jueves, 2 de julio de 2015

Ciudad Bolívar demanda Planta de aguas servidas.

En 2001 el servicio de agua potable en Ciudad Bolívar dependía de CVG-GOSH, sustituta del tradicional INOS con más de sesenta años de servicio, pero CVG-GOSH al parecer no satisfacía los nuevos requerimientos y entonces el presidente de la CVG, Francisco Rangel Gómez, pensó en un nuevo proyecto denominado “Aguas Bolívar”.
El 16 de julio de ese año 2001 declaró a los medios de comunicación que “el proyecto quedará listo el 1 de agosto y a partir de allí empezar operaciones”. Aguas Bolívar contaría con la misma CVG, Gobernación y diferentes alcaldías. Requeriría inversiones muy altas para “revertir en diez años la desinversión de CVG GOSH”. Al final “Aguas Bolívar” terminó siendo lo que es actualmente “Hidrobolívar” que a estas alturas ejecuta una tercera planta de acueducto para poder satisfacer la demanda de agua potable cada vez más creciente ya no sólo en Ciudad Bolívar sino en todo el estado.
En esa ocasión el gobernador Antonio Rojas Suárez, al referirse al proyecto “Aguas Bolívar” se refirió también a la necesidad de una Planta de Tratamiento de aguas servidas o residuales.
Anunció el gobernador que unos de los proyectos más importantes es la nueva planta de tratamiento de aguas servidas, de la cual, el ingeniero Héctor Millán, secretario de Infraestructura del ejecutivo regional, dijo que “tenemos que comenzar a construirla en 18 meses máximo de acuerdo a un convenio obligante con el Ministerio del Ambiente”, no obstante los 18 meses se han alargado en años y de esa planta que vienen exigiendo los bolivarenses desde los años setenta no se ha vuelto a decir nada.
Las aguas negras o servidas de la ciudad capital se descargan en el río Orinoco a través de seis puntos aguas abajo y otro punto que está aguas arriba de la Toma del Acueducto. Según declaraciones de Mindur en 1985, se estudiaba muy en serio esta realidad de la descarga de aguas residuales a fin de tomar decisiones dirigidas a evitar una contaminación peligrosa del río, especialmente de la zona adyacente a la toma de agua para el acueducto.
Han transcurrido 25 años y el proyecto de aguas servidas continúa durmiendo un sueño que se hace eterno y que ni siquiera se atreve a interrumpirlo el socialismo. En cambio la Ciudad de Quito que también es patrimonio nacional del Ecuador y de la humanidad, resolvió en tiempo récord este problema que se hubiera podido solucionar con sólo parte del dinero que se gasta en publicidad.
La planta de Quito fue construida en cuatro meses con una inversión de 250 millones de dólares. El técnico responsable de la implementación de la planta, ingeniero Francisco Carranza explicó su funcionamiento:
“El proceso empieza tomando el agua del canal de descarga. Para este proyecto estamos tomando aguas crudas directamente de la descarga más grande que hay en Quito.
Luego bombeamos servida a unas unidades dotadas de rejillas que detienen los desperdicios sólidos. Luego pasa a un tanque de compensación. Después se bombea el agua al proceso en sí, que comienza con un sedimentador primario, porque remueve la materia primaria que se sedimenta al fondo, toda la materia que se pueda sedimentar se queda ahí y el agua pasa a las unidades de remoción de materia orgánica y nitrógeno.
Esta remoción se realiza por procesos biológicos: se crea una cultura de microorganismos y bacterias que remueven la materia orgánica que viene en las aguas negras. Durante el proceso se va aumentando el número de bacterias, para remover más materia orgánica. Al final tenemos una gran cantidad de bacterias que también debemos removerlas. Hay un equipo denominado sedimentador secundario que sedimenta a las bacterias y hace que se remuevan. Después de eso el agua sale limpia y se regresa al canal.

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