domingo, 26 de junio de 2016

El Poeta Jesús Colina


Jesús Colina sube y bajas las cuestas de la ciudad desde su domicilio en El Zanjón donde vive encaramado sobre las piedras viendo de soslayo a la Milú que desgrana las margaritas con la pandilla de la Técnica Industrial.
Colina no se desprende de su afro tupido, ensortijado y voluminoso, ni de su bigote un tanto parecido al de Mario Moreno que tanto admira y que un día viajó infructuosamente a México para verificar si era el mismo de la pantalla del cine Royal de Pero Seco.
Colina es un contestatario empedernido, polemiza, se opone, a veces la discusión tiene un matiz violento.  Parece un hippie, pero no lo es propiamente aunque calza algunos comportamientos del movimiento contracultural juvenil surgido en  la década de 1960 y caracterizado por su pacifismo y su actitud inconformista hacia las estructuras sociales vigentes.
Colina quiere ser músico como su hermano, pero antes que el piano prefiere el Saxo y Damely Castillo le presta el de la Escuela de Música.  Al final deja el saxo y se ancla con ciertos frenos en la poesía.  Su mecenas es el abogado Alfredo Natera, quien le costea la publicación de su primer libro “Nuevos Mensajes, Nueva Poesía”.  Se busca a Eleazar (chino) López, alumno de Rosendo Magallanes, para que le haga la portada, poco antes de viajar a Suiza con una beca moral de Mimina Rodríguez Lezama.  El problema es que Colina quiere ser poeta y no lee poesía, es decir, querrá decir, cierta poesía..  A ese respecto tiene su propia pensamiento:   “La poesía tal como se concibe, a lo europeo, es una tontería, es para tontos” suele decir.
         Ahora, como “aclaratoria mental de los individuos de un pueblo es una revolución.  La poesía ante todo es esta comunicación, yo expreso la vida, yo la canto y expreso también la necesidad alta de sentirnos vinculados por un medio bello, que llegue, que se sienta, eso lo expreso yo, no tengo tarugos políticos ni puedo dejar de sentirme ligado a todo lo que me circunscribe y vive.  Por eso escribo así, con esta humedad, con esta mañana, el día, la vida, las voces de las gentes, de los muchachos, los ruidos de las máquinas que raudas se pierden en el silencio…”
.
Un poema de Colina

Esta mañana  / cuando abrí  la puerta / un desconcierto me sobrecogió / estaba vivo / despierto / las luces pegaban sobre la piedras / se me pegó un psicologismo raro /  ya no era el mismo / he bebido de alguna fuente prohibida  que me revitaliza / he violado secretos y estoy vivo.

1 comentario: