miércoles, 17 de febrero de 2016

El Poeta y el Camarada


Evidentemente que el poeta Argenis Daza Guevara discute  con el camarada Antonio Cachut, ¿pero qué discuten? Posiblemente algún tema relacionado con el marxismo leninismo que  dominan por ser el tema de los años sesenta y militar ambos en la izquierda aunque no en el mismo partido  Pero el final de esa polémica que evidencia la fotografía es difícil suponerlo; sin embargo, hay que adelantarse en decir que por encendida que  haya sido, jamás el fuego podría derretir el afecto que ambos se profesaban.
         Argenis solía tomar las cosas  con buen humor y algunas sonrisas irónicas de poeta curtido en los predios de la gran bohemia caraqueña o sentado en alguna curul de la República del Este presidida por  el también poeta  Caupolicán Ovalles, el solemne dueño de la “Papelería del Mundo”
         La fotografía es del tiempo en que Argenis era Procurador General del Estado y Cachut activo miembro del Partido Comunista cuando la seccional estaba bajo la conducción de José Díaz y Antonio López Castillo, siempre los dos lanzando admoniciones contra el camarada Enrique Aristeguieta por desviarse de la línea.
         Argenis no se desviaba sino cuando en dirección a la Procuraduría cejaba rumbo al My Hay My donde lo aguardaban Ramón Córdova, Amílcar Fajardo, John Sapsom y José Pascuzi, por lo tanto, no era comunista sino de la izquierda urredista alineado con Cheito Herrera Oropeza, Fabricio Ojeda, José Vicente Rangel y Luís Miquilina
         Un día de agosto llegó a sus oídos que por la noche hubo una gran redada de prostitutas haciendo guardia en cada esquina del Paseo, entonces se fue al Retén y ordenó al Comandante que las pusiera en libertad a toditas incluyendo a los  maricuecos.
         Pero Cachut jamás tuvo autoridad ni influencia para meter o sacar a nadie de la Policía, él siempre estuvo en la oposición y sobrevivía matando tigres.  Un buen día desesperado se puso a vender patillas en una de las esquinas del Grupo Escolar Estado Mérida y cada adversario que en automóvil pasaba le gritaba a todo gañote:  “Cachut, estás explotando a la clase desposeída”  ¡Maldición!  Cachut terminó generosamente repartiendo las sandías.
         Qué suerte la mía.  Será que estoy condenado a ser pobre toda la vida” exclamaba Cachut casi aturdido por los bromitas, todos conocidos y paisanos, pero que no pasaban al partido comunista.  Cachut siempre fue fiel y consecuente con la doctrina de su partido a pesar de que en determinado momento lo execraron del partido tras una acusación según la cual había fundado una miniteca en la Lorena con el nombre de “Las Brujitas”.  Total que la miniteca tuvo que liquidarla y se puso a vender chupi-chupi en una cavita que cargaba por los puntos socialmente neurálgicos de la ciudad hasta que nuevamente fue reincorporado y llegó a ser Secretario General.  Para entonces, el PCV lo había enviado a Rusia a hacer un curso y de allá vino enamorado y casado con una siberiana.
         En sus tiempos de joven llegó ser cajero del Banco Unión  y junto con Amílcar Fajardo, del Banco de Venezuela, fundó un sindicato. Ambos estuvieron presos a raíz de una huelga. Cachut murió el 29 de septiembre de 2000.  Vivía en La Lorena en condiciones precarias.  Una vez lo visité y realmente me impresionó su vivienda, no me explicaba cómo un hombre superactivo como Cachut podía vivir en esas condiciones.  Un hombre inteligente, doctrinario, que discutía en cualquier lugar defendiendo sus principios  y su militancia, discutiendo democráticamente sin prejuicios odiosos, sin descalificaciones, abierto y humano con el adversario, fuera este adeco, copeyano, urredista  y con la misma gente de izquierda no afecta al PCV.
        




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