viernes, 3 de octubre de 2014

Hacinamiento y violencia carcelaria


Convenio para mejorar centros penitenciarios firmaron el 21 de enero de 1994, el Gobernador Andrés Velásquez y Fermín Mármol León, Ministro de Justicia, iniciándose el quinquenio constitucional de Rafael Caldera.
         Se buscaba con la firma de ese convenio descongestionar las cárceles del Estado Bolívar mediante la construcción de sistemas modulares y la reclasificación de los internos de acuerdo a su peligrosidad y al delito cometido.
         Para el momento, la Cárcel de Vista Hermosa que en 1951 cuando fue construida  sirvió de modelo para otros centros penitenciarios del país, se veía y se sentía padeciendo un terrible estado de hacinamiento agravado por el recrudecimiento de los delitos configurados por riñas internas y la distribución y consumo de drogas.
         No transcurre un mes sin que se registren casos de secuestros, huelgas, trifulcas y muertes violentas, ni más ni menos de lo que sucede en otros centros penitenciarios del país, sin que ningún gobierno, a pesar de las incesantes promesas, se sienta capacitado para hallarle solución al problema carcelario que ya se hace crónico y por lo tanto, incurable.
         La Cárcel Modelo de Vista Hermosa fue edificada en tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez para 400 presos, pero en la actualidad los internos superan el millar y es voz pópulo que duermen unos sobre otros y que los chinchorros se escalonan hasta el techo.
         Recientemente, el doctor Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, declaró que un  hacinamiento de 190%, una violencia que ha dejado 150 prisioneros muertos en 2014, condiciones insalubres y desnutrición son algunas de las problemáticas que afectan a las cárceles en Venezuela.
El número de personas en prisión “se incrementó 3,22% en el primer semestre de este año con respecto al mismo período de 2013” y se ha alcanzado “un hacinamiento crítico de 190%”.
Según el informe semestral de esta organización no gubernamental, en este primer semestre la población carcelaria en Venezuela sumó 55,007 personas --contra una capacidad instalada de 19,000--, de la cual el 64,56% aún se encontraba en proceso, 31,58% ya había sido sentenciada y el resto se encontraba bajo otros regímenes. Las estimaciones de la OVP son elaboradas a partir de monitoreos en medios de comunicación, alianzas con abogados defensores de los derechos humanos e información de familiares de internos.
Como resultado de la violencia que golpea a las cárceles venezolanas, en el primer semestre fueron asesinados 150 presos y 110 resultaron heridos, el 95% de ellos por impacto de arma de fuego.
Según el OVP, de 1999, cuando llegó al poder el gobierno de corte socialista que rige en Venezuela, a 2014 han muerto 16.318 internos y 6.313 han resultado heridos. En 2013 la cifra fue de 506 muertos y 616 heridos.
El OVP también subrayó deficientes condiciones sanitarias en las prisiones que inciden en la frecuencia de enfermedades dermatológicas y gastronintestinales y criticó la falta de asistencia médica y la deficiencia en la alimentación para los internos.
“En este primer semestre murieron siete internos con VIH-Sida. Si el Estado les hubiera proporcionado su tratamiento, seguramente no hubieran muerto”. El OVP mostró por otro lado un video en que se observa a prisioneros de una cárcel considerada de las más modernas que realizan distintos ejercicios de corte militar y en el que lanzan consignas en favor del gobierno socialista.
“Esto es un adiestramiento político y a quienes se niegan a cumplirlo, van a parar a otra cárcel” con deficientes condiciones de detención.
En los últimos años, el gobierno ha impulsado distintos planes para mejorar las condiciones carcelarias y acabar con la violencia, pero organizaciones civiles y la oposición política subrayan que no han cumplido sus objetivos.



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