martes, 11 de marzo de 2014

Museo Nacional de la Prensa

El Presidente de la República, según Gaceta Oficial 1.185, del mes de noviembre, de 1981, decretó la creación del Museo Nacional de la Prensa, con sede en Ciudad Bolívar y el cual “deberá servir de núcleo de promoción y difusión cultural dentro de modernos criterios dinámicos, creativos y pedagógicos”.
En el mismo decreto se designa un equipo de trabajo ad honorem integrado por Ramón Castro Mata, en calidad de presidente; José Guzmán Gómez, Eduardo Jahn Montaubán, Américo Fernández, Alcides Sánchez Negrón, Elías Inatty, Leopoldo Villalobos y María Conde.
Dicho equipo sería el encargado de la organización y puesta en funcionamiento del museo.
El Presidente de la República encomendó la ejecución del decreto a los ministros de Relaciones Interiores, de Educación, de Desarrollo Urbano, de Información y Turismo y de la Secretaría de la Presidencia.
Por resolución anterior al decreto presidencial, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación había dispuesto que el monumento histórico nacional identificado como “Casa del Correo del Orinoco” (en la foto) se acondicionara para sede del Museo Nacional de la Prensa, que el 27 de junio del año anterior había prometido el Presidente.
La misma dispuso que el llamado “Museo de Ciudad Bolívar”, desarrollado en la Casa del Correo del Orinoco, sea reubicado en una de las casonas que se restauran en el casco histórico de la ciudad.
Convertir la “Casa del Correo del Orinoco” en el Museo Nacional de la Prensa fue siempre aspiración del Colegio Nacional de Periodistas, el cual a través de sus convenciones nacionales se hizo sentir en este sentido ante los presidentes de la República, desde Leoni hasta Luis Herrera Campins, asistente a esas convenciones como miembro del Colegio.
La lucha por convertir la Casa del Correo del Orinoco en “Museo de la Prensa”, se inició en julio de 1968 cuando la VI Convención Nacional de Periodistas lo acordó, pero había primero que rescatar la casa y restaurarla, lo cual se materializó durante la gestión del presidente de la República Raúl Leoni.
Al asumir la Presidencia de la República el doctor Rafael Caldera, aceptó la propuesta de Rafael Pineda de destinar la Casa del Correo del Orinoco a un Museo de Arte para darle cabida a una colección de “Cien años de pintura venezolana” que había logrado atesorar con ese propósito y destinar uno de sus espacios a la prensa del Correo del Orinoco.
La AVP reaccionó y dio lugar al siguiente telegrama del doctor Páez Pumar: “Recibido su atento telegrama del 20 de abril último donde esa Asociación manifiesta extrañeza por información periodística indicativa de que no sería instalado Museo de la Prensa en casa donde se imprimió el “Correo del Orinoco”, ya restaurada. Al respecto le comunico que esa información no corresponde exactamente a la verdad. El inmueble no tiene capacidad para un gran museo de la Imprenta, razón por la cual deberá limitarse a que funcione en él, el Museo de la Prensa Independentista, destacándose especialmente los impresos ejecutados en la famosa máquina Washington donde se imprimió el “Correo del Orinoco”. Como los museos no nacen y uno de este orden no es de fácil ejecución por la escasez de los materiales originales, la casa del “Correo del Orinoco” dispondrá de su salón principal para exhibir la imprenta y la guillotina, el resto del inmueble será ocupado por la magnífica colección de obras de arte venezolano que posee la “Asociación de Amigos de Guayana” mientras se procede a la restauración de la sede para el museo en la cárcel pública de aquella ciudad

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