “Z” por el monosílabo “SA” con lo cual resultó la frase “Venezuela pasa trabajo”.
El Obelisco fue erigido como un monumento a la Federación, para conmemorar el 27 de abril de 1870, fecha en la que el general Antonio Guzmán Blanco inició la recuperación del poder arrebatado por la Revolución de los Azules al líder de la Guerra Federal Juan Crisóstomo Falcón. Fue decretado el 23 de mayo de 1873 por el presidente de la Provincia de Guayana, general José Gabriel Ochoa, e inaugurado el 27 de abril de 1874, coronado con un busto del “Ilustre Americano” que posteriormente, el 28 de octubre de 1889, fue eliminado por decreto de la Asamblea Legislativa que entonces presidía el diputado Doroteo de Armas.
Durante el gobierno del general Marcelino Torres García el Obelisco fue incorporado a la llamada Plaza de la Rehabilitación levantada en diciembre de 1916 y mediante un concurso ganado por el artista guayanés Juan de Dios Baldivián se le incorporó la triada escultórica de bronce que fue sacada de cuajo por la muchedumbre el día que se informó del fallecimiento del hombre que sojuzgó al país por espacio de tres decenios.
El Obelisco, libre de bustos y alegoría, quedó de todas maneras de pie con su estructura de ladrillo y mezcla mulata, como Monumento a la guerra Federal en la que por cierto, Guayana no tomó parte, pero sí algunos guayaneses connotados como José Gabriel Ochoa, quien estuvo al lado del general Ezequiel Zamora, a quien conoció siendo éste comandante de Armas de la provincia de Guayana.
Cuando estalló la Guerra Federal, gobernaba Guayana Juan Bautista Dalla Costa, quien mantuvo al Estado al margen de esa cruenta guerra que arruinó la economía de Venezuela y mutiló buena parte de su población.
En 1961, siendo gobernador del estado el ingeniero Leopoldo Sucre Figarella y a propósito del centenario de la capital del estado Monagas, se le quiso rendir homenaje a la ciudad de Maturín donde Piar, libertador de Guayana, ganó tres batallas consecutivas durante la Guerra de emancipación, y se aprovechó el Obelisco desolado para fundar en su torno la “Plaza Ciudad de Maturín”, para cuya inauguración vino el gobernador de ese estado así como los miembros del Concejo Municipal.
Luego de una sesión solemne de la Municipalidad, presidida por el concejal Luis Felipe Pérez Flores, las autoridades monaguenses fueron declaradas Huéspedes de Honor, firmaron el Libro de Oro de la ciudad y finalmente se trasladaron a la Plaza para cumplir el programa inaugural, donde intervinieron el profesor José Francisco Miranda; el vicepresidente del Concejo Municipal de Maturín, doctor Juan Carlos Millán y el bachiller Luis Felipe Pérez Flores.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Nuevo Puerto para Ciudad Bolívar


El vicealmirante Hernán Gruber Odremán, siendo Comandante de la Armada Fluvial del Orinoco, concibió técnicamente un nuevo Puerto para Ciudad Bolívar, toda vez que el construido en los años 40 fue entregado al comando de la Armada Venezolana.
En definitiva sería un puerto muelle con terminal de carga y pasajeros descartando las viejas instalaciones sobre las cuales se ha levantado la base naval, aunque aún pervive la Capitanía de Puerto y asimismo las adyacentes zonas de La Carioca y La Trinidad, activas por el Club Náutico y el Mercado de La Sapoara. De manera que el estudio de factibilidad realizado por la Armada, señala el área comprendida entre el Rosario y Angosturita, a unas diez millas de Ciudad Bolívar.
Los expertos de la Armada estuvieron meses estudiando el río, corrientes, profundidades y se dio con esa área donde durante la época más crítica del río, en cuanto a descenso de las aguas, podrían maniobrar y atracar buques de cualquier calado sin ningún tipo de problema.
Allí hay un promedio entre 40 y 35 metros de profundidad y existe la facilidad de interconectar el terminal con la autopista que comunica Ciudad Bolívar con Puerto Ordaz y el área donde se tiene conocimiento de que va a desarrollarse un nuevo aeropuerto.
A ese terminal le daría movimiento la pequeña y mediana industria que existe en la ciudad, el turismo y el importante comercio, pues Ciudad Bolívar sigue siendo centro receptor y de distribución de la actividad económica del interior de Guayana.
Ciudad Bolívar en el siglo pasado y durante la mitad del presente constituyó un Puerto Fluvial de importancia. De aquí salían y llegaban buques de ultramar además de embarcaciones corrientes que cubrían la actividad de cabotaje por la costa norte de Venezuela.

