domingo, 26 de enero de 2014

Año jubilar de los Capuchinos en Guayana


Santa Elena de Uairén es el pueblo fronterizo más importante de la Guayana. Su gestación data de abril de 1931, por lo que en 1981 fue celebrado su año jubilar con gran pompa litúrgica en la Iglesia Corazón de Jesús.
         Los primeros ranchos fueron levantados por el explorador Lucas Fernández Peña y los padres capuchinos Nicolás de Carmenes, Fray Gabino de San Román  y Maximino de Castrillo, quien fue párroco de Tucupita y fundador de las iglesias de El Callao y El Palmar. Estos misioneros llegaron allí la tarde del 28 de abril de 1931 después de muchos días de camino, venciendo los elementos de la selva, de la lluvia, de los ríos y hasta el hostigamiento de los propios indios que tenían como misión civilizar, venezolanizar y evangelizar.
         La distante y aislada zona fronteriza de la Guayana venezolana estaba entonces ocupada por grupos ingleses de la religión adventista, que enarbolaban en sus chozas las enseñas de su patria. Acaso fue esta ocupación pacífica de los adventistas foráneos lo que indujo al gobierno de Juan Vicente Gómez a firmar un convenio con los padres capuchinos para instalar en la Gran Sabana dos centros misioneros: Santa Elena de Uairén y  Luedpa que posteriormente fue transferido a Kavanayén.
         Efectivamente, el establecimiento de esos dos centros misioneros y la Inspectora de Fronteras a cargo del upatense Rafael Montes de Oca y el valenciano Lucas Fernández Peña hicieron posible el replegar de los grupos catequistas ingleses hacia zonas más distantes de las que son hoy nuestras fronteras.
         Venezuela, que hacía 32 años había perdido, por efectos de un laudo arbitral espurio, todo el territorio de la parte occidental del río Esequibo, nada o poco había hecho por reafirmar con la presencia del venezolano su soberanía en aquella inmensa selva que el laudo arbitral del 3 de octubre de 1899 le limitaba desde Punta Playa, a varias millas de la desembocadura del Orinoco, hasta las fuentes del río Corentín.
         Posiblemente el venezolano estaba allí, el indio Pemón, pero nada sabía de fronteras ni de leyes distintas a las propias. Por eso no bastaba con llevar al hombre del campo y de la ciudad hasta la frontera, sino que había que educar al nativo y formarle conciencia de patria. Esa era la misión de los misioneros, además de la propia concerniente a su teología, concienciar al Pemón que estaba siendo atraído por los grupos ingleses de la religión adventista.
         Construyeron Iglesia y chozas que fueron creciendo en torno de la Iglesia. Y Santa Elena nació con el nombre de la madre de Constantino El Grande, impulsor del cristianismo, y también con el nombre de la primera hija de Fernández Peña. Nació como todos los pueblos españoles de Guayana, con un puñado de chozas circundando la iglesia, que al principio en santa Elena fueron de bahareque y palma y ahora de piedra sobre piedra, siguiendo el estilo gótico simplificado creado por el Padre Diego de Valdearena, quien estuvo 36 años en Santa Elena. La bella y atractiva iglesia donde los cristianos veneran a Santa Elena, rescatadora de la Cruz de Cristo, la iniciaron los capuchinos en el año 49. También construyeron el edificio parroquial y el internado donde se ha educado y formado toda la población Pemón. Tiene capacidad para 100 internos entre varones y hembras.
         Santa Elena de Uairén es actualmente  la cabecera del municipio Gran Sabana. Está ubicada debajo del paralelo cinco, a 550 kilómetros en dirección sureste  de Ciudad Bolívar, a 15 kilómetros de la línea fronteriza con Brasil y 80 de la zona en reclamación.


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