lunes, 19 de diciembre de 2016

Plazas y Parques desaparecidos


En el siglo anterior, los gobiernos de turno, ya ejecutivos o municipales, acentuaron su gestión en el urbanismo y ornato de la ciudad, pero sobremanera en los parques y plaza para el relax, la recreación y honrar la memoria de los hombres públicos de grandes ejecutorias, pero muchas de esas obras ya no existen se las tragó el abandono, la negligencia o el capricho personalista y caudillista de los gobernantes.
El 30 de mayo 1901, fue erigida en el Paseo de su nombre una estatua del General Juan Crisóstomo Falcón.  Montado por la casa de Julio Roverssi e hijos.  El busto resultó más alto que el pedestal y hubo que desmontarlo. Setenta años después le erigieron una plaza detrás del Gimnasio cubierto y allí se encuentra como blanco de los pistoleros (en la foto)
La Plaza Farreras, monumento homenaje al prócer de la Independencia bolivarense de origen esclavo, Ascensión Farreras, fue decretada por el Presidente del Estado, General Francisco Linares Alcántara, el 30 de septiembre de 1908, para ser construida en un ángulo de la calle Piar con Bolívar.  Pero no pudo llevar a cabo su decreto por haberlo llamado Juan Vicente Gómez para colocarlo en el Ministerio de Relaciones Interiores.
         Tocó al sucesor,  General Arístides Tellería  terminar de ejecutar la obra de acuerdo con el plano propuesto por el ingeniero Abraham Tirado, para lo cual destinó 4.033,75 bolívares.
         Fue ejecutada con cemento romano en sus aceras,  piso de ladrillos y en el centro una fuente de agua, pero como el lugar era anegadizo hubo que rellenarlo y explanarlo con 3 mil carros de tierra, levantada medio metro sobre el nivel de la calle.   Fue inaugurada el 5 de julio de 1911, dentro del programa conmemorativo de los cien años de la Independencia.  Pero por nada el pueblo la llamaba Plaza Farreras sino Plaza del Abanico por la forma que tenía.
         La descomunal crecida del Orinoco en agosto del 43  la afectó seriamente y desde entonces puede decirse que comenzó su desgracia, agravada cuando el Gobernador Pablo Gamboa Rivero decidió pasarle tractor para despejar el sitio y convertirlo en lo que es hoy, un estacionamiento, lavadero de automóviles y playa de buhoneros.
         Frente a la Plaza Farreras, el Presidente del Estado Marcelino Torres García dispuso la creación de un Parque en homenaje al prócer Santiago Mariño, desaparecido también.
         Otra obra de recreación pasiva que desapareció del corazón urbano de Ciudad Bolívar fue la Plaza de la Rehabilitación, construida también bajo la administración del General Marcelino Torres García, quien la decretó el 24 de junio de 1917 y la inauguró el 19 de diciembre, fecha genésica de la llamada Rehabilitación Nacional. Construida  en la zona de San Isidro, esta plaza tenía en el centro una columna de 15 metros ostentando una alegoría del caudillo Juan Vicente Gómez, diseñada por el artista de la época, Juan de Dios Valdiviano.        

         La Plaza Talavera igualmente desapareció para darle paso al Mirador Angostura. Para subsanar la falta, a Talavera  se le erigió un busto en el Paseo Orinoco y el busto de  Tomás de Heres que se hallaba en la plaza lo reubicaron, primero en la desaparecida Plaza de la Rehabilitación y finalmente en la plaza  erigida a la entrada del Fuerte Cayaurima, asiento de la V División de Infantería de Selva.  Este busto de Heres que data desde finales del siglo diecinueve está presidido de dos cañones en tierra que no sabemos a quien se le ocurrió la barbaridad de pintarlos de gris.   La Plaza de la Rehabilitación desapareció del mapa urbano bolivarense para darle paso a la Avenida Táchira.

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