El Almirante Hernán Grüber Odremán, comandante (1989) de la base fluvial Capitán de Navío José Tomás Machado, quien nació y vivió cerca fue testigo de las últimas décadas que signaron la actividad de este puerto donde atracaban los barcos de la Venezolana de navegación y de la Real Holandesa para traer los más variados productos y mercancías de consumo diario y al mismo tiempo para transportar hacia otros puertos ganado en pie, balatá, chiquichique, sarrapia, quina, plumas de garza, oro, caucho y otros productos de la selva.
Lamentablemente -dice el Almirante- desde el nacimiento del polo de desarrollo de Ciudad Guayana, el puerto fluvial de Ciudad Bolívar quedó neutralizado. Ahora parece que el país está despertando hacia el Orinoco y ya estamos entendiendo y reafirmando la importancia del río.
Cuando Humboldt y Bompland estuvieron aquí en 1800, el Orinoco constituía una vía expedita para la navegación entre el pie del Monte Andino y los Estados que son rivereños del río, inclusive, del resto del mundo. Ahora el gobierno del presidente Lusinchi puso gran entusiasmo en el eje de navegación Orinoco-Apure orientado al intercambio comercial entre la región pie del Monte Andino y Ciudad Guayana.
El año pasado se despachó la primera carga de productos terminados de la siderúrgica y se inauguró el Puerto Santos Luzardo en Apure. Allí se acopia actualmente el carbón coque proveniente de las minas de Cerrajón, una de las materias primas que demanda Sidor. Ello significa que el Orinoco va a renacer como vía de integración económica y podrá acarrear grandes volúmenes de carga a precios más económicos que el aéreo o terrestre.
Significa igualmente que pueblos fundados en los siglos XVI y XVII como La Urbana y Molino, renacerán a una mejor vida y más si a ello agregamos la actividad fluvial que está generando el transporte de la bauxita desde los Pijiguaos en jurisdicción de Caicara del Orinoco.

martes, 19 de agosto de 2014

El Bachiller Noel Valery

WTopicos
El bachiller Noel Valery, a quien vemos en la gráfica junto con el doctor Carlos Hernández Acosta y Luis Felipe Goubat, cumplió 96 años el 26 de abril, pues nació en 1918, realizó obras perdurables para el desarrollo urbano de Ciudad Bolívar cuando ejerció la concejalía y Presidencia de la Municipalidad del entonces distrito Heres.

Hijo de don Natalio Valery Agostini y de María Ana Caballazzi La Cava, trató como su padre de origen francés, de seguir las huellas de este como maestro de la masonería, empresario y político.
Así llegó a ser concejal y presidente del Concejo Municipal luego de haber sido gerente fundador de la Embotelladora Orinoco en 1947, fabricante de la famosa bebida internacional Coca-Cola y de la Gaseosa V con extensiones en las poblaciones de Upata y San Félix.
Llegó a la presidencia del Concejo Municipal de Heres en 1964-1965 para suplantar en la misma a Miguel Vicente Trota y tras haber sido presidente de la Junta Patriótica en el estado Bolívar a raíz de la revolución cívico militar estallada el 23 de enero de 1958, la cual dio al traste con la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.
El 5 diciembre de 1964 los bolivarenses fueron convocados por el presidente municipal Noel Valery para conmemorar la Batalla de Araure con la inauguración de la Plaza José Antonio Páez en la urbanización Vista Hermosa. Ese mismo día inauguró la plaza Francisco Pancho Contasti Gerardino en la zona oriental del cementerio, justamente en la calle La Manga de Perro Seco. Los bustos en las peanas de ambas plazas fueron realizadas por el artista hispano Julio Manuel Barreiro Rivas, el mismo escultor que en 1969 modeló el Jesucristo de barro negro de 11 metros de alto en los morichales a San Salvador de Paúl.
El 23 de mayo 1965, dentro del año Bicentenario de la fundación de la ciudad, fue inaugurado el Hipódromo Municipal Angostura en la zona del Jobo Liso por el bachiller Noel Valery y el presidente del centro hípico Antonio José Grimaldi.
El 1 de septiembre 1965 el bachiller Noel Valery, a nombre de la Municipalidad heriana impuso a Monseñor Constantino Maradey Donato las llaves de la ciudad. El acto ocurrió en la terminal del aeropuerto en medio de una nutrida manifestación de parroquianos, jubilosos por haber sido el paisano elevado a la jerarquía de prelado como primer obispo de la Diócesis de Cabimas en el estado Zulia.
Noel estuvo al frente de la firma N. Valery Agostini e hijos (La Comercial Orinoco) con representaciones de firmas tanto nacionales como extranjeras. Asimismo cuando su padre abrió las plantas embotelladoras de Coca-Cola y Gaseosas V, en esta ciudad y en los poblaciones de Upata y San Félix, con la denominación comercial de C. A. Embotelladora Orinoco que funcionó en edificio propio construido en el Paseo Orinoco.
La Coca-Cola llegó a Ciudad Bolívar por primera vez en 1941. La botella costaba un real y los guayaneses buscaron la novedad hasta que al año siguiente, junio de 1942, llegó la competencia. “Llegó la Pepsi-Cola” decían los parroquianos bolivarenses a través del comerciante Julio Paván. Hacía treinta años que la The Pepsi-Cola C.A, en Long Island City había dado a conocer al mundo la agradable gaseosa. Entonces fue cuando la Coca Cola, a través de don Natalio Valery instaló en junio de 1947 una planta embotelladora. Entonces, una caja de 24 botellas costaba cuatro bolívares, Pero la Pepsi-Cola terminó avasallando el mercado montando plantas en Ciudad Bolívar y Caroní, llevando a la quiebra la Coca- Cola de los Valery.

