jueves, 9 de enero de 2014

Premio Paz de Poesía


Dinapiera Di Donato, una upatense residente en Nueva York, fue la primera en ganar el Premio Paz de Poesía creado por el Centro de Literatura y Teatro de Miami Dade College en colaboración con The Nationak Poetry Series.
Esta distinción anual que lleva el nombre del fallecido poeta y premio Nobel Octavio Paz  se le otorga a poemario  no publicado previamente, escrito en español por un poeta residente en los Estados Unidos. Cada año, en el mes de mayo, se lleva a cabo un concurso abierto en el cual un prestigioso poeta de habla hispana selecciona un manuscrito ganador, que es publicado en edición bilingüe por Akashic Press.
 El primer libro seleccionado fue “2001-2011 Colaterales”  de Dinapiera Di Donato,  publicado en octubre del  año pasado. Ella también  recibió  $1000 en efectivo.   El poeta puertorriqueño Víctor Hernández Cruz tuvo a su cargo la primera selección del Premio Paz de Poesía. La Junta Asesora del premio está integrada por los notables escritores Julia Álvarez, Sandra Cisneros, Cristina García, Campbell McGrath, Pablo Medina, Gary Soto, Ilan Stavans y Luisa Valenzuela. 
En entrevista hecha por Viviana Marcela Iriart, de la publicación argentina “City Bell”, la poeta upatense destacó como significativo el hecho de que en Estados Unidos aparezca un nuevo galardón para un libro de poemas escrito en español por un residente.  Significa que la vida en español en este país y en el mundo sigue creciendo.
Le contaba a un amigo que el mandar su libro a concurso  fue la búsqueda de alguna señal de que puede decir algo esta poesía de persona mayor periférica en la que involuntariamente  se convirtió  sin perder por ello su alegría, solamente que eso de engavetar manuscritos ya parecía cosa de grafómana y esa idea le resultaba incómoda.
 Los “textos” del libro  2001-2011 Colaterales son poemas que empezaron a salir en los márgenes de monografías y notas de estudio del doctorado de estudios hispánicos  que Dinapiera estaba cursando desde el año 2000 en la universidad de la City University (CUNY) de New York.
Presionada para poder mantener la legalidad de su estadía en los Estados Unidos llevaba una vida de estudiante. Al principio, mientras estuvo en los cursos de  inglés en Texas, en lugar de aplicarse, también de sus orillas salió un libro que era como un almacén de escombros. Cada jornada después de las clases del idioma, según cuenta, se encerraba en una gigantesca biblioteca texana donde nunca había estudiantes leyendo porque se suponía que un alumno serio tenía sus propios libros. En esa soledad y riqueza fue asombroso descubrir las últimas novedades literarias de todas partes del mundo y leí lo que no había podido leer en Venezuela en mucho tiempo. Pero había que hacer tareas de inglés y solamente podía tomar notas que fueron armando un libro de “poemas” que en realidad reunió su  despedida de una vida en Venezuela y la entrada en un nuevo mutismo ya que desde hacía rato que en su entorno inmediato nadie se escuchaba. Ese libro de catarsis quedó archivado y ya en el doctorado propiamente pasó a lo que sería 10 años después 2001-2011 Colaterales; el conjunto de varios libros de poemas reunidos. El primero del conjunto, La Sorda, lo desprendió para un amigo que lo editó en Venezuela en el 2011.
Dinapiera, después de Upata, vivió en Ciudad Bolívar, Cumaná, Caracas, París y desde diciembre de 1999 en Nueva York donde lleva una vida idílica según sus propias palabras: caminatas por mi vecindario cerca del Hudson, leer, escribir, museos, oír música, cartearme con los amigos,  dar clases de español y francés para pagar las cuentas.




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