miércoles, 26 de marzo de 2014

Vuelo con destino incierto

TOPICO2
 Se los tragó la selva. Así lo creía la gente hasta que aparecieron los restos un año después (25-06-85) en la Meseta Iratepuy.  Viajaban en una Cessna 202, identificada con las siglos YV-229-C, pilotada por el capitán Richard José Tortorello y de pasajeros José Jereige; funcionario de la Gobernación;  Oscar Alemán, fiscal general de Hacienda; Antonio Castillo, Jefe de investigaciones Especiales del Ministerio de Hacienda; el fotógrafo de la Gobernación, Carlos Luporsi, y el comisario de la Disip, Rafael Rodríguez.
         La avioneta monomotor despegó del aeropuerto de Ciudad Bolívar el viernes 29  de junio de 1984, a las nueve de la mañana, con destino a El Dorado, pero luego de despegar del aeropuerto de esta población con destino a Santa Elena de  Uairén, pasadas las tres de la tarde, no se supo más de la aeronave y sus ocupantes.
         El retorno de la avioneta estaba pautado para el domingo, y hasta el 2 de julio se creía que el aparato se encontraba cumpliendo su misión, pues el objetivo de sus ocupantes era el de utilizar el fin de semana para visitar los campamentos mineros de explotación aurífera que se encuentran entre el kilómetro 88 y Santa Elena de Uairén.
         Dado que las verificaciones hechas daban como resultado que la Cessna  y sus seis ocupantes no habían sido encontrados en ninguno de los aeródromos de la Gran Sabana ni tampoco en Boa Vista, Brasil, en donde se creyó que podría haber aterrizado por el mal tiempo reinante esos días, la jefatura de aeropuerto a cargo de Rigoberto Belisario, la declaró oficialmente en emergencia y de inmediato una flote de aviones y helicópteros emprendieron la búsqueda.
         La inspección de los campamentos de explotación aurífera por parte de estos funcionarios tenía que ver con las denuncias que se venían haciendo en relación a las irregularidades en la explotación de las concesiones mineras, su invasión por mineros de libre aprovechamiento y una presunta fuga de oro hacia el exterior desde aeropuertos clandestinos. (En la foto el Gobernador Edgar Vallée, sigue en un mapa el sitio probable donde el ingeniero Federico Almenar, jefe de prevención de accidentes aéreos, cree que debe buscarse la aeronave.  En la izquierda Carlos Luporsi, reportero gráfico)
         Diez días después de este accidente, ocurrió otro en la selva del Cuchuivero, pero con mejor desenlace, pues todos sus ocupantes resultaron virtualmente ilesos.
Mientras infructuosamente se continuaba la búsqueda de la Cessna 229-C por los alrededores de Canaima, se conoció que otra avioneta cayó a doscientos cincuenta kilómetros al oeste 'de Ciudad Bolívar, en la selva del Cuchivero.
Pero su piloto, el capitán Carlos Hernández y un pasajero no identificado, fueron rescatados por varios mineros busca­dores de diamantes y trasladados hasta una pista cercana desde donde fueron embarcados en la avioneta del capitán Adalberto González, hasta Caicara del Orinoco.
Tanto el piloto como el pasajero resultaron con lesiones leves. La avioneta precipitada a tierra al apagársele el motor, es una Cessna 172, siglas YV-549-P. Cubría la ruta Caracas-Cai­cara-La Centella. Con este accidente sumaban cuatro los ocurridos en el Estado Bolívar en lo que iba del año.

El gobernador Edgard Valles, después de ocho días entre los campamentos de Puedpa y Canaima, dirigiendo las operaciones de búsqueda de la avioneta 229-C, perdida desde el viernes 29 de junio de 1984, con seis personas a bordo cuando cubría la ruta El Dorado-Santa Elena de Uairén, regresó para despachar alguno asuntos de gobierno y reincorporarse nuevamente, pero inútilmente pues no será sino un año después cuando se ubicará el lugar del  siniestro.

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