lunes, 18 de agosto de 2014

Nalúa Premio Mexicano de Antropología


Nalúa Rosa Silva Monterrey, directora del Museo Etnográfico de Guayana, ganó el Premio Nacional de Antropología Física de México.
La noticia le llegó sorpresivamente el 15 de marzo de 1988, por el correo y debió inmediatamente viajar a la capital azteca para recibirlo junto con su colega María Juana García Valdez, pues fue un trabajo conjunto sobre la relación trabajo-salud de los obreros perforistas de la industria de la construcción mexicana.
El premio ya es tradicional y lo otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México para las áreas de Arqueología, Lingüística, Etnografía, Historia, Antropología Social y Antropología Física. En esta última especialidad resultó ganadora la venezolana junto con la mexicana María Juana Valdés García. Ambas fueron hasta el año 86 estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología, dependiente de la misma institución.
El Instituto Nacional de Antropología abarca lo que es el conocimiento de esa disciplina, desde la formación de investigadores hasta el control de todo el legado histórico cultural de México.
La antropóloga Nalúa Rosa, hija del ex gobernador René Silva Idrogo, dijo al recibir la grata noticia que el trabajo premiado trata de establecer la relación trabajo-salud del obrero perforista, desde la perspectiva antropológica, la repercusión que tiene a nivel de salud el trabajo de perforar calles, visto desde una perspectiva global.
Por ejemplo -expresa-, nosotras hicimos varias pruebas a los obreros, estudiamos sus condiciones de vida, capacidad vital, radiografía de las manos, características morfológicas, biomecánicas, etc. Es decir, abarcamos la gran cantidad de aspectos incluyendo el social relacionado con el desempeño de esa actividad. Lo que hicimos en resumen, fue evaluar el número de problemas para concluir en que el trabajo de perforista hecho en determinadas condiciones, como es la falta de protección y de equipos de seguridad, altera el ciclo fisiológico.
Nalúa Silva Monterrey nacida el 18 de febrero de 1962, preocupada desde su infancia por el origen del hombre, se interesó por la arqueología, a pesar de que su padre prefería siguiera la carrera de arquitectura. Al final su padre accedió y la mandó a Inglaterra, primero inglés para luego entrar a lo que ella quería.
Pero se dio cuenta que el pensum que tenía la universidad para arqueología estaba netamente enfocado hacia las islas británicas. ¿Y qué iba a hacer con especializarme en eso, si pretendía regresar a trabajar a Venezuela? Entonces cuando terminó su curso de inglés en la Universidad de Cambridge, no continuó arqueología, regresó. Entró entonces a estudiar arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, como quería René Silva. Terminó el primer año pero no estaba a gusto, y se vino otra vez a Ciudad Bolívar pensando en cambiarse y estudiar antropología, porque la arqueología es una especialidad de la antropología. De suerte que le escribió a las embajadas y algunas le respondieron enviándole las direcciones de las universidades en las que podría hacerlo, entre ellas, la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México. Allá fue a tener hasta licenciarse en Antropología Física.
Hoy en día, Nalúa es doctora en Antropología Social y Etnología luego de un postgrado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, profesora en la Universidad Nacional Experimental de Guayana, ha desarrollado, durante muchos años, un trabajo estrechamente vinculado con los indígenas de la región. Cofundadora del Centro de Investigaciones Antropológicas de la misma Universidad y con más de cuarenta publicaciones científicas en su haber, coordinó técnicamente el proyecto de demarcación de tierras para el territorio ye’kwana y es una apasionada luchadora por los derechos de los pueblos indígenas, así como por la conservación de la cuenca del río Caura.

