jueves, 30 de octubre de 2014

Sobreviviente de la represión perezjimenista

Óscar Rodríguez es, en Ciudad Bolívar, si no el único, uno de los pocos sobrevivientes de la represión, persecución y cárcel con cuyas insolentes arbitrariedades el perezjimenismo quiso quebrar el pensamiento y vigor democráticos de la generación de los años cincuenta.
Óscar Rodríguez tenía entonces dieciocho años y militaba el movimiento juvenil que Acción Democrática había creado a la luz de su doctrina socialdemócrata en Venezuela, incluyendo obviamente, a Yaritagua, donde Óscar había nacido en 1930 y estudiaba.
Yaritagua es la ciudad más importante de Yaracuy después de su capital San Felipe y es llamada “La ciudad dulce” en alusión a sus grandes extensiones de caña que ha dado lugar a ingentes ingenios azucareros.
La ciudad meliflua cuenta hoy con unos cien mil habitantes, pero para el año 49 cuando el Maestro Rómulo Gallegos fue derrocado, la población estaba por debajo de los cincuenta mil. A las dictaduras, como la que estaba surgiendo, no les importa la baja densidad poblacional de un lugar sino que por lejos que esté no hable de las cosas malas de los gobernantes.
El joven dirigente habló mal del régimen y fue reprimido, perseguido y encerrado tras barrotes lejos de Yaritagua, en el estado Táchira donde los escasos días que pensaba pasar se les alargaron hasta 365 en aquella mazmorra donde aprendió a leer los entuertos de la política y a vigorizar su ánimo y la rabia que suscitan los regímenes despóticos y autoritarios.
Por esos avatares de la vida conoció después a Manuel Alfredo Rodríguez participando en una reunión de la Juventud de Acción Democrática con quien hizo buenas migas y le aconsejó venirse a probar suerte en la tierra del Orinoco donde moran sus ancestro celtaibéricos.
Aquí se vino a deslumbrarse con el río y a acerarse con el hierro que ya bajaba de El Pao y de la Paría. Aquí conoció al abogado Asdrúbal Fernández conspirando y despachando en los altos del quiosco de Carlitos Hernández. Al maestro Wisi impartiendo lecciones a los muchachos de La Alameda que colmaban las aulas del Grupo Mérida. Al dirigente político Moisés Marcano, paisano de Alfaro Ucero. A Santos Rebolledo, a Pedrito Bilancieri, a Gustavo Manzaneda, a Chipo Sucre, a José Luis Machado, a Rigoberto Hernández y al comandante Laborí, trabajando en la clandestinidad para Acción Democrática que había perdido el poder y se organizaba para recuperarlo en estrecho contacto con oficiales militares.
Entonces, la Cárcel Modelo de Vista Hermosa se estrenaba con los presos venidos de Guasina y Sacupana y donde más tarde entraron personeros como Ramón J. Velásquez, Luis Tovar y Manuel Peñalver.
Oscar Rodríguez estuvo trabajando clandestinamente enlazando células, trasmitiendo mensajes que venían blindados de la capital, repartiendo manifiestos contra el gobierno represivo hasta que en el puerto de la Chalana lo apresaron en una redada los sabuesos de Gomecito y Canache y lo enjaularon en el sótano del Cuartel de Policía adosado al antiguo Cuartel del Capitolio de la Plaza Miranda. Allí permaneció trancado durante dos largos años hasta que despuntó la nueva patria del 23 de enero de 1958.
Oscar Rodríguez ya es octogenario. No ha mucho celebró sus Bodas de Oro, con la abogado Josefina Mass, a quien conoció cuando ella era apenas una adolescente de quince años y aspiraba, como ocurrió, ser maestra del Grupo Escolar Estado Mérida. Él tenía 29 años cuando fue liberado, es decir, un día después del 23 de enero que se vaciaron los calabozos de Venezuela repletos de presos políticos, muchos de ellos torturados, no con los grillos del gomecismo sino montados desnudos sobre el filo de un ring.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada