miércoles, 27 de enero de 2016

El día en que retumbó la Tierra


La tierra retumbó en Ciudad Bolívar durante 45 segundos la madrugada del 20 de septiembre de 1968 a causa de ondas sís­micas provenientes del noreste que chocaron, contra el macizo guayanés.
La resonancia, como la de mil canberras juntos cruzando el espacio, causó acentuada vibra­ción en casas y edificios de la ciudad, pero sin consecuencias fatales que lamentar.
Asombrada y llena de pánico, la población despertó y se lanzó a las calles permaneciendo desde las 2:05, hora probable del movimiento sísmico hasta el amanecer.
Pacientes del Hospital  Universitario Ruiz y Páez, entre ellos, cien niños, fueron evacuados de los altos pisos del edificio y mientras esto ocurría, ancianos y mujeres desmayados  y bajo fuertes crisis nerviosas, ingresaban en carros y ambulancias en procura de auxilio.  Igualmente, ocurrió  en el Centro de Salud Mental, en el Hospital del Tórax  y en clínicas particulares. 
Como en diciembre a media noche, los automóviles tocaban sus bocinas en forma sostenida y se desplazaban a altas velocidades por calles y avenidas evidenciando sus conductores síntomas de incontrolable nerviosismo.
Recuerdo que desperté sobresaltado por el ruido, coloqué las manos en las paredes de la casa para comprobar las vibraciones,  fuí a los cuartos contiguos y levanté los niños, los llevó a la calle y luego de todo esto, aun continuaba oyendo el ruido. Fue verdaderamente espantoso y nos dio la sensación de que algo catastrófico había ocurrido en otros lugares cercanos.  Más tarde a través de la Banda Ciudadana de Radio Aficionado y el complejo radiofónico de la Zona 9 del MOP  se comprobó que en todo el Oriente y en el interior de este Estado se sintió el temblor pero sin resultados fatales que deplorar.
Cuando la tierra retumbaba, desapareció el alumbrado eléctrico y la ciudad quedó envuelta en tinieblas.  La luz apareció diez minutos más tarde.  Las radio-emisoras no trasmitían y la central telefónica no respondía debido al inmenso caudal de llamadas que se acumulaban en la receptoría. 
En cuestión de minutos todo el mundo quería saber que había ocurrido afuera, especialmente en las ciudades donde residían familiares. Este periodista oyó a través de un TR-301, cómo una Radio Móvil del MOP recomendaba a la Central que se dirigiera a las radioemisoras locales para que saliesen al aire al fin de calmar a la ciudadanía y especialmente llamase la atención de los conductores que se desplazaban a exceso de velocidad, pero las emisoras no salieron al aire sino hasta el amanecer.
En nuestro radio-receptor comprobamos que todas las emisoras de Oriente había salido al aire para informar de lo acontecido y llamar a la serenidad pública.
Según la gente más vieja consultada, era la primera vez que ocurría un fenómeno de esta naturaleza en la ciudad. 
El doctor José Nancy Perfetti, geólogo por muchos años realizando estudios del suelo guayanés, lo confirmaba aún cuando recordaba que el 19 de marzo de 1953 se registró en la ciudad algo parecido aunque no con la misma intensidad y resonancia. 
Perfetti, quien fue llamado a su casa a las tres de la madrugada, dijo que dos horas antes de la trepidación sísmica sintió el retumbar de un golpe sostenido. Comentó que el Escudo Guayanés sobre el cual descansa la ciudad es una masa pétrea relativamente establece y poca propensa a sufrir sacudidas sísmicas de gran intensidad; sin embargo, pueden ocurrir fenómenos como el de la madrugada producida por ondas sísmicas al chocar contra el macizo guyanés. 
Expreso que es posible que las ondas sísmicas desplazadas a través de los Llanos y que se reflejaron en el Escudo, hayan provenido de una falla localizada por el estudio geológico en el llamado “Mar de Humboldt” y que tiende a unir a los Golfos de Paria y Cariaco en el Estado Sucre.



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