domingo, 17 de agosto de 2014

Museo Histórico de Guayana


En 1991 la Fundación Bicentenario Simón Bolívar acogió la propuesta de su presidente el doctor Oswaldo De Sola para la creación de un Museo Histórico en Ciudad Bolívar, por ser esta ciudad el escenario de los más extraordinarios hechos históricos coloniales, republicanos y contemporáneos y ofreció una base firme para la creación de la Tercera República, la convocatoria al Congreso de Angostura, la Constitución de la Gran Colombia y la exitosa Campaña del Sur.
El 19 de marzo de 1992, fue registrada bajo el número 33, Tomo 13, Protocolo Primero, en la Oficina Subalterna del Cuarto Circuito de Registro Público del Municipio Libertador del Distrito Federal, el Acta-Estatuto de la Fundación Museo Histórico de Guayana. La organización del Museo estuvo a cargo de una Comisión integrada por Mario Briceño Perozo, director del Archivo Nacional y vicepresidente de la Academia Nacional de la Historia, José Rafael Marrero, director de Educación de la Gobernación del Estado Bolívar y Oswaldo De Sola como coordinador.
La primera Junta Directiva de la FMHG estuvo integrada por: Oswaldo De Sola, presidente y Juan Vicente Arévalo, suplente. Directores principales: Américo Fernández y suplente, Asiria Silva; Leopoldo Villalobos y suplente Eduardo Jhan Montauban; José Miguel Tagliafico y suplente Lucio Aray; Santos Rodolfo Cortés y suplente José Rafael Torrealba.
La FMHG posee su sede en Ciudad Bolívar y tuvo un enclave en el Ecomuseo del Caroní en Puerto Ordaz. Desde el mismo momento de la creación de la FMHG se ha venido coleccionando materiales para el Fondo Museístico que ha servido para la organización de una decena de Exposiciones en diversas ciudades de Venezuela.
Con motivo de cumplirse el V Centenario del Descubrimiento del Nuevo Mundo, se preparó una exposición alusiva al evento, en la Casa Guipuzcoana en La Guaira el 17 de septiembre de 1992; posteriormente se exhibió en la Universidad Simón Bolívar el día 5 de febrero de 1993.
El 3 de julio de 1993, en la sede de Fedecámaras, exposición para conmemorar el Bicentenario del Real Consulado de Caracas. El 3 de febrero de 1995, Bicentenario del nacimiento de Antonio José de Sucre, exposición inaugurada en la Casa Ramos Sucre de Cumaná, donde permaneció hasta el 12 de marzo, cuando fue trasladada a Caracas para ser exhibida en la Universidad Simón Bolívar. Exposición en Ciudad Bolívar con motivo del Bicentenario del general Tomás de Heres y el del Escudo de Guayana en la UNEG, 18 de septiembre de 1995. Bolívar exposición 20 de mayo de 1998 en Edelca. En 1999 Exposición sobre vida y muerte de Piar.
Exposición sobre Antonio de Berrío, conquistador de la Guayana 18 de octubre de 2000. Asimismo la exposición “Angostura”, heredera cultural de la antigua provincia de Guayana, 8 de junio 2001.
Las Misiones como un proceso civilizatorio, fue objeto de otra interesante exposición inaugurada el 27 de noviembre de 2002.
El 8 de agosto de 2003 se inauguró la exposición ¿Cual es la cara de Bolívar? En colaboración con la Asociación Naviera del Orinoco se expuso en el Ecomuseo del Caroní la muestra Remontando el Orinoco el día 22 de julio de 2005.
Miranda, Soldado de la Libertad, 21 de septiembre de 2006. Los Retratos de Bolívar el día 31 de agosto de 2007. El 21 de abril de 2007, exposición sobre la Comisión de Límites (Tratado de Madrid de 1750).
En la Casa Aristeguieta, sede del Museo Histórico de Guayana, se exhiben dos exposiciones permanentes, una sobre el General Manuel Piar y en otra se presenta un resumen a saltos de los más grandes acontecimientos históricos de Guayana desde el siglo XVI hasta el siglo XX.

