sábado, 25 de enero de 2014

La Matemática y la poesía se relacionan


Abraham Salloum Bitar (en la foto), al regresar a mediados de enero  (1984) de México donde  ejercía su profesión de epistemólogo de la matemática en la Universidad Nacional y también en la de Cuernavaca, anunció su  primer libro de poesía.
         El joven (30 años), guayanés, poeta desde que militaba en el Grupo “El Siglo”  fundado en 1970 entre otros, por los también poetas José Quiaragua Pinto, Héctor Silva, José Laurencio Silva y el Turco Atías. Pero el grupo, como se dice, “murió al nacer” porque sus integrantes, cada uno cogió por su lado y Abraham que ya era bachiller se fue siguiéndole los pasos a la filosofía de las matemáticas.
         Por supuesto, se resistió a dejar por nada el ejercicio de la poesía y el resultado es este primer libro de treinta poemas bautizado en la Biblioteca “Rómulo Gallegos” por los poetas Latimer Silvestre Molero y Teresa Coraspe, con el nombre “Palabras, Sueños, Indominaciones”, ilustrado en la portada por el artista Gustavo Basanta.
         Abraham Salloun no pudo específicamente ubicar su libro dentro de una corriente determinada, lo que no significa estar exento de ciertas influencias acaso como la “Haiku” japonesa y la poesía pre-islámica.
         Difícilmente se concibe a un matemático escribiendo poesía, sin embargo Abraham no lo creía así, tal vez porque para él la una  es tan interesante y cualitativa como la otra, además, según nos explicó, se relacionan.  Se relacionan por el lado estructural y material. Explicó, en cuanto a lo estructural que la construcción poética y la construcción matemática obedecen al mismo principio, según el cual la afirmación concluyente es parte del inicio axiomático.
         Y en cuanto a lo material dijo que la poesía y la matemática trabajan con la misma sustancia. La sustancia, por ejemplo, referida al infinito, el cual es tanto para la poesía como para la matemática, palabras, símbolos esenciales de comunicación y síntesis,
         Y en la misma ocasión hablamos también sobre poesía con la eterna presidenta de la Casa de la Cultura, Mimina Rodríguez Lezama, quien fallecida como él y el diseñador de su libro, sostenía que la  poesía es andrógena y no andrógina como el nogal. La sustancia de la poesía es masculina y por eso no acepta que la llamen poetisa sino poeta.  “Yo soy poeta y punto”.
         Mimina estaba visiblemente molesta con su amiga Velia Bosch porque no la trató como se merecía en su libro Gente del Orinoco, sobremanera en el currículo. No sé quién se lo dio. ¿Por qué no me lo pidió a mí directamente? Decir que yo fui agregado cultural de la Embajada de Venezuela en Chile en la época de Pérez Jiménez es una mentira sin que esto signifique que yo reniegue de mi amistad con el general.
         Pero su amistad con Pérez Jiménez no le impidió, tampoco el hecho de haber sido esposa de un alto oficial del ejército, de ser rebelde y de prestar su casa para que sirviera de concha a políticos intelectuales perseguidos.
         Pero eso no vino al cuento ni tampoco que en esa época comandara en Barquisimeto a los escritores y poetas. Mimina lo que quería decirnos un temprano día de enero con su lenguaje aguerrido es que la tumba de su padre no existe.
         En el cementerio municipal las tumbas han sido violadas y los terrenos vendidos. El mausoleo de mi padre que data de 1926, a un año de haber yo nacido, fue víctima de la rapiña.
         El día de los muertos había pasado y a Mimina como todos los años se le habían quedado las gladiolas y las siemprevivas esperando los huesos de su padre.
        



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