lunes, 10 de marzo de 2014

Un Museo de la fauna silvestre

WTOPICOS
Baldur Ferzenbach (enla foto), taxidermista con más de tres decenios en Venezuela y director del Museo de Ciencias de Carabobo, se le metió en la cabeza, sin mayor fortuna,  fundar un Museo de la fauna silvestre autóctona en la zona turística de  Canaima.
         Por este lugar lo encontramos el 18 de febrero de 1984, acompañado de su hijo, viendo y reviendo una casa ideal para su propósito que el Instituto Nacional de Parque había  confiscando al jefe de los pilotos de Avensa.
         El capitán aeronáutico Rafael Martínez, con poco dinero, paciencia y buen gusto, había hecho de una vieja maloca india toda una arquitectura armonizada con el paisaje de la Laguna donde el río Carrao se desparrama.
         ¡Esta casa es ideal para el Museo! –exclamaba entusiasmado el taxidermista que hacía tres decenios había llegado a Venezuela contratado para la realización del Museo del Parque Nacional Henry Pittier en el Estado Aragua.
         “El Museo Henry Pittier es el mejor testimonio de mi trabajo”- me decía  Ferzenbach, a quien  poco le quedaba  de berlinés.  Ya era venezolano naturalizado. Le sucedió lo que a muchos otros que vinieron   Y se veía contento puesto que  le habían ofrecido posibilidades para su producción de momificador de animales silvestres. ¡Vaya! Por qué aguardar que el tiempo geológico los transforme en fósiles. Es mejor conservarlos desde ahora para bien del conocimiento y de la ciencia.
         El Parque Nacional Canaima, que abarca una extensión de tres millones de hectáreas, posee una de las faunas silvestres más ricas del mundo y no vemos  por qué los centenares de turistas que  llegan hasta aquí tengan que regresarse sin penetrar aunque sea someramente en ese mundo prodigioso de la zoología del parque. El Estado no tendría que invertir nada y, en cambio, podría obtener mucho dentro de sus fines científicos y culturales.      
         Este sería, en caso de materializarse, el segundo Museo de la Fauna Silvestre o salvaje del planeta.  El primero fue creado entre los pueblos de Villahuesa y Boñar o Castilla y León de España. El museo está especializado en la fauna de los cinco continentes y dispone de 17 salas en que se enseña muestras de la fauna del lugar en que está ambientada la sala. Está dirigido por Eduardo Romero Nieto, presidente de la fundación que lleva su nombre.
Museo de la fauna fue creado gracias al fundador y donante de la colección, el Dr. Romero Nieto, presidente de la Fundación que lleva su nombre y cuya entidad se encarga de gestionarlo, en colaboración con la  Diputación provincial de León, Ayto de Boñar, Universidad de León y Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Confederación Hidrográfica del Duero. Inaugurado el año 2004. Una escena muy representativa de la sala 8: un puma atacando a un ciervo
Cada una de las salas representa un lugar especializado del planeta. La Sala 1, por ejemplo, dedicada al  Viejo Mundo,  ambientada en los bosques y montañas de Europa. Uno de los aspectos más atractivos de la sala es una columna de rocas situada en el centro de la sala con varios animales montañeses como la cabra y el rebeco. Entre otros aspectos impactantes de la sala es una imagen de una manada de lobos ibéricos intentando atrapar a un jabalí,
El mayor atractivo de la Sala 2 son los ciervos rojos, algunos representados peleándose, si bien también hay otros animales más pequeños típicos de la fauna mediterránea. La  Sala 3 representa a la China con sus bosques de bambú y la Sala 4 del Lejano Oriente que representa una estepa asiática.





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