miércoles, 5 de marzo de 2014

Nuestros linderos con Brasil


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Antes de seguir discutiendo con el Gobierno de Guyana la reclamación de la zona occidental del Esequibo, se hace imprescindible antes discutir con el Brasil nuestros linderos en forma inequívoca, declaró el 11 de enero de 1982  el ex senador y ex gobernador de Bolívar, Horacio Cabrera Sifontes (en la foto).

Esto porque a juicio del ex senador, los 159 mil kilómetros que se reclaman a Guyana incluyen toda la parte sur de las montañas Macarapana que se atraviesan en el curso de Rupununi y lo obligan a formar un ángulo recto y desembocar en el Esequibo.
Esas montañas pegan con la Sierra Pacaraima y demás altura que lo dividen del Brasil. En 1834 el austriaco Shoburgk estableció allí (en el Pirara), su primer campamento de trabajo, pero fue hecho preso y expulsado por los brasileños basándose en el viejo tratado de 1750 y 1859, que establecía el divorcio de agua con lindero nuestro. Precisamente, Brasil apunta hacia un acto de soberanía con la carretera Boa Vista-Esequibo-Georgetown por la parte sur del Rupununi.
Sabido es que Brasil rechazó el Laudo de 1899 por considerar que se invadía su territorio en la parte sur de Roraima. Otro detalle a considerar es que las instrucciones oficiales de reclamación partían del río Moroco, bajaban al río Cuyuní, por éste llegaban al Esequibo y por la margen izquierda de este río llegaban hasta la desembocadura del Rupununi donde termina esta línea. Esto deja entrever que nuestro lindero con Guyana se refería al río Esequibo, pero del Rupununi en adelante no figura ningún lindero, lo que quiere decir que se toleró siempre la pretensión brasilera basada en el divorcio de las aguas.
Para darle más fuerza a sus apreciaciones, Horacio Cabrera Sifontes recordó que cuando hubo el movimiento subversivo en la región de Rupununi, en el cual se dijo estaba supuestamente involucrada Venezuela, fueron los brasileños los que actuaron llegando incluso a detener una avioneta de la Gobernación de Bolívar que luego por vía diplomática solucionaron.
La zona en reclamación que aparece rayada en los mapas divulgados por Venezuela en los últimos años no se correspondería entonces con la demarcación exacta y según el ex senador a él le consta que fue una iniciativa inconsulta del doctor Alirio Ugarte Pelayo en los días de su presidencia en la Cámara de Diputados del Congreso de la República configurarla  así en el mapa.
Consideró que es hasta cierto punto una falta de seriedad de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores el no haber fijado de manera definitiva aunque fuese en forma teórica nuestros linderos con Brasil en lo que va del Roraima al Esequibo.
Cabe aclarar que el 23 de agosto de 1973, el presidente de la República Rafael Caldera, firmó las actas de clausura de los trabajos de la comisión mixta venezolana-brasileña de límites que arranca del Tratado de 1859.  La nueva demarcación permitió anexar aproximadamente 4 mil kilómetros cuadrados al territorio venezolano por lo que la superficie de Venezuela  es ahora de 916.050 kilómetros cuadrados. Pero Brasil se quedó con la tajada más jugosa, vale decir cuatro de los puntos más altos en su territorio y un Salto de agua: el Pico de a Neblina con 3 mil metros de altura, Pico 31 de Marzo con 2,992 metros, Pico Tiliricó  con 2.800 metros, el Monte Roraima con 2.772 metros de altura y el salto del río Tilirico

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