lunes, 1 de junio de 2015

El Caimán del Orinoco



Autoridades del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales liberaron en junio de 2001, en el estado Apure, 117 caimanes del Orinoco criados en cautiverio. La acción se llevó a efecto en el refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Caño Guariquico, ubicado en el mencionado estado llanero, en el que estuvo presente la ministra del Ambiente y de los Recursos Naturales, Ana Elisa Osorio, el viceministro Alejandro Hitcher y e1 gobernador de esa entidad federal, así como otras personalidades. Estos 117 animales comienzan una nueva etapa de su vida específicamente en El Paso Los Tolones; localizado en el hato San Francisco, en Apure. La liberación sistemática de animales criados en cautiverio se inició en Venezuela hace unos 20 años, lo que ha permitido regresar a su entorno natural a más de 2 mil caimanes del Orinoco, animal que figura en las estadísticas como una de las 10 especies más amenazadas de extinción en el mundo. Los ejemplares liberados proceden de los zoocriaderos de los hatos Masaguaral y Puerto Miranda, ambos ubicados en el estado Guárico. Miden más de 70 centímetros de largo, lo cual los ubica en su etapa juvenil, aptos para crecer y desarrollarse favorablemente en condiciones naturales.
Se puede decir que la depredación de la especie comenzó a finales de los años 20 cuando se inició la explotación comercial del caimán del Orinoco, con el propósito de aprovechar su piel y venderla en el mercado peletero internacional. A mediados de los años 30 esta actividad alcanza su máximo nivel, y en San Fernando de Apure, centro del comercio de la especie, se vendían entre 3.000 y 4.000 pieles diarias. Aunque la sobreexplotación de sus poblaciones llevó al colapso a la industria peletera a principio de los años 50, todavía son capturados por cazadores oportunistas. Actualmente, la principal amenaza para la especie es la destrucción del hábitat. La mayor población conocida, ubicada en los ríos Cojedes y Sarare en el estado Cojedes, está amenazada por el desarrollo de un sistema de canales que forma parte de proyectos para el desarrollo agrícola, y se estima que el hábitat natural remanente puede ser destruido en menos de tres años. En otras zonas, los ríos se encuentran bajo la influencia de actividades mineras, agrícolas e industriales, lo que ha producido la contaminación de sus aguas y la reducción del hábitat utilizable por la especie. Adicionalmente, el saqueo de nidos para extraer los huevos con fines de subsistencia y la venta de caimanes recién nacidos a turistas, son actividades que cobran importancia como factores de riesgo, especialmente si se considera el tamaño reducido de las poblaciones actuales. Por otra parte, algunos caimanes son atrapados accidentalmente en redes de pesca a las que son atraídos por los peces capturados. Si al momento de recoger las redes los cocodrilos aún se encuentran vivos, son generalmente ofrecidos para la venta, pero en caso de que mueran ahogados, son desollados y las pieles vendidas. Tratándose de una especie en peligro crítico de extinción según criterios de la Lista Roja de la UICN el cocodrilo del Orinoco fue incluido en el Apéndice I del Cites y está bajo régimen de protección especial tanto en Venezuela como en Colombia.
Antes de iniciarse la conservación, protección y prolongación de la existencia de esta especie en extinción, estudios y censos realizados por expertos universitario y del Ministerio del Ambiente, ubicaron el caimán o cocodrilo del Orinoco en los ríos Tucupido en Portuguesa, Capanaparo en Apure, Cojedes y Sarare en Cojedes y embalse de Camatagua en Aragua. Los estimados poblacionales conocidos para cada localidad fueron entonces 107 individuos en el río Tucupido, 200 en el río Cojedes, 150 en el río Sarare, 233 en el río Capanaparo y 68 en el río Caura. Se estimaba que la población era de unos 1.000 cocodrilos adultos, repartidos en pequeños grupos.

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