domingo, 16 de febrero de 2014

La instalación del Congreso

En la ciudad de Santo Tomás de Angostura, a quince días del mes de febrero año del Señor de mil ochocientos diez y nueve, nono de la Independencia ­de Venezuela, a las diez y media de la mañana, se reunieron en virtud de citación del jefe supremo de la República, Simón Bolívar, en el Palacio del gobierno para la instalación del Soberano Congreso Nacional, convocado por el mismo Jefe Supremo en veintidós de octubre del año próximo pasado, señores Diputados, cuyos nombres siguen: Nombrados por la parte libre de Venezuela
En la provincia de Caracas: Doctor Juan Germán Roscio Doctor Luis Tomás  Peraza Licenciado José España Señor Onofre Basalo Señor Francisco Antonio Zea.
En la provincia de Barcelona:Coronel Francisco Parejo Coronel P. Eduardo Hurtado  Licenciado Diego Bautista Urbaneja Licenciado Ramón García Cádiz Señor Diego Antonio Alcalá.
En la provincia de Cumaná: General en Jefe Santiago Mariño General de Brigada Tomás Montilla  Doctor Juan Martínez Coronel Diego Vallenilla.
En la provincia de Barinas: Doctor Ramón Ignacio Méndez  Coronel Miguel Guerrero General de División Rafael Urdaneta  Doctor Antonio María Briceño.
En la provincia de GuayanaSeñor Eusebio Afanador  Señor Juan Vicente Cardoso  Intendente de Ejército Fernando Peñalver  General de Brigada Pedro León Torres.
En la provincia de Margarita: Licenciado Gaspar Marcano Doctor Manuel Palacio  Licenciado Domingo Alzuru  Señor José de Jesús Guevara.
Y sin embargo de que faltaban cuatro diputados para completar los treinta de que debe constar el Congreso, se procedió a su instalación en virtud del reglamento convocatorio, que sólo exige para ella la presencia de las dos terceras partes de los representantes, verificándose con la solemnidad y  formalidades siguientes:
Tres cañonazos anunciaron a las once la venida del Jefe Supremo acompañado de su Estado Mayor General, del Gobernador de la plaza y Comandante General de la provincia, y de todos los jefes y oficiales que se hallan en esta capital. Los señores Diputados salieron a recibirlo fuera de las puertas del palacio, y conduciéndolo a la sala destinada a sus sesiones, le dieron el asiento preeminente bajo el solio nacional. El concurso de ciudadanos extranjeros de distinción era extraordinario.
El Jefe Supremo abrió la sesión por la lectura de un largo discurso, cuyo objeto principal era exponer los fundamentos de un proyecto de Constitución ­que presentaba al Congreso, y hacer ver que era la más adaptable al país. Habló muy de paso de su administración en las circunstancias difíciles de la República, ofreciendo que los secretarios del Despacho darían cuenta de sus respectivos departamentos con los documentos necesa­rios para tomar un exacto conocimiento del estado real y positivo de la República .y. sólo insistió en recomendar al Congreso la confirmación de la libertad concedida sin restricción alguna a los esclavos, la del establecimiento de la Orden de los Libertadores, y de la Ley de Repartimiento de Bienes nacionales entre los defensores de la patria, como que eran estas las únicas s de sus heroicos servicios. Encargó también muy particularmente al Congreso fijase principalmente su atención en fundar la deuda y proveer a su más pronta extinción, exigiéndolo así la gratitud, la justicia y el honor. 
Terminado su discurso, añadió: "El Congreso de Venezuela está instalado y en el reside desde este momento la soberanía nacional: mi espada (empuñándola) y las de mis ínclitos compañeros de armas están siempre prontas sostener su augusta autoridad. ¡Viva el Congreso de Venezuela!". A esta voz, repetidas muchas veces por el concurso, se siguió una salva de artillería.
El Jefe Supremo invitó entonces al Congreso a que procediese a la elección  de un Presidente interino para entregarle el mando. Resultando electo el diputado Francisco Antonio Zea,


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