sábado, 16 de agosto de 2014

El Cristo más grande

El Cristo más grande de Venezuela posiblemente sea el que se encuentra en la iglesia Santísima Trinidad del sector Unare II de Ciudad Guayana.
Fue modelado por la hermana Marta María del Rosario para ser colocado en esa nueva iglesia de Unare a cargo del párroco Manolo Ruiz.
El Cristo mide 3 metros cincuenta y trasmite un realismo impresionante, a decir del párroco de la iglesia. Todos los detalles fueron bien cuidados para lograr una verdadera obra de arte.
La hermana Marta María del Rosario llevaba para 1991 quince años en Ciudad Guayana, 14 de ellos en el Colegio Jesús de Nazareth dando clase de modelado y pintura y un año en la escuela Fe y Alegría de Mendoza, lugar donde modeló el Cristo para ser instalado en el mes de julio.
La cruz donde va el Cristo de 3 metros y medio, mide cinco metros lo que le da una altura superior a cualquier otra de las existentes en Venezuela. Asimismo la corona es muy original por cuanto ha sido hecha con ramas del árbol Cují del estado Falcón.
El material utilizado por la hermana Marta María para la realización de su Cristo es liviano, básicamente anime cubierto con yeso, cola plástica, coleto y, finalmente, lijado sellado y pintado al óleo. Esta técnica recomienda el óleo para las obras de ambiente interno y para el exterior suele usarse marmolina o cemento blanco.
El porqué la hermana Marta María realizó esta obra eminentemente religiosa, lo explicó diciendo que es una buena manera de ayudar a la gente en la cimentación de su fe pues en muchos casos la fe entra por los ojos, mejor, por los sentidos aunque lo espiritual es lo que queda.
La pasión del artista por la grandeza se traduce también en obras escultóricas de tamaños descomunales como el Bolívar de Manuel de la Fuente en Ciudad Bolívar que mide 9,60 metros y se tiene como la más alta del mundo.
Cristos más grandes que el de Marta María en la iglesia de Unare, existen en otras ciudades. Probablemente la imagen más famosa de Jesús del planeta, conocida tanto por su tamaño como por la ubicación, es la estatua de Jesucristo de Río de Janeiro. El Jesús que se eleva por encima de la montaña Corcovado, dominando Río, es la cuarta estatua más grande de Cristo sobre la Tierra. 
Cristo Rey, México, altura: 20,5 m. La estatua de Cristo Rey está situada encima de una colina con un curioso nombre, El Cerro del Cubilete.
Cristo Redentor de Maratea, Italia, altura: 21,23 m. Conocido como el Cristo Redentor di Maratea en italiano, esta estatua fue hecha en mármol blanco y gris azulado procedente de la cantera de la cercana ciudad de Carrara. Cristo de las Noas, México, altura: 21,8 m.
El Cristo del Pacífico, Perú, altura: 22 metros. El Cristo del Sagrado Corazón, México, altura: 23 metros. El Cristo Rey de Los Álamos, México, altura: 23,3 metros. El Cristo Roto, México, altura: 25 metros. El Cristo Rey de Houches, Francia, altura: 25 metros. Jesús de la Misericordia, Nicaragua, altura: 26 metros. El Cristo Rey, Colombia, altura: 26 metros. El Cristo Rey de Dili, Timor Oriental, altura: 27 metros. El Cristo Rey, Portugal, altura: 28 metros. El Cristo del Otero, Palencia, España, altura: 30 metros. El Cristo Redentor, Brasil, altura: 30,1 metros. El Cristo de Vung Tau - Vietnam, altura: 32 metros. El Cristo Rey, Polonia, altura: 33 metros y el Cristo de La Paz, Bolivia, altura: 34,2 metros. El Cristo de la Paz se encuentra justo al este de la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia.

