jueves, 1 de octubre de 2015

Ecologistas contra Planta Carbonera


Una de las principales agresiones contra el planeta es la emisión de gases de efecto invernadero. Estos gases, sobre todo el CO2, dióxido de carbono, se quedan en las capas superiores de la atmósfera y provocan lo que hoy conocemos como el calentamiento global. Por ello, en enero de 2004 la comunidad de Ciudad Guayana protestó el proyecto de instalación de la planta carbonera Elkem en la vía a Río Claro. En esta ocasión, Feliciano Guzmán y Rafael Castillo, dirigentes de Fetrabolívar rechazaron el proyecto, argumentando posibles daños ecológicos derivados del humo que produzca la compañía.
“Este tipo de empresa tiene que estar ubicada en las áreas donde fue concebida en los años 70, que fue en la Zona Industrial Matanzas, por los lados de Sisor. En el plan de desarrollo de Guayana sí estaba contemplada la instalación de una carbonera, pero no en una zona protegida desde el punto de vista ambiental”.
“Deben entender que esa empresa no generará más de 45 empleos y para una cantidad tan pequeña de nuevos puestos de trabajo no se justifica la destrucción de los pulmones y las vías respiratorias de miles de personas en Guayana... eso es desde todo punto de vista irracional”.
El grupo noruego estaba dispuesto a invertir 14 millones de dólares en la planta. Desde el año 1999, el grupo Elkem de Noruega esperaba la determinación oficial para construir con una inversión de once millones de dólares y una producción aproximada de 20 mil toneladas anuales, destinada temporalmente a la exportación.
Este grupo transnacional escandinavo dedicado a la actividad productiva y comercial de ferroaleaciones, metales, aluminio, carbón, micro-silicios inscrito en las bolsas de Oslo y Fráncfort hizo suyo un estudio de factibilidad elaborado por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) en el año 1986, en el cual se detallaban los soportes técnicos y ambientales válidos para la instalación de una planta de carbón vegetal.
Ubicado entre los estados Bolívar y Delta Amacuro, la ya constituida Elkem Carbón Vegetal C.A. adquirió el terminal marítimo Río Claro a los fines de establecer su base de operaciones. El vicepresidente de la compañía, Fredrik Kurowski, comentó que a partir del año 99 el proyecto se hizo tangible “con la firma de una carta de intención en Miraflores, en presencia del presidente de la República y la viceministro de Industria de Noruega”. A la fecha ha recibido el permiso de los ministerios del Ambiente y de Infraestructura a objeto de emprender las actividades.
Del proyecto se refirió en varias oportunidades el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, en sus programas ¡Aló, Presidente!, sin embargo, indicó, se observan algunas trabas burocráticas y discrecionales por parte de funcionarios medios que impiden el formal inicio de la construcción de la planta y los sembradíos de eucaliptos. Uno de los cuestionamientos públicos expresados refiere que Río Claro es susceptible de convertirse en puerto turístico, adelantó. Pero “si se toma en cuenta que la terminal de pasajeros de Puerto La Cruz (estado Anzoátegui) lleva más de dos años paralizada, que la de Margarita se encuentra en igual situación, que los hoteles de Fogade están cerrados y que el sector turismo está casi en quiebra”, son limitadas las probabilidades de refocalizar ese negocio, cuyas características básicas propenden al cultivo de esos arbustos.
Elkem Carbón Vegetal preveía instalar la factoría con tecnología belga, reconocida y aplicada desde hacía sesenta años en ciudades urbanas europeas, la cual permite incluso la generación termoeléctrica (calefacción) en época de invierno, conforme a medidas ambientales estrictas (Protocolo de Kioto).
A título de ejemplo precisó que al usar carbón mineral se producen 20 kg/tonelada de azufre, en cambio al emplear carbón vegetal se reduce a 200 gramos.

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