jueves, 23 de enero de 2014

Lateritas bauxíticas


Ciudad Guayana instaló plantas de aluminio contando con la energía hidroeléctrica abundante y barata, pero carecía de la alúmina, materia prima esencial para la fabricación del aluminio, la cual importaba Alcasa procedente de Corpus Christi (USA) que procesa bauxita procedente de  la isla de Jamaica, no de muy buena calidad.
         Aún importando alúmina era negocio montar plantas de aluminio en Guayana y por esa razón Alcasa la importaba, sin saber que en Los Pijiguaos existían grandes yacimientos de bauxita y en zonas de la Gran Sabana lateritas bauxíticas, o simples lateritas con alto contenido de alúmina y arcillas.       
         Pero por primera vez, en  reunión con autoridades del gobierno el 7 de octubre de 1973, el doctor José Luis Candiales (en la foto), Jefe de la Oficina de Geología de la Región Guayana, dio a conocer la existencia de lateritas cuando se quejó que “estamos importando alúmina contando nosotros con  lateritas bauxíticas o simples lateritas con alto contenido de alúmina y arcilla que si bien no son bauxitas clásicas donde se aplica el proceso Bayer para la obtención de alúmina, pueden utilizarse otros procesos  como los métodos Pedersen y Nuvalon”
         Dijo  que en la serranía de los Guaicas, cerca de Canaima existen depósitos de lateritas cuyos volúmenes alcanzan centenares de millones de toneladas de mena bruta.  Más de 150 millones de toneladas de lateritas bauxísticas se encuentran en la Gran Sabana, Serranía de Urequén y Serranía de Canaima.  Depósitos idénticos se encuentran en las regiones de Kavanayén y Maurak y sus reservas se estiman en 200 millones de toneladas.
En las cuencas del Río Acure, Arature y Amacuro existen millones de toneladas de arcillas con tenores de 30 y 50 por ciento de alúmina y también existen reservas de lateritas aluminosas de cierta consideración en la altiplanicie de Nuria con análisis hasta de 40 por ciento de alúmina.
La laterita es el suelo propio de las regiones cálidas, caracterizado por la pobreza en sílice y su elevado tenor en hierro y alúmina.  Francis Buchanan-Hamilton acuño el nombre laterita para describir una formación geológica en Kerala, India, descrita inicialmente por él en 1807, aunque en su descripción inicial Buchanan-Hamilton no ocupo la palabra más tarde adopto la palabra laterita, proveniente del del latin later  que significa ladrillo, para designar a la laterita ya que esta puede fácilmente ser cortada en forma de ladrillo para su uso en la construcción. El laterita palabra se ha usada para definir horizontes de suelo variablemente cementados y ricos en sesquióxidos.  También se ha utilizado para denominar cualquier suelo rojizo en o cerca de la superficie terrestre.                                                                       
Contó el doctor José Luis Candiales Guerras en esa oportunidad que en sus estudios de campo encontró la sección de un tronco de árbol petrificado que data de once mil años atrás fue rescatado por la Oficina del Ministerio de Minas a 20 kilómetros al noreste de la vecina población de Soledad.
El pedazo de tronco posiblemente sea de un roble con una edad que puede estimarse entre los once y veinte mil años. La edad precisa la determinará el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.
Esta especie de fósil es frecuente en las formaciones que los geólogos denominan “mesa” o formación de la época del Pleistoceno. Señalo que son los vestigios que fueron quedando cuando el mar se fue retirando hacia lo que es actualmente el Delta del Orinoco.


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