lunes, 17 de marzo de 2014

Programa de salvación

WTOPICO
Un programa para salvar a Ciudad Bolívar de la degradación progresiva de su medio ambiente a causa de la improvisación y desarrollo urbano irracional y caótico, propuso el 24 de febrero de 1983, el antropólogo Alfredo Inatty (en la foto),  profesor asociado y coordinador de la materia de medicina preventiva y social de la Universidad de Oriente.
         El programa que propuso incluía no sólo las impresiones ecológicas que conforman toda una situación deplorable sino que incluye las previsiones y una metodología a seguir en cuanto a la concienciación ecológica, el establecimiento de pautas legales para reglamentar las relaciones hombre-ambiente, educación y promoción, prohibición de propaganda dañina al ambiente, protección al Orinoco, estricta vigencia del plano regulador de la ciudad para seguir su orientación prevista y evitar las invasiones anárquicas, control del proceso urbanístico, acciones para enfrentar la basura y la contaminación, la continuidad administrativa en toda obra que se inicie, la necesidad de trabajar coordinadamente y en equipo y finalmente planes de infraestructuras que podrían tener sus pilares en un acuario, un parque zoológico, un jardín botánico y los parques El Perú y Farallón.
         En su programa, entregado a la prensa, trata de cómo la ecología y la protección del medio ambiente no ha podido atraer el interés de la colectividad y cómo y cuándo escuchamos de la contaminación atmosférica, del envenenamiento de las aguas y de la desaparición de áreas verdes, pensamos inmediatamente en EE.UU., en el Japón o en cualquier otro país desarrollado, siendo que estos fenómenos, por encima de nuestra indolencia se están gestando aquí mismo. Basta con mirar el Orinoco arrastrar todo cuando desecho el hombre le echa, el tráfico automotriz agresivo, ruidoso y viciado del aire que respiramos, las modernas viviendas populares que estrechan al hombre y lo asfixian, las calles llenas de huecos y basuras y las urbanizaciones con servicios deficientes como El Perú, sin zonas verdes ni campos deportivos.

            Expresó el investigador que la labor que debe emprenderse para salvaguardar la ciudad del inmediato peligro de degradación y desastre ambiental, así como de fomento de un cambio positivo en las actitudes y sistema de valores de las personas con respecto al medio que nos rodea, amerita un esfuerzo suficientemente amplio e integral, con una inclinación humanística, donde se auspicie la participación de toda la comunidad guayanesa, sus autoridades y organizaciones más diversas, con una serie de programas que tengan efecto sobre las instancias del proceso de socialización (orientación, educación, formación por parte de la familia, la escuela, los medios de comunicación, etc), así como en los procedimientos legales, en los servicios, la salud pública, el esparcimiento y la investigación.
           Las declaraciones del antropólogo Alfredo Inatti coinciden con el llamado que hiciera el Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela al holding de las empresas básicas para detener el daño que se le viene causando al Orinoco con el vertido de elementos químicos a través de los canales de desagüe.  La contaminación del río Orinoco a través de una cañería o canal de desagüe con lodo rojo y otros elementos químicos que parten de las plantas productoras de alúmina y aluminio primario de Venalum y Bauxilum, constituye uno de los crímenes ecológicos más aberrantes en el estado Bolívar. Así lo considero, Alejandro Lanz, director del Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela (CIEV), tras recibir varias denuncias por parte de habitantes del sector Cambalache, ubicada en Ciudad Guayana. Seegún pescadores, la contaminación del río continúa por parte de estas empresas, afectando todo el ecosistema acuático del Orinoco, y su principal fuente de ingresos.








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