martes, 12 de mayo de 2015

El Hospital Militar de Puerto Ordaz



El Hospital Militar Dr. Manuel Siverio Castillo, de Puerto Ordaz, responde a los planes de expansión de la red sanitaria de la Fuerza Armada Nacional, contemplados en el plan global 2000-2010, para atender fundamentalmente las necesidades de salud de la Guarnición del estado Bolívar, con red de influencia en los estados Anzoátegui, Monagas, Delta Amacuro y Amazonas, lo que determina una población a atender que asciende aproximadamente a 40 mil personas, representando una importante contribución a la consolidación y desarrollo del eje Orinoco-Apure.
Además de representar una importante contribución al desarrollo de este eje, representa un centro asistencial de emergencia a la población en general; así como para consultas y hospitalizaciones a través del Plan Bolívar 2000, aseguró Humberto José Perozo, director de Sanidad de la Fuerza Armada Nacional.
“Porque nací aquí, me gusta mi ciudad y porque el ruido, el tráfago de las grandes ciudades me atormentan. Caracas, por ejemplo, es muy bulliciosa, peligrosa, ofende mi caracterología de hombre apacible”, respondió.
Se distingue a este hospital con el nombre del Dr. Manuel Siverio Castillo (en la foto), médico-cirujano, egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1936, quien ocupó diversos cargos en la administración pública. Se destacó por su abnegado apoyo al personal militar y civil acantonado en esta Guarnición, especialmente al componente de la Guardia Nacional, donde se desempeñó como médico en honor desde 1936 en las poblaciones de El Callao, Upata y Ciudad Bolívar.
El doctor Siverio nació en el barrio Santa Lucía de Ciudad Bolívar el 24 de enero 1906. Médico general, cirujano general, obstetra, radiólogo del Hospital Ruiz y Páez durante 43 años, al cabo de los cuales fue jubilado, pero aun así continuó trabajando por amor a la profesión.
Además de la medicina fue un gran aficionado a la música. Antes que médico fue músico. Sus instrumentos primarios fueron la bandolina, la guitarra, el cuatro y finalmente el violín porque según decía el violín es un instrumento bastante expresivo y el que mejor se acomodaba a su ritmo de vida y sensibilidad artístico-musical.
Componente y cofundador de la Orquesta Angostura, que durante mucho tiempo dirigió el maestro Juanito Arteta, especializada en música puramente regional y nacional. Compuso algunos valses y melodías libres sin que se haya atrevido expresarlas públicamente. En ese sentido el doctor Siverio era tan modesto como reservado.
Además de su tierra natal, vivió en Mérida, Barquisimeto y Caracas durante seis años.
Una vez le pregunté por qué habiendo vivido en grandes ciudades como Caracas, prefirió quedarse en Ciudad Bolívar cuando la regla común, en el caso de artistas como Soto y Lauro y de intelectuales como Manuel Alfredo Rodríguez y Luz Machado, era ausentarse de la ciudad para residenciarse preferentemente en Caracas donde se abren mayores perspectivas profesionales. Su respuesta: “Porque nací aquí, me gusta mi ciudad y porque el ruido, el tráfago de las grandes ciudades me atormentan. Caracas, por ejemplo, es muy bulliciosa, peligrosa, ofende mi caracterología de hombre apacible".
- ¿Qué es lo que le atrae de su ciudad?
- Desde el punto de vista panorámica me gusta el Orinoco, me encanta y adoro su topografía de pequeño burgo medieval, el ambiente increíblemente cálido de montes, el verde luminoso de su vegetación, su fauna, el sabor agradabilísimo de su pasado histórico y tantas cosas que ya muy poco ven y sienten los de aquí.
- ¿Por qué cree usted que mucha gente prefiere ir a vivir a Caracas y dejar su tierra nativa?
- Hay algo que yo nunca he comprendido, sinceramente se lo digo. Posiblemente sea por acrecentar sus entradas económicas y figurar en mejores cargos, pero me parece una especie de inconformidad con la vida provinciana porque creen que viviendo en la capital de la república se es más y se siente mejor la vida y quieren vivir dentro de los ruidos del mundo.

1 comentario:

  1. Gran orgullo mi Abuelo Manuel Siverio para Cdad Bolivar y el Mundo.

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