miércoles, 10 de diciembre de 2014

La pesca en Guri

El 10 de marzo de 1995, quedó conformado el Comité del Embalse de Guri coordinado por la Vicepresidencia de Desarrollo Agrícola de la Corporación Venezolana de Guayana, facultado para coordinar y evaluar el aprovechamiento piscícola y acuícola del embalse.
El potencial pesquero del Vaso de Guri se estima en 30 mil toneladas anuales; sin embargo, permanece intocable o tocado apenas por una pesca deportiva individualista que en nada beneficia al colectivo.
Las investigaciones llevadas a cabo por la CVG desde 1986 y luego conjuntamente con la Fundación La Salle, han sido reconocidas internacionalmente por el aporte al conocimiento de la ecología de estos ambientes creados por el hombre, evidenciando además, un potencial pesquero superior a las 30.000 toneladas anuales casi sin utilizar.
Pero hasta ahora no se ha organizado un uso racional de esta riqueza mediante planes de explotación pesquera controlada. Edelca, empresa dueña de la represa, mas no de las aguas ni de los recursos vivos, al parecer tiene temor de abrir el embalse al libre aprovechamiento de la pesca, más cuando en junio de 1995, dicho comité tenía a la mano resultados alarmantes pues había comprobado alta contaminación mercurial derivada de la explotación aurífera en las especies payara, aimara, curvinata y pavón, cuyo consumo significa alto riesgo para la salud.
No sabemos si cuando comenzó a construirse la Presa Hidroeléctrica de Gurí, se pensó que la misma traería aparejado darle al Caroní una condición que nunca tuvo, la de ser fuente de riqueza pesquera como ha sido el Orinoco.
Lo cierto es que los biólogos están sorprendidos del milagro que allí se ha producido, y decimos milagro porque el Caroní, por carecer de nutrientes, siempre fue río de una pesquería pobre o inexistente. Pero el Vaso de Guri, debido a la vegetación sumergida por efecto del represamiento que lo hizo cubrir una extensión de 4.300 kilómetros cuadrados de superficie con una profundidad hasta de 60 metros, se ha vuelto luego de una siembra sistemática de peces juveniles, fabulosamente rico en especies de una ictiofauna propia del Orinoco y otros cuerpos de cursos de agua diferentes.
Biólogos como Daniel Novoa consideraron el caso de Guri particularmente interesante si se toma en cuenta que la construcción de represas suele tener efectos negativos sobre los peces. La experiencia africana en los ríos Nilo, Níger, Zambesi, Nope, Kainjil y Anmabra, donde las represas construidas, produjeron un impacto ecológico y social, son buenos puntos de referencia; sin embargo, la Represa de Guri surge como caso excepcional.
Novoa, quien fue jefe del Proyecto Pesquero de la CVG por más de siete años, director de Pesca del MAC y asesor de Lagoven, en esa materia, cree que el lago de Guri representa una reserva piscícola muy importante para la región, ya en fase avanzada de ser explotada. Sería una alternativa válida para suplir de pescado a los mercados de los principales pueblos de Guayana durante los meses de escasez crítica debido a los ciclos naturales que se presentan en el río Orinoco.
De cómo se formaron las condiciones ideales para que en las aguas del Caroní pudiera darse el milagro de la multiplicación de los peces, es un fenómeno que se viene investigando con la participación de científicos de la CVG, Fundación La Salle y de otras instituciones tanto nacionales como del exterior, a fin de lograr establecer los mecanismos que rigen los procesos ecológicos en ese embalse que, al igual que los restos de los embalses tropicales, son poco conocidos, pero se puede adelantar que cuando se construyó la represa y se formó el inmenso lago, quedó bajo agua una vegetación que cambió la calidad y capacidad del medio acuático para la vida de los peces.

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