lunes, 3 de marzo de 2014

Las Patillas del Orinoco


Para el 10 de febrero de 1982, muy temprano, las aguas del Orinoco habían descendido casi hasta el pie de la Piedra del Medio y dejado al descubierto extensos playones e islas abonadas con los ricos sedimentos de invierno que desde octubre y noviembre aprovecharon los agricultores para sus siembras de patilla, melón y tomate.
         Las playas e islas del Orinoco, estaban cubiertas de plantas herbáceas que producen los frutos mayores del reino vegetal. Habían transcurrido noventa días y, por lo tanto, se había iniciado la cosecha. Los ribereños decían que era mayor que la del año anterior y lo atribuían a la crecida del río que alcanzó casi los 17 metros sobre el nivel del mar.
         Falcas y curiaras cargadas de tomate, patilla y melón comenzaron a llegar al puerto de Ciudad Bolívar. Los precios del tomate y el melón se mantenían, pero los de la patilla eran inferiores en bolívares 0,50 porque la producción había sido mayor. El kilogramo de patilla en cualquier punto de la ciudad era de un bolívar y las patillas pesaban entre 5 y 15 kilos. Hubo casos excepcionales en los que el fruto llegó a pesar hasta 20 y 25 kilos.
         La patilla, aunque tiene poco valor nutritivo pues el 93 % es agua, tiene bastante demanda, especialmente, durante los  días calurosos. A la gente les atrae el color rojo y acuoso de su pulpa y, además, es de gusto sabroso, muy dulce y refrescante. Hay quienes aseguran que la patilla más dulce y sabrosa es la del Orinoco y puede ser, aunque el guayanés es con sus productos tan regionalista como el maracucho.
         En cuanto al melón y el tomate se puede decir que su calidad no es tan buena como la de la sandía; sin embargo, el kilogramo de tomate estaba siendo vendido a bolívares 8 el kilo y a bolívares 3,50 el kilogramo de buena demanda. El tomate porque ya sabemos de sus múltiples usos en la cocina y el melón y la patilla por su pulpa exquisita, su color, sabor y naturaleza refrescante. Hay otra cosa y es que los consumidores le atribuyen propiedades medicinales a estos tres frutos. Del tomate maduro se dice que su consumo favorece la salud de la piel y del melón y la patilla que son ideales para ayudar a expulsar los cálculos renales, incluso para curar el paludismo y la blenorragia.
         Aunque el nombre original es Sandía, los guayaneses no sabemos por qué la identifican como patilla y han adoptado el verbo “patillar” que significa ir los muchachos en excursiones por las riberas del Orinoco a saborear las delicias del fruto..  En otros lugares identifican esta planta rastrera como melón de agua.   Es una planta de la familia Curcurbitaceae originaria del África y hoy en día se cultiva de manera extendida por todo el mundo.  Aparte de lo agradable de su pulpa acuosa es tu gran tamaño. El récord entre las frutas fue una sandía de 122 kilogramos.
         En Asia, a donde se ha extendido el cultivo de esta planta la han experimentan elevando su atractivo comercial.  Un agricultor llamado Hiroichi Kimura, oriundo de Kumamoto, Japón, creó la primera sandía en forma de corazón. Si bien ya son muy conocidas las sandías cuadradas que se cultivan en Japón y en otros países, nadie en el mundo había logrado darle esta forma a una sandía en el pasado.

Al japonés le tomó mucho tiempo conseguir lo que buscaba. A través de estudiar distintas técnicas de crecimiento, el agricultor finalmente  logró una sandía con la forma de un corazón.

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