jueves, 23 de julio de 2015

Amargo de Angostura


El 19 de octubre de 2002, los bolivarenses amanecieron regocijados con el anuncio según el cual el mundialmente famoso “Amargo de Angostura” retornaría a su lugar de origen el Orinoco.
Al fin un nuevo gobernador nos traía unas buenas nuevas. Antonio Rojas Suárez estaba considerando el retorno del Amargo de Angostura como un hecho cultural y netamente histórico, pues el ejecutivo regional abría un plan de negociación con la directiva de la empresa, a fin de constituir una franquicia en Ciudad Bolívar.
Decía el gobernante esperar que la propuesta de franquicia pueda concretarse, y poder hacer efectiva la misma para principios del próximo año 2003, permitiendo que Amargo de Angostura pueda radicarse nuevamente en Ciudad Bolívar.
K1 Mclachan. presidente Toni Legarza, Gerry Besson, Kevin Kenny, representante de la firma Amargo de Angostura, acompañados del agregado de la embajada de Trinidad y Tobago, Carlos Taylahardat, durante la conferencia de prensa, dieron algunos detalles sobre el retomo de Amargo de Angostura a Ciudad Bolívar. Pero, bueno, han transcurrido 12 años de aquel evento que culminó con una recepción festiva en la Casa de San Isidro, y nada más se ha dicho de dicha franquicia. Sería aconsejable que el ex gobernador Roja Suárez informara sobre esa larga demora o fracaso de su gestión en ese sentido.
Este preparado de abolengo raíz indígena, científicamente formulado por un médico alemán enrolado en la causa emancipadora, se fabrica en Trinidad desde fines del siglo diecinueve por causa de los gravámenes que había decidido imponerle el gobierno del presidente Antonio Guzmán Blanco.
De manera que lo que era nuestro, ahora no lo es y en el fondo los bolivarenses no saben a quién responsabilizar, si al gobierno del liberal Antonio Guzmán Blanco por incrementar las obligaciones impositivas que siempre están en la agenda del día o a los descendientes de Siegert por buscarle una salida tan enteramente crematística al problema.
Había que pensar que si Juan Teófilo Benjamín Siegert, inventor y fabricante del Amargo Angostura, hubiera muerto el 13 de septiembre de 1870, habría hecho cualquier cosa, menos llevarse de Angostura el amargo que le había dado fama tanto a él como a la capital de Guayana en el mundo entero.
La aromática como aperitiva y febrífuga bebida tenía gran demanda tanto en Venezuela como en todo el concierto de las Antillas, Estados Unidos, Inglaterra e importantes ciudades del resto de Europa.
Mister Wiston Churchill era adicto al amargo y los turistas que visitan el “Ron Q” de Puerto Rico lo hacen atraídos por los deliciosos coktailes equilibrados con las oscuras gotas del “Angostura Bitter”. Lo igual puede decirse de algunos sitios de Alemania donde asombrosamente existe un cuadro denominado “Monumento al Amargo de Angostura” conservado en uno de los Museos de Berlín. En Hong Kong, por ejemplo, uno de sus avisos publicitarios, gigantes, está destinado a promocionar la legitimidad del amargo en consideración a que existe diversidad de imitaciones.
Aquí mismo en Ciudad Bolívar, Teodoro Minhard en 1875 y los hermanos Mathison, en 1885, trataron de llenar el vacío fabricando productos similares, pero estos jamás pudieron competir. El Amargo Angostura de Siegert, mudado a la vecina Isla de Trinidad, seguía y sigue mandando en el mundo a pesar de que ya no utiliza la corteza de una variedad de quina que se producía en las Misiones del Caroní. De todas maneras se prepara con arreglo a la fórmula original, en Puerto España, por la Compañía Bitters (Dr. J. G. B. Siegert & Sons) Litd Sucesores.
J. T. B. Siegert, médico cirujano berlinés que sirvió en el ejército de su país en guerra contra Napoleón, llegó a la Angostura del Orinoco el primero de agosto de 1820.

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