jueves, 6 de agosto de 2015

El Paro General del 2002


El 8 de abril de 2002. Los representantes de los gremios privados se solidarizaron con el llamado de la central sindical a paralizar el país. Más de un millón de empresas cerraron sus puertas en protesta por lo que calificaron como “un gobierno autoritario y represivo, que no entiende la necesidad del diálogo”.
El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, reaccionó a la agudización del conflicto en Petróleos de Venezuela y anunció el despido de 7 altos ejecutivos, el pase a retiro de 12 gerentes y la remoción del cargo de otros 5. “Yo no tengo problema si hay que rasparlos a toditos”, dijo. “Ya basta, se acabó el mito de Pdvsa”, exclamó, y calificó a los trabajadores en conflicto de subversivos. Minutos después del anuncio, los empleados de la corporación se declararon en huelga nacional indefinida. En el interior del país redujeron al mínimo las operaciones en el complejo de Paraguaná. Denunciaron la incursión de círculos bolivarianos en la planta de Puerto La Cruz y mantuvieron cerrada, por tercer día, la refinería El Palito. El presidente de la CTV, Carlos Ortega, condenó los despidos en Pdvsa y advirtió que la decisión del presidente “es un detonante que puede precipitar los acontecimientos en el país”. Alertó que “las primeras 24 horas de paro pueden convertirse en 48 o en una acción indefinida”. El día 11, altos oficiales exigieron del presidente su renuncia. Miraflores buscó hasta la madrugada negociar una salida. Un grupo de seguidores en palacio era partidario de resistir hasta el final. Embajadores y cargos ejecutivos presentaron su dimisión. Francotiradores provocaron una masacre tras una marcha de la oposición causando 13 muertos y 100 heridos. Los graves sucesos  parecían precipitar el final del chavismo cuando el general Vásquez Velasco pidió perdón al pueblo por no haber podido protegerlo y dijo a la OEA que “esto no es un golpe de Estado” cuando ésta declaró que invocará la Carta Democrática en caso de romperse el orden constitucional.
El empresario Pedro Carmona Estanga, quien había sido designado para remplazar a Chávez, apenas duró un día como Presidente de la República. A eso de las 3:00 de la madrugada del domingo 14 de abril aterrizó en el helipuerto del Palacio de Miraflores, la aeronave que condujo al repotenciado presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías y restableció el hilo democrático, reasumiendo a las 3:00 y media de la mañana, la Presidencia de la República, luego que momentos previos, Diosdado Cabello había jurado ante el presidente de la Asamblea Nacional, William Lara. Apenas Hugo Chávez Frías estuvo detenido en la Isla La Orchila. Al regresar a Miraflores declaró que no habrá revanchismo ni persecuciones. Sus primeras palabras fueron conciliatorias: “Vengo dispuesto a rectificar lo que tenga que rectificar”. Llamó a crear mesas de diálogo con respeto y tolerancia para los adversarios. Desde tempranas horas del sábado, la situación del gobierno de transición que presidía Pedro Carmona Estanga se hizo difícil. La Brigada 42 de Paracaidistas al mando del general Raúl Baduel se sublevó en Maracay con el apoyo de la Fuerza Aérea y de algunos batallones como el Caracas y Ayala, ubicados en Fuerte Tiuna. Ya en la tarde, la Guardia de Honor y la Casa Militar tomaron el palacio de gobierno. En horas de la noche, la institucionalidad se restableció con la juramentación de Diosdado Cabello, como presidente temporal, y la detención de Pedro Carmona Estanga. Los partidos reaccionaron en el mismo tono conciliador y manifestaron estar dispuestos al diálogo, pero condicionaron su voluntad a la sinceridad y transparencia del Gobierno: “Aquí no hay vencedores ni vencidos”, dijo Felipe Mujica, presidente del MAS.

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