viernes, 15 de agosto de 2014

Murió el Doctor De Sola


El doctor Oswaldo de Sola Ricardo, rector de la Universidad Central de Venezuela y fundador del Museo Histórico de Guayana, falleció en la noche de miércoles 13 (2014) en Cumaná y sus restos serán inhumados en Caracas donde nació. Murió a la edad de 92 años.
De Sola, descendiente de una antiquísima familia española, de la judería que pobló hace más de 2 mil años lo que la Biblia llama Sefarad, vivió sus últimos años en Ciudad Bolívar y recientemente tras larga operación quirúrgica de un mal que lo aquejaba, fue trasladado por su esposa Iris a la casa de su familia en Cumaná, en el estado Sucre.
Su padre, Jacobo S. De Sola, casado con Louise Ricardo, era un tenedor de libros y comerciante que realizó su educación superior en Nueva York con su hermano Salomón. De sus hermanos Frank, Irma, Ricardo y René, es el menor, nacido en Caracas el 5 de julio de 1922. Estudió hasta graduarse de Bachiller en el Colegio Sucre.
Estaba comenzando la era del petróleo, que prometía halagadoras ventajas para el avance del país y para hombres de la talla del Rafael Ernesto López, Guillermo Zuloaga, Manuel Tello Berrizbeitia, Santiago y Pedro Ignacio Aguerrevere y Víctor López, quienes lograron crear el Instituto de Geología, para formar a los profesionales que requería el país para la exploración y explotación petrolera.
Entusiasmado por la novedad se inscribió en ese Instituto, que posteriormente fue adscrito a la Universidad Central de Venezuela. Los primeros inscritos fueron 70, de los cuales admitieron sólo 30 y finalizaron 10: Gustavo Aristeguieta, Oswaldo de Sola, Gustavo Feo Codecido, Félix Galavis, José Antonio Galavis, José Antonio Gil Yépez, Mario Marino, Paul Otamendi Blanco, Jorge Pardo y José Nancy Perfetti (guayanés). En 1943 se graduó de Geólogo. Ya estaba casado con Josefina de Lourdes Ricardo Tello y Silva Sucre con la cual tuvo a sus hijos: Gonzalo, Roldán, Santiago y Adriana.
Su primer empleo como flamante geólogo fue en la Socony Vacuum Oil Company y, luego, siendo rector de la UCV el doctor Santiago Vera Izquierdo ingresó en la máxima casa de estudios como docente de la Escuela de Geología (1946) en las materias de Topografía, Mineralogía, Geología Física, y finalmente su verdadera vocación, la geología aplicada a la Ingeniería Civil.
Entre 1947-48 tomó parte en la creación de la Oficina de Investigaciones Geológicas, (OIGSA) para estudios geotécnicos en general y la S. A. Geotécnica, especializada en la perforación de pozos de agua.
Se dedicó de lleno a la geotecnia, rama de la Geología aplicada a la Ingeniería Civil. Participó en los estudios geológicos para la construcción de Presas de Embalse para la implantación de varios sistemas de riego en el estado Carabobo.
En su vida profesional estuvo ligado a las grandes obras públicas nacionales. Estudió más de 15 sitios de presa en la región centro occidental. En Guayana estuvo ligado al desarrollo del río Caroní desde 1949 y activamente en los estudios para la Alzada de la Presa de Guri, Macagua II y los Sitios Intermedios. En 1952 estudió el Depósito de Hierro del Cerro El Trueno y en 1982 el Tramo Cabruta-Ciudad Bolívar del Eje Orinoco-Apure.
Estudió las fundaciones del puente Angostura sobre el río Orinoco. Participó en la exploración para la ampliación del puente sobre el río Caroní.
En el aspecto gremial trabajó activamente en los años 50 en la creación de la Sociedad Venezolana de Geólogos, adscrita al Colegio de Ingenieros de Venezuela, de la cual fui su Primer Presidente.
Su vida académica en la UCV comenzó en 1947 y en 1959 fue designado Director de la Escuela de Geología, Minas y Metalurgia de la Facultad de Ingeniería. En dos ocasiones ejerció el Decanato de la Facultad de manera interina en 1961 y 1968. Fue miembro del Consejo de la Facultad en 1961 y 1963. Rector de la UCV en 1970-72 y Presidente de la Fundación Bicentenario del Natalicio del Libertador que creó el Museo Histórico de Guayana.